En una reunión realizada ayer
Cámara de boliches e Inadi fijan medidas contra la discriminación
Se comprometieron a trabajar para asegurarse de que ningún joven sea rechazado en una discoteca o pub. El organismo que nuclea a una veintena de locales bailables ofreció emitir spots antidiscriminatorios en los boliches y un comunicado fijando su postura.

Una encuesta impulsada por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) junto con el Centro de Estudiantes de Derecho de la UNL y la Federación Universitaria del Litoral en la zona de la Recoleta alarmó al organismo. Fueron muchos los jóvenes que manifestaron haber sido marginados en alguna oportunidad por su color de piel, indumentaria, condición sexual, discapacidad, peso y altura al intentar ingresar a un boliche.

Tras conocerse los resultados del sondeo, autoridades del Inadi se reunieron con representantes de la Cámara Santafesina de Empresarios de Discotecas, Pubs y Afines. Conversaron durante dos horas y media sobre los datos de la encuesta y las responsabilidades que hay en torno a la actividad de diversión de los jóvenes, "incluyendo la de los padres de los chicos, las autoridades y los empresarios".

Debatieron temas de fondo y acordaron trabajar en forma conjunta. En primer lugar, "la Cámara se comprometió a sacar un comunicado público con su postura antidiscriminatoria y el Inadi, a ofrecer talleres de reflexión a los patovicas para que sean reales custodios de la seguridad de los jóvenes y puedan mediar en situaciones de conflicto con herramientas de respeto a los derechos humanos", resumió Stella Maris Vallejos, delegada del Inadi Santa Fe.

La Cámara también ofreció emitir spots antidiscriminatorios en las pantallas gigantes de los boliches y el Inadi aseguró que estará en contacto permanente con la entidad que agrupa a las discotecas y pubs en caso de que se afecten los derechos de los jóvenes. "Si se presentan casos de violencia, el Inadi va a iniciar medidas judiciales", sostuvo Vallejos.

La encuesta

>Un e-mail de papás preocupados porque a su hijo no le franquearon el acceso al boliche y el testimonio de algunos jóvenes que comentaron haber pasado por similar situación impulsaron al Inadi a realizar una encuesta para conocer la problemática y concientizar acerca de los derechos que se tienen como ciudadanos.

La actividad convocó a 20 voluntarios que, en la madrugada del 7 de octubre, encuestaron a 209 personas mayores de 18 años en la zona de la Recoleta; difundieron volantes con la consigna "La discriminación mata, que no te cierren la puerta en la cara" y dieron a conocer el teléfono gratuito (0800-999-2345) que tiene el Inadi para recibir denuncias.

"Los resultados fueron alarmantes, pero sirven para encender la luz y tomar acciones concretas", sostuvo Vallejos al ser consultada por el balance del sondeo.

Del total de encuestados, 103 varones y 36 mujeres adujeron no haber podido ingresar a los boliches en alguna oportunidad. Los motivos fueron similares. "La mayoría de los actos discriminatorios es, en primer lugar, por el color de piel; en segundo término, por la indumentaria y, luego, sigue el aspecto fisonómico, o sea, si son gordos o tienen algún tipo de discapacidad", resumió Vallejos.

La delegada del Inadi comentó que también se toparon con "un joven sordo que se maneja por lengua de señas y al que no lo dejaron ingresar; con otro que estaba en una silla de ruedas y al que le dijeron que no había condiciones de seguridad dentro del boliche y con una chica que fue expulsada por su estatura".

Naturalizar la discriminación

Durante el relevamiento, un dato llamó la atención del Inadi. "Los jóvenes naturalizan el acto discriminatorio. Siguen insistiendo en volver al boliche y no hacen la denuncia. Ellos consideran que, cambiando su fisonomía, su peinado o su indumentaria van a ser aceptados. Ése es un dato a tener en cuenta porque crea ciudadanos débiles, fomenta la sumisión y, de esa manera, no fortalecemos una democracia que todos queremos que sea de verdad", opinó Vallejos.

La delegada del Inadi resaltó que los chicos actúan en forma "corporativa y solidaria. Si no entra el amigo, no entra ninguno. Incluso, en un caso ocurrió que uno de los chicos hizo gestiones para que su amigo ingrese".

