Recordación de Nuestra Señora de la Merced
San Justo vive sus fiestas patronales
Variadas actividades brindan el marco adecuado a los festejos. La presencia de la Virgen de la Merced en la ciudad del norte provincial encuentra su origen en la devoción que le profesaba la familia Iriondo.
San Justo (De nuestra agencia).- El portón del norte santafesino tributa su homenaje a Nuestra Señora de la Merced. Desde hoy a la mañana se desarrollan los actos centrales de la evocación de Nuestra Señora de la Merced, Santa Patrona de la ciudad. Comenzaron a las 7 con el Santo Rosario transmitido por una FM local y luego con el repique de campanas. Para las 16, estaba prevista la procesión con salidas desde los cuatro puntos de la ciudad hacia la parroquia Nuestra Señora de la Merced para celebrar la misa. La evocación comenzó la semana pasada con el rezo de la novena preparatoria, colecta de Cáritas, retiro y Hora Santa pidiendo por la paz, confesiones para niños y adultos, misa de Jesús Misericordioso y misa con unción para los enfermos. A esto se sumó la Misión Mariana recorriendo los hogares, la celebración penitencial y las confesiones. El pasado sábado, se realizó la tradicional bicicleteada con los niños de la catequesis, con importantes sorteos al finalizar la prueba. Y en la víspera se llevó a cabo el almuerzo patronal en las instalaciones de la Sociedad Rural con gran concurrencia.
Un poco de historia
Hace 700 años, los mahometanos habían conquistado más de la mitad de España. Los hijos del Islam encarcelaban a miles y miles de cristianos; a muchos los vendían como esclavos, otros morían. El pueblo invocó fervorosamente la ayuda de la Madre de Dios y en la noche del 1º de agosto de 1218, ella se presentó a San Pedro Nolasco y le dio la misión de fundar una nueva orden para el rescate de los cautivos cristianos. Así fueron muchísimos los prisioneros que alcanzaron la libertad (unos 300 mil), mientras otros 3 mil religiosos murieron mártires en el cumplimiento de su misión. Oficialmente, la orden se creó el 10 de agosto de 1218 en la catedral de Barcelona, ante el altar de Santa Eulalia y la llamaron Santa María de las Mercedes, añadiéndole "para la redención de cautivos". Los religiosos, además de los votos comunes de obediencia, pobreza y castidad, asumían un cuarto voto, por el cual se obligaban a quedarse como rehenes en poder de los infieles y dar la vida si fuese necesario para lograr la libertad de aquellos desdichados. Esta fue una merced hecha por la Virgen a los hombres y por eso se estableció tal festividad de María con el título de las Mercedes. Su imagen que se venera en Barcelona, en el magnífico templo que lleva su nombre, es la misma que colocó en su primer altar San Pedro Nolasco. Después de 12 años de la fundación de la comunidad de Nuestra Señora de la Merced, el Papa Gregorio IX dio indulgencias plenarias para sus continuadores. Pablo V instituyó la fiesta de la advocación de la Virgen de la Merced; Inocencio X extendió el culto de la festividad a toda España y después Inocencio XII, en 1696, a la Iglesia universal, apareciendo en el calendario romano el 24 de setiembre.
Orígenes de la devoción
Desde 1218, María de la Merced intercede por los cautivos privados de libertad por fidelidad a la Iglesia y al Papa en todo en mundo, en especial en África, India y China, y pide rescatarlos por medio de la oración y la acción redentora. La presencia de la Virgen de la Merced en San Justo tiene su origen en la devoción que le profesaba la familia Iriondo. Cuando se constituyó aquí la Primera Comisión Pro Templo en 1892, presidida por el presbítero Valeriano Colabianchi, nombraron presidente honorario de la misma al Dr. Néstor De Iriondo, hijo de doña Mercedes Zaballa y del Dr. Simón De Iriondo. La influencia de la familia Iriondo-Cabal, propietaria de todas estas tierras que eran de Mariano Cabal, posibilitó la construcción del antiguo templo. Precisamente, ellos donaron la primera imagen y la campana mayor, de más de 100 kilos. San Justo fue fundada por don Mariano Cabal en mayo de 1868. El gobierno provincial hizo entrega al fundador de las tierras ubicadas en el lugar denominado rincón de Avechucho el 9 de mayo de 1867. Para poder cumplir con los términos de la legislación provincial y el contrato celebrado entre Cabal y el gobierno, esta zona se debía poblar antes del 9 de mayo de 1868. Una importante fuente de historia la constituyen los testimonios epistolares, tal como se transcriben en una carta de Fray Buenaventura Giuliani a don Efraín Angeloni, fechada en San Martín Norte, el 27 de noviembre de 1938, donde relata que Fray Bernardo Trippini solía contarnos que él estuvo en esa aldea en el año 1869 y que don Mariano Cabal la había fundado el día que el santoral conmemora la festividad de San Justo. A causa de la muerte del soldado Justo Cabal, hijo de don Mariano Cabal, en una correría contra los indios, estas tierras fueron bautizadas por Iriondo con el nombre de San Justo, en homenaje al joven soldado.
Primeros pobladores
Todos los datos históricos señalan que el señor Jonás Larguía participó en el trazado del ejido urbano de San Justo, alrededor del año 1880, el cual se componía de 48 manzanas totalmente vacías, excepto los ranchos que iban levantando los que se atrevían a afincarse. Pero a partir de la administración del doctor Simón de Iriondo, propietario de estas tierras desde 1882, como resultado de la quiebra de Don Mariano Cabal, es cuando el poblado recibe los impulsos necesarios para el progreso. El Juzgado de Paz funcionaba en el domicilio del primer juez don Francisco Rivero, que según la memoria popular estaba situado en el solar que hoy ocupa la Municipalidad, frente a la plaza principal de la ciudad. Tanto en esta casa, donde existía el oratorio, como en la vivienda del coronel Francisco Romero Manzanares (antiguo edificio de la Escuela Normal), se reunía la gente a rezar por carecer de iglesia la población.
Uno de los títulos y advocaciones con que se venera a la Madre de Dios es el de Virgen de La Merced, vinculado a la Orden de La Merced. Este título mariano tiene su origen en la Edad Media, donde la palabra "merced" era de uso corriente. En esa época, merced era un don gratuito y también misericordia con los más pobres, los cautivos cristianos en poder de los musulmanes. La advocación de la Virgen de la Merced quiere hacer presente en el misterio de la Iglesia la misericordia maternal de María con los que sufren cautiverio y se hallan en peligro de perder su fe.
Antes de la batalla de Tucumán, el General Manuel Belgrano había dicho a sus soldados: "Pedimos la protección de la Virgen de La Merced". Después, al dar el comunicado de la victoria, le atribuyó a ella gran parte del triunfo, y más tarde consagró todo el Ejército a la Virgen Santísima. Además, puso en su mano su bastón de mando, después de una solemne procesión que tenía como punto terminal el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla.
Carlos Yesciani
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