La concejala vivió un incidente ayer por la tarde
Chiementín denuncia aprietes por la incorporación a planta
Un grupo compuesto por unas veinte personas irrumpió ayer, reclamándole a los gritos a la concejala Noelia Chiementín para que diera su apoyo al proyecto de Rafael López, que permitiría el ingreso de beneficiarios del Plan Jefas y Jefes, pasantes y contratados en la Municipalidad.

La concejala arista Noelia Chiementín aseguró que en la tarde de ayer un grupo de personas que se beneficiarían con el proyecto de incorporación a planta permanente de Planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, pasantes y contratados a la Municipalidad, fueron "a los gritos" a pedir a su oficina que "firme y apruebe la ordenanza".

Los punteros, como los identifica la representante del ARI en el deliberativo local, la "apretaron por el tema del proyecto de Rafael López", porque los "han alentado a pedir cosas irracionales y no hay muchas posibilidades de tener un trabajo en esta ciudad". Esto gracias a que los que hoy quieren reconocerles la posibilidad de un trabajo estable "se han encargado de generar pobres en abundancia y de no ofrecer oportunidades".

Chiementín remarcó que si bien existen muchas personas dentro del listado de 2.000 que pretende blanquear el Ejecutivo municipal que seguramente "merecen" ese reconocimiento, considera que tal acción debe darse "por concurso", para que ingresen al Estado los "mejores trabajadores" y no "los que no sirven para otra cosa".

Eso es lo que dice haber defendido cuando el año pasado se reunió con el gremio y elaboró un proyecto para que los titulares del programa de Jefas y Jefes de Hogar Desocupados tengan prioridad, "para ser designados como personal de reemplazo y/o planta permanente en las distintas áreas dependientes del Municipio de la Ciudad de Santa Fe". Para lo cual la ordenanza pretendía que se tengan en cuenta las "normas para la confección de escalafones para la selección de personal suplente", o lo que es lo mismo: que se hagan concursos.

Lo que se pretende hacer ahora es "un desorden generalizado", a los ojos de la edil arista. Más teniendo en cuenta que no se sabe dónde prestan servicios esas 2.000 personas, hace cuánto trabajan en el municipio y en qué condiciones: "Nosotros nunca logramos que el Ejecutivo o sus funcionarios nos digan quiénes son y qué tareas tienen cada una de esas personas que hoy ellos están tratando de movilizar".