Edición del Miércoles 03 de octubre de 2007

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Un átomo revolucionario para una computadora superveloz
El fotón mensajero, un átomo artificial que puede multiplicar de forma exponencial la capacidad de una computadora actual para que trabaje miles de veces más rápido, fue utilizado por primera vez por científicos para transmitir información a través de un cable.

Dos equipos de físicos en Estados Unidos consiguieron utilizar un fotón mensajero para transmitir datos de un "qubit" (bit cuántico) a otro en una distancia de 20 milímetros, lo que puede abrir la vía a distancias más grandes, explica la revista británica Nature, que publica los trabajos de los científicos.

Contrariamente a los bits tradicionales, cuyo valor es igual a 0 o a 1, un qubit puede tomar esos dos valores a la vez. El interés es que la potencia teórica de los calculadores con esa tecnología se duplica con cada qubit añadido, lo que aumenta de forma exponencial, para permitir así dar un gran salto adelante y poner en práctica una computadora cuántica súper rápida.

"No es la primera vez que los científicos consiguen enlazar un qubit con otro, pero es la primera vez que lo hacen a una distancia relativamente grande, el equivalente a un microprocesador", declaró a la AFP Johannes Mayer, que dirige el equipo de la universidad de Yale.

Un paso importante

Por su lado, el equipo del National Institute of Science and Technology logró construir el cable que unió a los dos qubits, y que almacenó la información necesaria durante 10 nanosegundos (10 millonésimas de segundo).

"Es un paso importante hacia la construcción de computadoras cuánticas", según Raymond Laflamme, director del Instituto de Cálculo Cuántico de la Universidad de Waterloo en Canadá.

La dificultad de la operación reside en el control de los fotones, partículas sin masa que se desplazan a la velocidad de la luz.

"Tenemos que controlar las señales eléctricas que corresponden a un único fotón", explicó Mayer, quien subrayó que un teléfono portátil emite unos 100.000 trillones (es decir, un 1 seguido por 23 ceros) de fotones por segundo.

Para conseguir construir una computadora cuántica, "hay que unir mucho más qubits, al menos centenares, sino miles", reconoció Majer.

Otro problema reside en la temperatura. Para aislar al fotón mensajero y transmitir la información, el cable tuvo que ser enfriado hasta diez miligrados por encima del cero absoluto (la temperatura teórica más baja posible, que en la práctica nunca fue alcanzada), es decir -273,13°C.

AFP





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