Glaciares, la espada de Damocles
La mayoría de los glaciares muestra una salud precaria, una situación que pone en peligro a millones de personas en el mundo cuyo aprovisionamiento de agua está amenazado a largo plazo, advierten dos expertos en glaciología en "Los glaciares a prueba del clima", lanzado recientemente en Francia.

"En los últimos 10.000 años, los glaciares han fluctuado mucho, alternando avances y retrocesos", recordó Bernard Francou, del Instituto de investigación para el desarrollo (IRD) al presentar la obra.

Aunque no es homogéneo, actualmente el retroceso de los glaciares en el mundo es general a excepción notoria de los de Europa del Norte, afirmó por su parte el coautor del libro, Christian Vinnt, ingeniero del Laboratorio de glaciología y geofísica del medio ambiente (LGGE) en Grenoble (sudeste).

Y, como subrayan los expertos, "aproximadamente un sexto de la población mundial depende del derretimiento de nieve o de hielo para su aprovisionamiento de agua potable, para la irrigación o la hidroelectricidad".

El derretimiento de los glaciares tiene que ver en primer lugar con el incremento del nivel de los océanos: el último informe científico del Grupo Intergubernamental de Expertos en la evolución del Clima (IPCC) de la ONU prevé un aumento de 50 cm de aquí a 2100, con efectos importantes en las zonas costeras muy pobladas.

Pero también son previsibles otras consecuencias catastróficas, empezando por la formación de numerosos embalses naturales en el Himalaya o los Andes. Si la presión del agua se vuelve muy fuerte, estas represas estallan, provocando enormes olas, que arrastran todo a su paso, e inundaciones.

Además, el aumento de la temperatura induce a la formación de una capa de agua entre los glaciares y la morrena (piedras y barro acumuladas por un glaciar), generando un aumento de la velocidad de los hielos y la caída brutal de bloques de hielo.

Numerosas poblaciones dependen también del derretimiento anual de los glaciares para la irrigación de sus campos. Su desaparición tendrá así consecuencias en el caudal de los ríos, sobre todo en las zonas con largas estaciones secas, como Perú o Bolivia.

Situación grave

La realidad, afirman los autores, es grave. En los Alpes, los glaciares disminuyen desde mediados del siglo XIX. En Suiza, "representan sólo el 60 % de la superficie que ocupaban en 1850".

En África, las superficies glaciares en la cumbre del Kilimanjaro corresponden sólo al 20 % de las que había a inicios del siglo XX.

Los Campos de Hielos de la Patagonia, en Sudamérica, "habrían perdido de 3 a 13 km3 de volumen de hielo por año desde los años '70", precisaron.

Para Christian Vincent, si las temperaturas siguen aumentando, "los pequeños glaciares de los Andes tropicales desaparecerán en pocos años o décadas".

Además -añadieron los investigadores-, el 80 % de los glaciares árticos, entre los cuales los de Groenlandia "muestran una salud precaria", "el retroceso de los de Nepal, en el Himalaya, parece acelerarse desde hace unos 20 años" y en el Tíbet, "la cantidad de glaciares que están reduciéndose se multiplicó".

Este retroceso generalizado habría podido explicarse por fluctuaciones naturales: en la época de los romanos, los glaciares eran tan reducidos como actualmente.

Pero hoy "la naturaleza de la atmósfera ha cambiado" debido a los gases con efecto invernadero, constata Bernard Francou.

"No hay motivos para que esto se detenga y eso no nos invita a ser optimistas", advirtió.

Guy Clavel. AFP