Alberto Sánchez - [email protected]
Uno a uno se retiraban los protagonistas de la victoria 4-3 lograda por Unión ante el conjunto de Caballito. Todos coincidieron en afirmar que el equipo se dividió en dos, el del mal primer tiempo y el de muy buena segunda etapa.
Lo reconoció (y experimentó en carne propia) Paulo Rosales: "En el primer tiempo estábamos medio dormidos, manejamos mal la pelota después de nuestro gol. Por suerte en el segundo cambiamos la actitud y pudimos levantar, porque era importante ganar de nuevo acá en nuestra cancha".
El cordobés sabe que si no aparece el juego de Unión, es porque él no encuentra la llave, y es ahí cuando comienzan a escucharse algunos silbidos e insultos: "Que me silben no me cambia absolutamente nada, yo seguiré jugando de la misma manera. No me achico cuando me silban ni me agrando cuando me aplauden, yo voy a seguir pidiendo la pelota, no me cambia en nada. El hincha siempre quiere ganar, nosotros también, pero el fútbol es así, pudimos dar vuelta todo, y nos vamos tranquilos, que es lo importante".
Así y todo, el enganche tatengue se mostró tranquilo: "No hay que desesperarse, hay que seguir por este camino, trabajando para mejorar. Como dije siempre, hay que ir de a poco y no volverse loco porque no nos salgan las cosas, como tampoco volverse locos porque ganamos un partido".
También opinó sobre la actuación de César Pereyra: "Con el "Pelado' tenemos una relación especial, somos muy amigos y lo quiero mucho. Tengo una alegría inmensa porque él haya convertido dos goles, se lo merece porque trabaja para eso".
Como todo el equipo, Martín Zapata no tuvo un buen primer tiempo, pero en el segundo, el "Chapa" voló por la banda derecha unionista: "Hay que rescatar que en el primer tiempo, hasta que sacamos la diferencia no estábamos haciendo un mal partido, al contrario, pero tuvimos un par de descuidos o desconcentraciones, no sé si por confiados o qué, y lo pagamos caro, porque dos llegadas de ellos fueron goles y quedamos en desventaja. No sé si merecíamos ir perdiendo o no, pero no era lo justo".
César Pereyra siguió con la misma tónica de sus compañeros con respecto a los rendimientos de una etapa y otra: "Sabemos que podemos dar mucho más y por ahí cuando las cosas no salen se genera impotencia. Por suerte pudimos salir a jugar el segundo tiempo de una manera distinta a como lo hicimos en el primero, y convertir los goles, que era lo que nos faltaba".