Esta nota es una carta abierta a Rogelio Alaniz en relación con los artículos "Reina Cristina" y "Del sillón de Rivadavia al trono de Cristina", publicados en el diario El Litoral el 29 de setiembre y el 6 de octubre ppdo., respectivamente.
Tomando como premisa la frase que encabeza el artículo "Reina Cristina", "siempre somos responsables de lo que no tratamos de impedir" (Jean Paúl Sastre), y sobre la base de tu reconocida capacidad para no sólo leer libros sino fundamentalmente comprender realidades, apelo a tu conciencia intelectual para desentrañar lo esencial en la realidad argentina actual y colocar a lo secundario en el lugar que le corresponde.
He visto, escuchado y leído en importantes medios de comunicación y de conocidos periodistas, tales como Grondona o Majul, expresiones netamente contradictorias pero unívocamente direccionadas a criticar al gobierno nacional y a la candidata presidencial del Frente para la Victoria, midiendo con varas muy distintas realidades similares. Como parte de tu discurso en los artículos de referencia padecen a mi entender, de iguales contenidos, quisiera reflexionar con vos públicamente sobre tales expresiones.
�No creés, Rogelio, que es contradictorio afirmar que el presidente Kirchner no está a la altura del cargo que ostenta por su vestimenta desaliñada pero a continuación afirmar que Cristina es frívola porque usa ropa elegante? �O que no es coherente criticar al gobierno porque "se aísla del mundo" y ahora hacerlo con Cristina porque "recorre el mundo" y no toma contacto con las carencias que todavía tiene la Argentina? �Por qué cuando la senadora nacional visita los centros internacionales buscando inversores para seguir incrementando la economía argentina se señala que "se usan los fondos públicos para su campaña presidencial" pero cuando desde otros organismos públicos se brindan servicios en barrios periféricos, mientras se "instalan" candidaturas, se lo llama "extensión universitaria"? �Por qué se habla del sistema de designación de Cristina como si fuera una monarquía y no se piensa lo mismo sobre los restantes candidatos presidenciales, elegidos todos por iguales procedimientos? �O acaso en Santa Fe las candidaturas del Frente Progresista Cívico y Social surgieron de un proceso electoral interno? Y hablando de Santa Fe, le decía a un amigo radical en el mes de enero que si yo fuera Binner preferiría que Griselda Tessio o Lilita Puig de Stubrin ocuparan la vicegobernación, por las condiciones personales de la primera y las aptitudes intelectuales y políticas de la segunda. �No te parece que sería faltar a la verdad si algún periodista las calificara tan sólo como la "hija de un ex gobernador" o "la esposa del presidente de la Convención Nacional del radicalismo", olvidando sus respectivas cualidades individuales? Ahora bien, �por qué se pretende reducir a Cristina tan sólo como la esposa del presidente sin mencionar o destacar su dilatada trayectoria política y sus notables condiciones intelectuales que todos los que fuimos convencionales o asesores de la Convención Nacional Reformadora de 1994 reconocíamos ya en esa época?
�Por qué se califica de "cooptación hegemónica" a la alianza del peronismo con gobernadores radicales y conocidos dirigentes socialistas o de otras fuerzas progresivas y, en cambio, se habla de coalición cívica para "salvar la república" cuando dialogan Elisa Carrió y López Murphy o nada se objeta cuando se unen en una lista de diputados nacionales autoridades radicales con menemistas como Rodolfo Vacchiano o peronistas como Irma Foressi? �Por qué si Cristina gana en primera vuelta, es porque es "el caballo del comisario" y no le conviene a la República porque es un gobierno fuerte pero, si en cambio tenemos ballottage, estamos ante un gobierno débil y la "gente quiere cambios"? Y la última: �por qué se critica al gobierno porque creció mucho la economía en los últimos cuatro años pero al propio tiempo se señalan los "peligros" que acechan en los próximos períodos si no se crece tanto? �Por qué esa incoherencia notoria en los análisis?
Podríamos poner muchos más ejemplos de estos contradictorios discursos que surgen de la mayoría de los medios de comunicación que, en la cultura postmoderna, dominan o controlan gran parte del espacio de lo público, pero sería aburrir a los distinguidos lectores de tan prestigioso diario. Pero, con los indicados, me parece que basta para demostrar que tales contradicciones o incoherencias, en realidad, pretenden evitar la cuestión fundamental o, por lo menos, confundir sobre la misma. Y vos sabés Rogelio que no es la primera vez que esto ocurre. �Te acordás cuando en los meses previos al 6 de setiembre de 1930 se decía que Yrigoyen estaba viejo y obcecado, mal rodeado y se señalaban actos de corrupción de la gestión presidencial pero, en realidad, lo que intentaban era terminar con el proceso de defensa de los intereses de los sectores medios o trabajadores que, aunque levemente, intentaba don Hipólito? �O no se lo acusaba de hegemónico y concentrador del poder pero lo que en realidad les molestaba a las fuerzas conservadoras era que Yrigoyen regulaba las tarifas ferroviarias y las locaciones rurales mientras los derrotaba electoralmente de manera abrumadora mediante el voto de la "chusma radical"? Y entonces te pregunto: �no será que a los sectores económicos que concentraron la riqueza en la Argentina de los últimos años -de la mano de Martínez de Hoz, Menem y De la Rúa- les molesta que a partir del presidente Kirchner el Estado nacional y la política recuperaron cierta autonomía y poder sobre el mercado y los proyectos de los organismos internacionales, un presidente Kirchner que abandonó la lógica perversa con la que venía gobernando la clase política de "quedar bien con los de afuera", "quedar bien con los de arriba" y "quedar bien con la corporación política" y recuperó la esencialidad de la política como herramienta transformadora a favor de las mayorías? �No será que prefieren un presidente ligado a la farándula, que se exhiba en la televisión de la mano de los "famosos" mientras ellos se quedan con los recursos del Estado nacional? �No será que Cristina representa la continuidad del proceso de crecimiento con distribución equitativa de la riqueza y que, en realidad, esos sectores dominantes en los años noventa lo que pretenden es frenar dicho proceso? �No será que pretenden que Cristina llegue limitada a la presidencia para que no tenga poder para continuar lo realizado y cumplir con las asignaturas pendientes?
Por todo ello, estimado Rogelio, me parece que, más allá de las legítimas aspiraciones personales o grupales -como la tuya de que Hermes Binner se posicione en el futuro como una alternativa nacional, mediante una buena gestión provincial, o la mía de que se continúe y mejore el proceso iniciado por el presidente Kirchner-, creo que hay que encauzar los debates en torno de las cuestiones fundamentales y no "embarrar la cancha" para no discutir lo esencial que, a mi entender, como en tantas otras épocas de la historia nacional, es la continuidad o no del proceso de crecimiento con distribución equitativa de la riqueza. La calidad institucional que nos debemos requiere, entre otros, que los medios de comunicación -actores fundamentales del escenario de lo público-, además de reflejar sin tergiversaciones la agenda de la gente, ayuden a un debate profundo sobre los problemas centrales que tiene que abordar la Argentina para generar las condiciones de una Sociedad del Bienestar para todos y que, por supuesto, respeten los resultados electorales sin menoscabar la legitimidad de las autoridades que surjan del voto popular, tanto en la provincia de Santa Fe como en la Nación Argentina. Estimado Rogelio, apelo a tu probada inteligencia en tal sentido.