De la Redacción de El Litoral
La final de la VI Rugby World Cup que el próximo sábado a las 16 protagonizarán en el Stade de France de Saint-Denis los Seleccionados de Sudáfrica e Inglaterra, marcará un nuevo capítulo de la rivalidad deportiva histórica entre ambas naciones, que ni la guerra anglo-boer ni el Apartheid pudieron detener cuando había un campo de juego y un balón ovalado de por medio.
Un siglo después de la primera gira de un representativo sudafricano por Gran Bretaña, se reeditará un match que, como bien señala el head coach sudafricano, Jake White, "va más allá de un trofeo en juego".
El rugby, introducido en Sudáfrica por un profesor inglés en 1860, se hizo popular entre los prisioneros de la amarga guerra anglo-boer de 1899-1902, que se juntaban para intercambiar ideas.
La leyenda cuenta que la guerra se interrumpió en 1902 para un match Inglaterra-Sudáfrica.
Pero, según señala el historiador Paul Dobson, el alto el fuego jamás se materializó, ya que un grupo de boers (descendientes de los primeros colonos, de origen holandés) "cayó, durante la noche, en una emboscada de militares ingleses que mataron a algunos enemigos".
En 1906-1907, en vistas de una reconciliación, los jugadores sudafricanos hicieron por primera vez una gira a las islas británicas, periplo que rápidamente colocó a Sudáfrica como una potencia del rugby y del que salió el famoso mote de Springboks.
"En lugar de pelear, jugarían los unos contra los otros", explica el historiador, reportado en Cape Town por la Agencia AFP.
Bajo el régimen racista del Apartheid, el rugby se veía como la disciplina deportiva de la minoría blanca en el poder, en medio de presiones y sanciones intensificadas contra el deporte sudafricano.
Un año después de que el cricket inglés rompiera lazos con Sudáfrica, el rugby británico albergó en 1969 una gira de los boks, marcada por las manifestaciones anti-Apartheid.
Luego, en 1980, los British Lions efectuaron por Sudáfrica la gira más controvertida de la historia.
"La estima de los afrikaaners por Inglaterra viene de las autoridades del rugby de Twickenham, que rechazaron un boicot deportivo" (al menos hasta el aislamiento total entre 1984-1992), estima Adrian Smith, historiador en la Universidad de Southampton (Inglaterra).
"El rugby es un deporte dominado por los afrikaaners. Durante décadas, ésa fue su forma de identificación", confirma Cheeky Watson, jugador de gran reputación alrededor del año 1975, que renunció a una carrera springbok para jugar en clubes de la federación negra rebelde.
Según él, el apoyo de la población negra al rugby, que contribuye con una base de 450.000 practicantes (segundo país del mundo), durante mucho tiempo estuvo subestimado por la minoría étnica.
Que el head coach sudafricano, Jake White, sea de raíz angloparlante, al igual que Kitch Christie, quien dio el primer título a Sudáfrica en 1995, es símbolo de una síntesis fecunda entre anglos y afrikaaners, pese a una rivalidad Inglaterra-Sudáfrica que sigue intacta.
La temporada turística posterior al verano bate récords en la región parisina y en la propia capital francesa, gracias al Mundial de Rugby, según cifras del Comité Regional de Turismo.
"Lo que es diferente de 1998 y del Mundial de fútbol es que los turistas continúan viniendo. La imagen del rugby es tal que el público no tiene miedo de mezclarse" con los aficionados, explicó la presidenta del ente, Henriette Zoughebi. Todos los hoteles parisinos y de las ciudades limítrofes accesibles por metro están completos hasta el 22 de octubre, un día después de la final de la RWC. Todos estos establecimientos estuvieron casi al ciento por ciento de las reservas cada fin de semana desde el inicio del torneo, el 7 de setiembre pasado.
"Los museos y los excursionistas han mostrado aumentos de dos cifras en número de clientes" con respecto a la misma época de 2006, explicó el director general del CRT, Jean-Pierre Blat.
El buen recorrido de los equipos británicos (Inglaterra, finalista; Escocia, cuarto finalista) contribuyó a estos resultados, sabiendo que los visitantes de Oceanía (Australia y Nueva Zelanda, eliminados en cuartos de final) que viajaron a París habían previsto quedarse hasta la final. El turismo representa entre un 10 y un 15 % de la economía de Ile-de-France (región parisina), y un millón de empleos directos e indirectos, según el CRT.
Según se informó esta mañana, una huelga de varios sindicatos de la compañía ferroviaria en Francia podría causar severos inconvenientes entre los hinchas que intenten acceder el sábado próximo al Stade de France en Saint Denis, escenario de la final de la VI Rugby World Cup. Varios sindicatos, contrarios a la reforma en el régimen especial de retiros, han pedido que la medida, prevista para mañana y el viernes, continúe también el sábado. Obviamente, este paro podría afectar a la línea que lleva al imponente estadio enclavado en el norte de la capital gala.
Noticias procedentes de Johannesburg dan cuenta que el exitoso Jake White podría dejar su puesto de head-coach del Seleccionado de Sudáfrica si los Springboks se consagran campeones mundiales el próximo sábado.
Según la nota publicada en su edición de hoy por el diario The Star, el contrato de White, que entrena a los Boks desde hace tres años, expira a finales de año y su puesto ya ha sido abierto.
Pese a que White puede aspirar a tener continuidad, pero sin embargo, la nota deja entender que eso no ocurriría.
"Cuando me hice cargo de la función dije que quería ganar la Rugby World Cup. Fue uno de mis primeros discursos a los jugadores, por lo que si el grupo gana, no puedo hacer nada mejor", declaró.
Interrogado sobre la posibilidad de aceptar un puesto de director de rugby sudafricano, el profesor de Educación Física de 43 años, añadió en forma terminante: "No lo creo".
White estuvo cerca de ser destituido a principios de año tras una serie de resultados decepcionantes, pero su cota de popularidad subió en forma notoria en las últimas semanas.
Otras versiones periodísticas dan cuenta que podría convertirse en el próximo head-coach del Seleccionado de Australia, lo que obviamente le redituaría ventajas económicas notorias.
El puesto de seleccionador de los Springboks es políticamente muy delicado en Sudáfrica desde la caída del apartheid en 1994, ya que este deporte fue durante mucho tiempo casi exclusivo de la minoría blanca.
El gobierno actual reprochó a White no tener en cuenta la diversidad racial. De los 30 rugbiers seleccionados para el Mundial 2007 figuran sólo cinco mestizos y un negro.