AL MARGEN DE LA CRONICA
Geografía: un terreno fértil

El salón de actos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral alojó, días atrás, a casi un centenar de jóvenes de todo el país. ¿Los motivos de este encuentro?: todos llegaron a la final nacional de la Olimpíada de Geografía, organizada por esa unidad académica.

Es el tercer año consecutivo que esta competencia se lleva a cabo. En ese tiempo, más de 40 mil estudiantes del nivel medio de las 22 provincias argentinas se sintieron seducidos por una propuesta donde lo que se pone en juego no es un cuantioso premio ni tampoco la fama: es simplemente demostrar que sobre un campo de la ciencia ellos "saben mucho".

Tienen entre 13 y 17 años. Algunos adolescentes que vinieron de provincias norteñas, exhibían impecables guardapolvos blancos, mocasines lustrados, peinado prolijo, como una imagen de viejas épocas. Otros, con un perfil más urbano, llevaban modernos jean, remeras y mochilas, además de MP3. En esa mixtura, todos compartían el deseo de dar cuenta de su capacidad para argumentar, razonar, distinguir y diferenciar, en temas vinculados al saber geográfico.

Es un trabajo silencioso, un esfuerzo escondido, una tarea valiosa de miles de estudiante y docentes, empeñados y convencidos de que el desafío de educarse tiene valor, y es conducente hacia un escenario de vida más próspero.

Probablemente, este camino sea más lento, con mayores obstáculos y -seguramente- con reconocimiento tardío.

Organizados en pequeños grupos, y luego de una cálida recepción en la Facultad de Humanidades, marcharon a las aulas asignadas junto a los jurados más calificados del país, responsables de evaluar los resultados. Durante 80 minutos -ni uno más ni uno menos- contestaron sobre los distintos ejes temáticos propuestos.

Al final de la jornada, organizadores, docentes y alumnos tuvieron su brindis de honor: el que celebró la camaradería, el gusto por el saber, y la certeza de que estudiar tiene sentido.