Provincia y cambio climático

La evidencia científica es abrumadora y el cambio climático exige respuestas urgentes a nivel nacional e internacional, pero también con políticas provinciales, que son de fundamental importancia.

Si bien el problema exige compromisos globales firmes entre las naciones, no nos podemos quedar de brazos cruzados esperando que vengan soluciones mágicas -que no existen- de afuera sin asumir nuestras responsabilidades. Y qué mejor que fijarlas a nivel local en función de nuestros intereses y necesidades.

El cambio climático es un tema económico, social, ambiental y político de primer orden; también es un tema moral, pero no quiero justificar desde éste lugar la necesidad de incorporar la problemática a la agenda pública.

Debemos asumir que el cambio climático no significa solamente amenazas, sino también grandes oportunidades si se toman acciones audaces y se adoptan políticas eficaces.

El desafío suena más complejo en un país como el nuestro que aún no ha logrado un crecimiento continuo y armónico; pero si no somos capaces de ponernos a la altura de la circunstancias y asumir los desafíos del presente, tampoco seremos merecedores de un futuro promisorio.

No creo que seamos una sociedad derrotista y sin futuro; tampoco creo en las soluciones mágicas y sin esfuerzo. Considero que somos un país más suborganizado que subdesarrollado; nuestra principal debilidad es nuestra escasa capacidad para construir los consensos fundamentales necesarios para definir políticas de Estado.

Asumiendo nuestras debilidades y fortalezas podremos aprovechar la excepcional situación que hoy el mundo ofrece a la Argentina. Hoy no lo estamos haciendo.

Qué hacer

Las exigencias fundamentales que plantea el cambio climático son dos fundamentalmente: 1) Mitigación: reducir drásticamente las emisiones de gases efecto invernadero; y 2) Adaptación y reducción de vulnerabilidad: adaptar todas las actividades y proyectos productivos, construcción de nueva infraestructura y protección de la ya existente a los efectos ya presentes e inevitables del cambio climático.

Seguimos hablando en términos económicos y vemos que, según datos publicados por el Ministerio de Economía y Producción de la Nación, el gasto público consolidado en ecología y medio ambiente fue un 0,44% en el 2005 (último año con información disponible), y de un 0,55% en 1995, del gasto público total consolidado.

A juzgar por los discursos daría la impresión de el actual gobierno es muy ecologista y sensible con la problemática ambiental; pero el discurso de la realidad económica dice que ni éste ni el anterior gobierno lo son en absoluto. No están disponibles estos números para la provincia de Santa Fe, al menos en fácil acceso público, pero estoy seguro que si vemos la importancia presupuestaria que la provincia asigna a medio ambiente, comprenderemos que está en los últimos lugares de prioridad, a pesar de los golpes y anuncios que la naturaleza está dando en la provincia.

�Cómo bajamos esta realidad a nuestra provincia? Evitando la tendencia a creer que éste es un problema global que no nos afecta tanto y que no depende, en definitiva, de nosotros. La región litoral de nuestro país está entre las regiones más afectadas por el cambio climático, ya que se prevé que la temperatura aumentará entre 2 y 4 grados, las lluvias se incrementaran hasta 200 mm en promedio anual.

Factores de riesgo

El incremento de precipitaciones, junto a la deforestación, la casi nula presencia de áreas naturales protegidas, la falta de manejo efectivo de nuestras cuencas y a la ausencia de una política integral de manejo del agua significa incremento elevado del riesgo de inundaciones en los ejidos urbanos y ambientes rurales productivos.

Para la provincia, el manejo del agua es tan importante como lo son la creación de empleo y la superación de la pobreza, la educación y la salud pública. Del agua vive nuestra producción rural, en ella está el recurso vital más importante de nuestras ciudades, por el agua exportamos y nos relacionamos con el mundo; pero también el agua ha demostrado ser la principal amenaza sino asumimos la necesidad de manejarla racionalmente. El agua se ha convertido en un recurso estratégico mundial, y correctamente gestionada puede dejar de ser una amenaza para convertirse en la principal oportunidad para el desarrollo de nuestra región en el corto plazo.

Nuestros ríos, humedales y acuíferos, y ambientes naturales tienen hoy en día proyección internacional, por la importancia estratégica que tienen el presente, y que aumentará en el futuro, para asegurar crecimiento económico, salud y calidad de vida.

El desafío

El desafío concreto que debemos asumir en nuestra provincia es definir un plan estratégico de uso de nuestro territorio y manejo del agua. Una planificación de este tipo debe ser impulsado como prioridad política por parte del estado provincial, e implica un ejercicio de consulta y participación de todos los actores sociales y debe integrar la producción (generación de riqueza y empleo), el manejo de los recursos hídricos (principal sustento de la producción, de nuestra naturaleza y, también, nuestro principal factor de riesgo) y la cuestión ambiental (para dar sustentabilidad a lo anterior).

Esto significa ordenar en nuestra provincia los elementos básicos de la vida humana: acceso a suministro de agua segura, producción de alimentos y bienes, salud, uso de la tierra, conservación de la naturaleza, seguridad ante eventos climáticos de importancia, etc.

Planificar el uso de nuestro territorio implica definir un nuevo concepto de ordenamiento territorial que garantice la sustentabilidad de los procesos naturales y de las actividades productivas asociadas a ellos. Hoy el modelo es de dispersión y anarquía.

El nuevo gobierno provincial tiene la oportunidad histórica y política de ejercer su autoridad democrática convocando y ordenando a todos los factores, a todas las corporaciones, a todos los intereses que hoy se disputan y luchan anárquicamente por el territorio y, de hecho, lo ordenan en consecuencia.

El gobierno electo tiene la autoridad moral, legitimidad social y democrática para hacer de Santa Fe la primera provincia del país en darse el fundamental ejercicio de planificar el uso de su territorio y recursos hídricos y naturales.

No existe territorio desarrollado en el mundo que no haya realizado un ejercicio de este tipo, en definitiva que no haya planificado su futuro. La suerte no nos va a salvar, ahora si creemos que es así, fortalezcamos la Lotería, abramos más casinos y sigamos creyendo que Dios es argentino.

(*) Vicepresidente de la Fundación Hábitat y Desarrollo

Pablo Tabares (*)