Hay centenares de detenidos pero los monjes budistas aseguran que no cederán ante la represión
Cinco muertos y cien heridos en cargas de soldados contra manifestantes en Birmania
En una calle de Rangún, en Birmania, los manifestantes enfrentaron pacíficamente a las fuerzas militares, que reprimieron con gas lacrimógeno y disparos al aire. Foto: AGENCIA EFE

La Junta Militar en el poder en Birmania comenzó hoy a reprimir el movimiento pro democrático que agita al país, disparando al aire y cargando con porras y gases lacrimógenos contra los manifestantes, tras declarar anoche el toque de queda.

Al menos cinco personas murieron, entre ellas dos monjes budistas, y cerca de cien resultaron heridas en las cargas llevadas a cabo por los soldados contra los manifestantes que protestaron en Rangún contra la Junta Militar de Birmania (Myanmar).

Alrededor de 200 personas, incluidos unos 80 monjes, fueron golpeados, detenidos y trasladados en vehículos militares a centros de detención, según testigos citados por diversos medios birmanos.

El incidente más grave tuvo lugar cuando los soldados abrieron fuego contra unos 200 monjes budistas que marchaban junto a miles de civiles hacia la pagoda de Sule, acordonada desde primeras horas de la mañana por las tropas, y con sus accesos bloqueados por camiones.

En el barrio de Alhone, distrito comercial situado también en el casco viejo de Rangún, la principal ciudad del país, un testigo afirmó que policías y militares se llevaron en brazos a tres monjes que presentaban heridas de bala.

La Liga Nacional para la Democracia (LND), la única formación opositora que resiste a la fuerte presión del régimen y que lidera la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, denunció que las agresiones sufridas por los monjes budistas son "la mayor afrenta en la historia" cometida hasta ahora por la Junta Militar.

Grave crimen

En un comunicado, la LND advirtió al gobierno, que atacar a los religiosos, que hace más de una semana comenzaron a marchar a diario por las calles de las principales ciudades, sería visto por el pueblo birmano como un grave crimen.

"Advertimos, previamente a las autoridades que si empleaban la violencia para sofocar las marchas de protesta pacíficas cometerían la mayor afrenta de la historia", señaló la LND.

En su comunicado, el partido de Suu Kyi, señalada por el régimen como la instigadora de las protestas que tuvieron lugar durante los últimos nueve días, pidió a los generales que promuevan un diálogo para resolver "de inmediato" los problemas de la nación.

Suu Kyi, quien cumplía arresto en su domicilio de Rangún, situado a escasa distancia de los puntos de la ciudad en los que se produjeron incidentes violentos, fue trasladada de madrugada a la prisión de alta seguridad de Insein, donde ya pasó una temporada en 2003 hasta que, a finales de ese año, fue confinada en su casa.

También los mayores grupos étnicos insurgentes reaccionaron a la intimidación y al uso de la fuerza por parte de la Junta Militar con el anuncio de que planean unir sus fuerzas para apoyar a la LND y a otras las organizaciones democráticas birmanas.

Los monjes, miembros de la LND, y ciudadanos de a pie marcharon por las calles, pese al amplio despliegue de soldados y prohibición de todas las reuniones de más de cinco personas, tras declarar la noche anterior el toque de queda en Rangún y otras ciudades.

Represión

En las cercanías de la gran pagoda de Shedagon, al menos cuatro religiosos resultaron heridos, cuando los soldados dispararon botes gas lacrimógeno sobre los manifestantes que intentaron sobrepasar la barrera montada por las fuerzas de seguridad.

Cerca de la gran pagoda, en el barrio de Sanchaung, los civiles se enfrentaron a las fuerzas de seguridad para liberar a varios monjes que habían sido detenidos y eran introducidos en camiones militares.

A pesar de la represión, los manifestantes aseguraron que no cederán ante las intimidaciones del régimen y continuarán con sus protestas, las más importantes contra los generales desde hace casi veinte años.

"No tememos ninguna amenaza de los militares, no son rival para nosotros. Continuaremos con nuestra lucha", indicó el portavoz de la asociación de monjes, U Adipati.

Birmania está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió de manera abrumadora ante la LND.

"Contraproducente"

Por su parte, Rusia tachó hoy de "contraproducente" cualquier intento de aprovechar los enfrentamientos entre el ejército y los manifestantes en Birmania (Myanmar) para "presionar" al régimen militar birmano.

"Consideramos contraproducente cualquier intento de utilizar los eventos en Myanmar para ejercer presión sobre el régimen o inmiscuirse en los asuntos internos de un país soberano", declaró el Ministerio de Exteriores en un comunicado.

La Cancillería rusa subrayó que la situación que se ha creado en Myanmar, "debido a la continuación de las protestas por parte de los monjes y la oposición birmana (...), no representa una amenaza para la paz y la seguridad regional y mundial".

Rusia expresó su confianza en que "tanto las autoridades como los participantes en las protestas ejerzan moderación y no permitan una ulterior desestabilización de la situación".

Al igual que China, Rusia no ha condenado la represión del régimen militar birmano, que mantiene desde hace años en arresto domiciliario a la líder opositora, Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz (1991).

El primer ministro británico, Gordon Brown, pidió hoy una reunión, esta misma tarde, del Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la crisis en Birmania.

"Todo el mundo está ahora mirando a Birmania.

Reunión en el Consejo de Seguridad

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia hoy para analizar la situación en Birmania.

La reunión para las consultas fue convocada para las 15 locales, anunció en Nueva York el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, cuyo país ejerce la presidencia del Consejo.

"Decidimos convocar al Consejo de Seguridad", declaró Kouchner a la prensa, señalando que esta reunión de urgencia fue decidida por demanda de los miembros europeos del Consejo, ante los violentos hechos en Birmania, donde las autoridades reprimieron con dureza las manifestaciones antigubernamentales que se producen desde hace días.

La reunión "podría producir un texto de condena, de vigilancia, de apoyo a la misión de las Naciones Unidas" en Birmania, indicó Kouchner. La ONU posee en ese país un equipo de coordinación de su programa para el desarrollo Pnud.

Asimismo, el organismo mundial cuenta con una oficina de buenos oficios, mientras que su secretario general, Ban Ki-moon, nombró a un emisario especial para ese país, Ibrahim Gambari.

"Un representante del secretario general estará presente en la reunión y otorgará su opinión sobre la conducta a seguir", subrayó Kouchner.

Por su parte, la Casa Blanca calificó de "perturbadoras" las informaciones emanadas de Birmania e instó a la junta militar a respetar los derechos humanos.

El portavoz de seguridad nacional, Gordon Johndroe, dijo que "las informaciones no están confirmadas. Si son ciertas, son muy perturbadoras".

"Estados Unidos llama a la junta a respetar los derechos humanos del pueblo de Birmania y a avanzar hacia una transición pacífica a la democracia", destacó Johndroe, un día después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, anunciara nuevas sanciones contra el régimen birmano.

Apoyo étnico

Los mayores grupos étnicos insurgentes de Birmania se reunirán esta semana para estudiar cómo apoyar la rebelión pacífica de los monjes budistas contra la Junta Militar, que gobierna el país desde 1962.

"Mantendremos un encuentro para buscar una vía para cooperar junto a los otros grupos, los estudiantes, la Liga Nacional para la Democracia y otros movimientos", indicó en un comunicado el portavoz del Ejército del Estado Shan (SSA), Lao Seng.

EFE-AFP-Télam