De la Redacción de El Litoral - [email protected]
Si bien es cierto que a veces uno escucha la frase: "Mientras la pelota entre, que los haga cualquiera", no se puede negar la importancia que tiene en un equipo la relación de los delanteros con el gol. Por eso, más allá de la espectacular reacción de Unión en el complemento -perdía 2 a 1 y pasó a ganar 4 a 2-, entre César Pereyra y Leandro Zárate sacudieron la red del arco de Ferro Carril Oeste en Santa Fe. Entonces, de golpe, en una sola tarde, los goles que Unión esperaba aparecieron todos juntos en un mismo partido. Obviamente que tanto el "Negro" Pereyra como "La Chancha" Zárate fueron figuras estelares en la tardecita del 15 de Abril.
El tema del gol para el equipo siempre fue algo así como un karma para el "Cabezón" Trullet. Porque en la temporada pasada, cuando más los necesitaba, el equipo se quedó sin goles en el momento clave, cuando se definía todo. Entonces, era uno de los temas a resolver con los dirigentes: se lo mantuvo a César Pereyra, los dirigentes le dieron el gusto a Trullet con Leandro Zárate y ellos mismos se dieron el gusto de Rubén Darío Ferrer, un jugador que fue goleador con la camiseta de Defensa y Justicia el mismo año que explotó Bazán Vera en Unión, y que, además, mantuvo su buen promedio en Mar del Plata para Aldosivi.
A este trío, más allá de los jugadores formados en las divisiones inferiores que Trullet va "fogueando" de a poco -ayer volvió al banco, por ejemplo, el "Cuqui" Fernando Márquez-, se agregó lo del marplatense Matías Arrúa, el diminuto delantero que fue probado en la pretemporada e incorporado al plantel profesional para esta temporada 2007-2008 en el Ascenso.
En consecuencia, entre la continuidad de algunos (Pereyra, Márquez), la llegada de otros como refuerzos (Zárate, Ferrer) y la sorpresiva aparición de uno que no estaba en los planes previos (Arrúa), el entrenador tiene variantes para elegir a la hora de conformar la dupla de ataque. Claro que, de cara a Ferro, por cuestiones de fuerza mayor, se había quedado sin la alternativa del experimentado Ferrer, que debió ser intervenido quirúrgicamente después de los dolores que acusó en Comodoro Rivadavia.
Cuando Trullet decide jugar con Zárate-Pereyra, tiene la posibilidad de armar un binomio que abarca todos los gustos: un delantero por adentro -la "Chancha" cordobesa- y otro rotando por afuera, como es César Emanuel Pereyra. Claro que hasta acá no habían podido "explotar" como dupla, algo que sí hicieron ayer, fundamentalmente en el complemento, contra Ferro en Santa Fe con un 4-3 electrizante.
En el primero de Unión, después de una bonita combinación de Paulo Rosales para Jorge Torres -el "10" se la picó al carrilero- por izquierda, el "Coqui" sacó el centro y Zárate no perdonó de cabeza a la carrera. El segundo gol se armó todo por derecha: apilada de Paulo Rosales, centro atrás y Pereyra parada como un "9" la agarró de volea para clavarla contra el caño en el 2 a 2.
El tercer gol de Unión fue realmente un blooper en todo sentido. Primero, porque el arquero Otarola regaló el córner: se le cayó la pelota de las manos y, como Zárate siguió corriendo, exigió el tiro de esquina. Sacó rápido Unión, Jorge Torres metió el zurdazo seco a la montonera de jugadores y los de Ferro la metieron adentro de su propio arco en la desesperación por sacarla. Era el 3 a 2.
Finalmente, una pared que armó Zapata y que contó con la cortina de Zárate para que no la rompieran dio sus frutos: el volante la volcó al medio, para que César Pereyra la empujara al 4-2 con el arco vacío en la valla de la Redonda.
Así, con cuatro tantos en un mismo partido, Unión encontró los goles que tanto andaba buscando desde que arrancó el torneo. Dos de Pereyra, uno de Zárate y otro en contra le dieron a Unión tres puntos valiosos, que otra vez lo mezclan al "Tate" entre los de arriba en el certamen de Ascenso en la Argentina.