Por el accionar individual, institucional y estatal
En Santa Fe, la situación de los ríos "es crítica"
Los santafesinos -personal, institucional y estatalmente- le metieron la mano al río y generaron una situación que en la actualidad se presenta como "crítica". Más que los cambios climáticos, son las intervenciones humanas las que promueven las variaciones que hoy se observan.

Todos lo ven: los veranos son cada vez más calurosos y en los inviernos no hay guante-bufanda-media-campera-polera-polaina que detenga el constante temblequeo. ¿Qué pasa? ¿el tiempo está cada vez más loco? Y, más importante aun, ¿cómo pueden repercutir estos cambios en la ciudad y afectar la vida de las personas? O, todavía más trascendente: ¿tiene que ver esto con las inundaciones que padeció Santa Fe?

El cambio climático es el término con el que los especialistas denominan, por ejemplo, el efecto invernadero que refiere al aumento de la temperatura media del ambiente y provoca, entre otros fenómenos, la elevación del nivel del mar, la reducción de los hielos y cambios en los regímenes de lluvia.

El ingeniero Gustavo Villauría prefiere identificar las variaciones con la denominación "ambiental", porque "se tiene en nuestro país sólo 100 años de registro sobre una serie de 10.000 ó 15.000". Por lo tanto, no se cree capaz de afirmar que "el clima cambió" cuando "en realidad conocemos una historia muy chica".

Más apropiado, continúa, es referirse a estos fenómenos dentro de lo que es el "cambio ambiental", ya que "hay muchos otros factores que son visibles, claros y que influyen mucho más fuertemente sobre las condiciones climáticas". Dentro de éstos ubica los desmontes, cambios de uso del suelo y "obras antrópicas como son canalizaciones y eliminación de reservorios naturales".

En síntesis: el clima es una variable que resulta de una serie de efectos naturales y antrópicos del ecosistema natural. Y si "ese ecosistema natural se modifica, vamos a tener modificaciones del clima". Lo que quiere decir que la mano del hombre es la que provoca la variación.

En Santa Fe

No es una mera sensación, en los últimos años ocurrieron cambios que, por ejemplo, hicieron que el río Salado crezca más y más rápido ante un mismo evento -o la misma cantidad de lluvia-.

Este fenómeno para Villauría es también producto de las "condiciones antrópicas". En castizo: el hombre metió la mano y modificó (para mal) las condiciones naturales que, para evitar riesgos, no deberían haberse tocado.

¿Cuáles son las condiciones antrópicas que repercuten negativamente, hacen que la situación de las aguas sea "crítica" y crea riesgos serios para la población? De la exposición de Villauría, a grandes rasgos, pueden establecerse cuatro grandes bloques:

- Impermeabilización de terrenos I: los sembrados.El especialista señala que el método de siembra directa con el que actualmente se cosecha la soja, pierde la capacidad para "recibir y almacenar agua", ya que al compactarse el suelo "no permite infiltración". Esto produce efectos "de todo tipo", especialmente que el agua que antes se asentaba en terrenos de la provincia, hoy escurre y va a incrementar el caudal de los ríos: "Lugares a donde había un monte nativo, con capacidad de evapotranspirar e infiltrar hasta 2.000 milímetros al año, se reduce a 500 con la soja. Entonces, esos 1.500 milímetros extras escurren".Villauría soporta su tesis en gráficos e imágenes satelitales que muestran cómo "un curso de agua natural ahora está sembrado" debido a la anulación de retención y reservas naturales de agua "para beneficio de un particular". Estas condiciones provocan una situación "sumamente crítica para la ciudad". - Impermeabilización de terrenos II: las construcciones.El mismo fenómeno que se da en grandes descampados por la siembra de soja, ocurre en la ciudad por la construcción de edificios y "las subdivisiones en los terrenos grandes del centro u otros barrios". Allí donde había "grandes fondos, se construyeron edificios y se impermeabilizó con cocheras". Así, "toda el agua que se infiltraba en ese lugar, ya no infiltra más y va inmediatamente a la calle". Al mismo tiempo, se taparon los que eran zanjones naturales y se reemplazaron por conductos que tienen "un menor escurrimiento". - Los canales.Los ríos también incrementaron su dimensión por la sustitución de lagunas y reservorios por canales. A pesar de que el Código Civil lo prohíbe, "el productor que se encuentra con recursos encara obras de canalización para sembrar". Lo que hace que "el agua se vaya mucho más rápido y salga en un mismo momento". Para graficar este caso, Villauría muestra las imágenes de una presentación que realizó junto al perito Bertoni durante la inundación del 2003. La síntesis a la que llegaron verifica que si no se hubieran realizado las obras de canalización que afectaron al "sistema natural, en vez de pasar en esta cuenca los 900 metros cúbicos por segundo que pasaron, habrían sido 730". Esto, según el modelo matemático que desarrollaron los especialistas, habría atrasado un día el desborde. - La ciudad se apropió de espacios que eran y son del río.En este caso, Villauría despliega mapas comparativos desde la fundación de la ciudad de Santa Fe hasta nuestros días. La reflexión es obvia: se avanzó sobre el espacio natural del río, tanto hacia el este como hacia el oeste.En sus orígenes, la ciudad se extendía tres cuadras más allá de calle Urquiza, donde reposaba el río como límite oeste. Ya en 1895 se comienza a apropiar de "parte de lo que son bañados del Salado", y en 1907 el diseño de los dos diques del puerto actúan como "canal de derivación" hacia el este. Tales acciones, además de atentar contra la propia naturaleza, burlan la máxima del Código Civil que indica que "el río es espacio público, un dominio del Estado imprescriptible. Nadie puede ocuparlo, es del Estado y pertenece siempre al Estado". El especialista concluye que como el territorio fue conquistando el agua, "cada vez que el río crece vuelve a ocupar su espacio, toma su lugar".

¿Qué hacer?

Villauría admite que existen muchos detractores que niegan que estos fenómenos ocurren y niegan los efectos perjudiciales de sus intervenciones en la naturaleza. Esto, asume, es "porque responden a ciertos intereses".

Él se ubica en una postura intermedia: no hay que dejar de sembrar o construir, sino que "se tienen que realizar los balances necesarios para no trasladar efectos de aguas abajo".

- ¿Qué hay que hacer para evitar esos efectos, sin dejar de sembrar soja, construir edificios, etc.?Hay que generar áreas de reserva. Además debe haber una evaluación concreta y completa de la cuenca, acelerar el agua en algunos lugares y en otros retenerla, que es lo que no se ha hecho nunca. Hay que prestarle atención al escurrimiento del agua en la ciudad.Una acción en relación con las construcciones es obligar a los propietarios a que, si van a eliminar terreno que antes infiltraba, construyan un dispositivo que retenga la misma cantidad de agua que el terreno natural, un reservorio para almacenar agua.En síntesis: "Para una ciudad como Santa Fe, el agua tiene que ser una política de Estado prioritaria".

Sol Lauría