Un entusiasmo que se apagó

Desde los primeros meses de este año y con notoria aceleración en los tres últimos, el gobierno municipal emprendió una faraónica tarea de reparación de las calles de la ciudad. Simultáneamente, otras obras de puesta en valor de paseos y edificios referenciales se pusieron en marcha. Como parte de la campaña proselitista, todo ese movimiento de máquinas y personas fue utilizado en los caros spots publicitarios donde el intendente en persona patrocinaba la nueva ciudad que los santafesinos nos merecíamos.

Pero ahora, perdida la elección, ese cúmulo de iniciativas fue vergonzosamente abandonado.

Como por arte de magia, desaparecieron de las calles máquinas y operarios. Las obras de pavimentación se detuvieron, y algunas de ellas, como es el caso de la semipeatonal San Martín Sur, merecerían que la Justicia tomara cartas en el asunto.

Un proyecto discutido, manoseado, acelerado con fines electoralistas, carente de sentido estético y, a decir de especialistas en construcciones urbanas, mal proyectado y peor ejecutado, le ocasiona a los vecinos directos y a quienes pretenden moverse por esa zona céntrica, enormes perjuicios.

La gente se siente estafada y tiene razones para ello. Más allá del resultado adverso de los últimos comicios, esta gestión debe gobernar hasta el 10 de diciembre y tiene que cumplir con los contratos que estableció con la ciudadanía.

Actos como éstos o como el dado a conocer la pasada semana por el cual los concejales oficialistas tienen la intención de incorporar a planta permanente 2.000 personas, desalientan la confianza de la gente en la clase política. Y no es que se crea que quienes están trabajando en la actualidad por medio de contratos temporales o con pasantías no sean necesarios, sino que la decisión de incorporarlos a la ya abultada planilla de sueldos municipal debería, por lógica, ser una potestad de las nuevas autoridades.

El más mínimo sentido común -para muchos se cumple eso de que es el menos común de los sentidos-, aconsejaría no dejar campos minados a las autoridades entrantes y sí, en cambio, resueltas todas las cuestiones no menores que las actuales pusieron en ejecución. Eso siempre y cuando el interés por mejorar a nuestra ciudad no responda a cuestiones de intereses temporales y/o partidarios.