Vallejos afirmó que los jóvenes manifiestan que la discriminación "siempre ocurrió" y desestimó los rótulos que se les coloca. "No es cierto que los chicos están todos alcoholizados o drogados. No es así".

Prohibido pasar

Los dos casos tienen ribetes distintos, pero preocuparon por igual a protagonistas, padres y amigos. Los hechos ocurrieron en dos locales que no integran la Cámara Santafesina de Empresarios de Discotecas, Pubs y Afines.

El sábado Francisco fue a bailar a un boliche, ingresó sin problemas pero al cabo de unos minutos decidió marcharse. "Fue un poco confuso. Yo entré con una amiga y pasamos lo más bien, pero a los otros cuatro chicos que habían ido conmigo no los dejaron pasar. Y el de seguridad no les explicó por qué".

Una vez adentro, Francisco intentó conseguir una respuesta. "El de seguridad me dijo: `Yo te canto la posta: el del boliche me pide selección de gente ya sea por la vestimenta o por la cara'. Entonces le dí la entrada y nos fuimos", comentó el joven.

"La verdad, nos sentimos mal. Que querés que te diga, nunca nos pasó y eso que los chicos son de salir bastante y nunca antes fueron rechazados", agregó Francisco, quien con sus amigos intentó ingresar a otros dos lugares y los rechazaron "con la excusa de que había fiestas privadas y no teníamos invitación".

En la madrugada del lunes, Ignacio, fue protagonista de otro episodio. Ingresó a un boliche de nuestra ciudad pero lo sacaron los patovicas. "Yo estaba bailando y cuando me voy al baño se produce una avalancha y un chico me pega. Sigo caminando y cuando salgo del baño siento que me agarran fuerte y reaccioné. No sabía que eran patovicas porque no tenían identificación. Ni siquiera me dijeron que era de seguridad del boliche y que me iban a sacar por algún motivo. Me agarraron del cuello y me apretaron. Me sacaron por la puerta y me tiraron arriba de un auto", contó Ignacio.

"Pedí explicaciones pero no me las dieron. Yo fui el agredido por el chico y me sacaron a mí con violencia. No entendí por qué, pero charlando con mi mamá pensamos que podía ser porque soy afrodescendiente", comentó Ignacio.

Acceso restringido a alcoholizados

El presidente de la Cámara de Empresarios de Discotecas, Pubs y Afines, Germán Ramseyer, planteó una problemática común que cada noche de fin de semana deben hacer frente los 20 empresarios que la integran: los jóvenes alcoholizados que quieren ingresar.

"El criterio que se establece en la puerta al personal de seguridad es que no deje entrar a los chicos que están alcoholizados", aseguró y descartó de plano que se impida el acceso a los jóvenes por la vestimenta o el color de su piel. "Va en contra de la esencia del negocio discriminar por esos motivos; para que el negocio funcione, necesitamos gente. Sí es cierto que los boliches reúnen a distintos sectores sociales, algunos se inclinan por ritmos tropicales y otros pasan música electrónica; pero es el cliente el que elige previamente adónde ir; hay chicos que dicen que no van a determinado boliche porque es muy cheto, por ejemplo".

Ramseyer planteó una preocupación que -asegura- muchas veces hizo extensiva a las autoridades municipales: la venta excesiva y a muy bajo costo de bebidas en la vía pública, algo prohibido por la ordenanza N� 9.324, pero que, al faltar controles efectivos, es una constante de la noche santafesina.

"Los chicos hacen la previa, consumen alcohol muy barato y llegan a la confitería alcoholizados. Nosotros le planteamos a la seguridad que, si están alcoholizados, no los dejen entrar. Ahí se produce un punto difuso entre el derecho de admisión y la discriminación porque el chico al que no se lo deja entrar se siente rechazado", afirmó.

El representante de los empresarios de la noche local denunció que ellos "se hacen cargo de la seguridad adentro de los locales y el municipio nos ha dejado solos en esta terrible responsabilidad. No es una tarea sencilla y corre por cuenta nuestra". Concluyó con una reflexión: "En una ciudad donde hay actos de violencia en todos los ámbitos -calle, escuela, estadios de fútbol-, la seguridad adentro de los boliches se está controlando bien porque casi nunca hay problemas, en función de los resultados".