Santa Fe | Lunes 15 de marzo de 2010 | 18:44 hs

Campo Litoral
Edición del Sábado 29 de setiembre de 2007
Implementan el Sistema de Administración y Trazabilidad Apícola
Cuando la calidad se impone
Con el afán de ser cada vez más competitivos, apicultores del norte santafesino apuestan todas sus fichas a la diferenciación. Quieren ofrecer un producto confiable que les permita mantener el posicionamiento en el exterior.

Argentina se puede posicionar como un importante productor de mieles diferenciadas, al proveer mieles con calidad y trazabilidad. Gracias a este trabajo, nuestro país logra acceder a los principales mercados compradores y mantener su liderazgo en el mundo.

Para concretarlo, "hay que llevar adelante distintas acciones que estén basadas en la calidad para mantener el mercado, cumplir con las exigencias internacionales, estandarizar la producción asegurando la calidad y reconvertir al sector ofreciendo un producto diferenciado", precisó Jorge Cargnelutti, presidente de la Asociación de Apicultores del Norte Santafesino.

Y aquí es donde la trazabilidad (registro de la secuencia de los procedimientos para la obtención de un producto que permite conocer el recorrido desde la colmena hasta el consumidor final) adquiere importancia y se convierte en un hecho fundamental porque "permite detectar anomalías y realizar el control correspondiente en todo el proceso, verificar cuál es la calidad del producto, ejecutar acciones correctivas y solucionar problemas".

De esta forma, se pretende "mejorar la competitividad ofreciendo un producto reconocido, confiable y superior". Hay que tener en cuenta que "la calidad se construye a lo largo de la cadena agroalimentaria y las normas establecidas son las reglas que nos permiten diferenciar y posicionar este producto".

Por esta razón, en la sala de extracción de la Asociación de Apicultores del Norte de Santa Fe, comenzaron a aplicar el Sistema de Administración y Trazabilidad Apícola (Apitrack).

Dar respuestas a las exigencias

El sistema Apitrack (www.apitrack.com) cumple con los requerimientos de la Comunidad Económica Europea y de los Estados Unidos de Norteamérica sobre trazabilidad e información acerca de la calidad y de la seguridad alimentaria. El primer paso se da al realizarse la identificación de las colmenas (menor unidad de producción) con una etiqueta de código de barras; luego se recoge la información de los trabajos a campo en una planilla que imprime el sistema o por medio de un capturador de datos de campo (similar al que utilizan los repositores de los supermercados/trazabilidad vacuna/recolectores de datos de las empresas eléctricas) donde se vuelca toda la información de manejo, enfermedades, alimentación, entre otros aspectos.

Los datos que se recogen se vuelcan en un computador central, donde se puede hacer control de reinas, de celdas, de núcleos, de medicamentos aplicados, de enfermedades detectadas, de producción promedio, de stock, de localización geo referenciada de colmenas, costos, etc. Esta información se sube a una página web, que además de servir como un disco virtual para el apicultor, ante la entrada de un virus o rotura de su máquina, el Estado accede a las estadísticas y los consumidores finales e industriales a los datos de trazabilidad y calidad alimentaria del producto final.

Se trata de un sistema que se vende en varios países y, hace poco, ganó una licitación internacional para el equipamiento de 1.000 productores apícolas en Méjico. "Nosotros lo estamos incorporando en la sala de extracción de miel que tiene la Asociación de Apicultores del norte de Santa Fe en el departamento General Obligado", resaltó Cargnelutti.

Los que estén interesados en implementarlo, "sólo deben estar dispuestos a incorporar conocimientos y a utilizar la información que el sistema provee para tomar mejores decisiones productivas. El capturador de datos tiene un menú programado, similar al de un teléfono celular".

Para los apicultores, es sumamente importante porque "por medio de este sistema pueden saber más sobre su propia explotación y tomar mejores decisiones. Así se logra incorporar un valor a nuestra producción y no un costo".

Prácticamente, a cada productor le cuesta 300 gramos de miel por año por colmena (incluye las actualizaciones, mantenimiento de los datos en la página de Internet y servicio técnico).

"Unico en el mundo"

Con capturador de datos de campo, toda la explotación en un solo sistema y base en Internet para acceso de los datos, "este sistema es el único que hay en el mundo". Esta diferencia generó que "Apitrack ganara una licitación de la CEE para equipar a los apicultores mejicanos".

El 95% de la producción de miel se exporta a CEE y a Estados Unidos y "sabemos que las reglas de juego las imponen quienes compran y que en los últimos años han cambiado las exigencias para los productos alimenticios que ingresan a la CEE".

Este contexto "llevó a la Asociación de Apicultores del Norte Santafesino a generar un cambio de actitud frente a la producción, donde ningún apicultor en forma individual logrará posicionarse en un mercado y sí lo podrán hacer asociativamente".

Es decir que "si un grupo de apicultores cambia su mentalidad y asume estas modificaciones puede lograr mejores resultados y posicionarse con un producto diferenciado tanto en el mercado interno como en el externo", concluyó el titular de la Asociación de Apicultores del Norte Santafesino.

Ivana Zilliizilli@ellitoral.com





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