En la sede de la Universidad Católica se desarrolló la Jornada "Ceferino, hijo de Dios y Hermano de todos" con motivo de la pronta (11 de noviembre) beatificación de Ceferino Namuncurá. Contó con la presencia del Presbítero Ricardo Noceti, párroco de la comunidad de Chimpay, lugar natal del popular Mapuche.
"Es el primer representante de los pueblos originarios de Sudamérica que es Beatificado. Sigue el camino de otros dos: un caso es de Norteamérica, donde una joven indígena fue beatificada hace unos años, y también el camino de Juan Diego, el cual conocemos mucho más", subrayó Noceti.
"Cuando se echan las bases de la organización nacional, cuando la Generación del '80 forja y gerencia un cambio en el país y se empieza a pensar un proyecto de país, allí nace y vive Ceferino quien representa de alguna manera un puente entre los dos pueblos: el pueblo mapuche, la gente de la tierra, con toda su riqueza, su identidad cultural sus valores y el pueblo de la cultura "blanca" al cual viene Ceferino también para proseguir su formación que ya había iniciado en su pueblo y donde se encuentra con el evangelio de Jesús que va a moldear completamente su vida", cuenta el presbítero.
Según cuenta el expositor Ceferino fue un chico que a pesar de ser hijo del último gran cacique mapuche, Don Manuel Namuncurá, siempre mantuvo una actitud muy serena. Era muy humilde y al mismo tiempo, muy lleno de sabiduría, lleno también del espíritu de reconciliación y de comunión. Nunca reaccionó de mala manera, ni con bronca ni con rencor aunque a lo mejor hubiera tenido motivo para ello. "Siempre se dejó permear por el Evangelio de Jesús".
-�Cómo influye ésta experiencia en los jóvenes de hoy?
-En primer lugar Ceferino nos dice que vale la pena jugarse la vida por un ideal, que vale la pena entrar en el camino de la santidad, que la santidad es posible y es un camino hermoso. En segundo lugar que la vida es para servir. Vivir no es consumir, como tiende a decirnos hoy la sociedad y la publicidad todos los días. Vivir es sobre todo servir, y esa fue una actitud muy propia de Ceferino.
Y en tercer lugar el alma de todo ser humano y de todo joven tiene una sed grande y a esa sed no la puede llenar las cosas, no la puede llenar los afectos pasajeros que hoy están y mañana quién sabe. No la puede llenar incluso ninguna persona, solamente la puede llenar Dios, y Ceferino fue alguien que buscó intensamente a Dios y supo llenarse de Él. Este es otro mensaje también: buscar y encontrar al Dios de la vida para encontrar en Él la felicidad.
DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL