El viernes, que se pasa al lunes, es una fecha complicada precisamente por la cantidad de contenidos que a lo largo de la historia fueron definiéndola. Se festeja, o recuerda, o conmemora (según el ámbito donde se emplee el término) la llegada de Colón a América, lo que aún se menciona en algunos lugares como "descubrimiento". Pero también se habla de una fecha de reflexión que forma parte de la supuesta intención política de reivindicar las culturas indígenas existentes, o del ilusorio intento social de saldar alguna vez semejante deuda.
La cuestión figura en el calendario como el Día de la Raza y mientras en los establecimientos escolares se sucede el tradicional acto y en otros espacios se hacen los "festejos" y "contrafestejos", parte de la humanidad hispanoamericana va a contar, como en el caso de nuestro territorio, con un fin de semana largo. Lo que debiera alegrar a más de uno no sólo por la posibilidad de gozar el ocio o en todo caso destinar ese tiempo a otra actividad, sino porque la primera beneficiada es la humanidad. Esto se puede asegurar pensando en la posibilidad de destinar energías en cuestiones "productivas" e incluso en términos medioambientales (por ejemplo �cuánto ahorro de monóxido de carbono se produce?).
Para comprender los términos en este texto de "producción" e "improducción" se puede traer al escritor y filósofo Macedonio Fernández, que sostiene que los hombres se hacen desgraciados por la fatalidad de un encadenamiento social económico que los conduce a trabajar en la improducción y la destrucción con la misma intensa fatiga o labor que, empleadas para la producción, haría ricos y cómodos a todos. Vale aclarar que cuando habla de trabajo improductivo se refiere a la "simulación de trabajo, trabajo de improducción y trabajo de mentira y enredo de todo" los que definen especialmente a la política, el periodismo y empleos administrativos.