Las sensaciones de Nalbandian tras su fantástica consagración en Madrid
"Le puedo ganar a cualquiera"
El tenista cordobés aseguró que en condiciones físicas normales, puede batir a los mejores del mundo. Además, destacó que no piensa en la Masters Cup, pero ya tiene su mente puesta en la temporada próxima.

De la redacción de El Litoral

"Esta victoria es importante por el momento en que se da", dice David Nalbandian, como si el certamen que acaba de adjudicarse fuera un International Series o un Challenger.

La apreciación del tenista argentino tiene que ver con su andar apagado en la temporada 2007, un año que no le estaba dejando muchas cosas positivas, y las posibilidades que se le abren para el 2008, con la cabeza refrescada y el talento intacto.

Los números no le dan la espalda; aún tiene chances de lograr una plaza en la próxima Masters Cup. Sin embargo, no es una tarea sencilla porque necesitaría quedarse con los títulos en Basilea (comienza hoy) y con el Masters Series de Francia en París Bercy. Por eso David anuncia que el objetivo "es arrancar el 2008 lo mejor posible".

"A cualquiera"

"Cuando entro a la cancha trato de vencer a todos. Con problemas físicos es difícil, pero sé que cuando estoy bien, le puedo ganar a cualquiera. Y cuando uno lo logra como contra Federer, es increíble", dijo el unquillense.

Con referencia al partido en sí, el campeón de la Copa Masters 2005 señaló que "jugué muy bien todo el partido. Tuve un poco de mala suerte en el primer set, se me fue muy rápido, pero me sentía jugando bien y sabía que para ganar tenía que hacer mi mejor tenis. Empecé a presionarlo, con el 3-0 pasó eso de la manguera, luego con los altavoces también hubo algún problema, pero seguí concentrado, sabiendo que para ganar tenía que jugar increíble, como hice. Y me salió todo", apuntó.

Nalbandian recalcó que este año no fue bueno para él, pero hizo una pequeña y rápida explicación de los acontecimientos. "Hubo lesiones al principio de la temporada en Australia, hasta Roland Garros no estuve bien físicamente y no pude entrenar duro y enfrentarme a los mejores del mundo. Y acá, si no estás al ciento por ciento, no podés. Después de Wimbledon empecé a trabajar mejor y en el US Open tuve mala suerte, porque tuve bola de partido contra David Ferrer".

Por último, reconoció que "ganar a tres de los mejores en el mismo torneo es algo difícil de hacer y haberlo logrado en tres días es increíble".

"A mamá"

El flamante campeón en Madrid quiso hacer su dedicatoria: "Esto es para toda la gente que me apoya, y en especial a mi mamá; me pone contento y sé que ellos también se contentan por este triunfo", comentó.

Acerca de su particular rival en la final, opinó que "siempre que juego contra Roger me salen buenos partidos. Es especial, muy lindo, es el número uno del mundo y si se le gana, mejor. El número uno es muy difícil. Roger esta dos escalones arriba del resto, y Rafa a uno. Uno pelea para hacer lo imposible pero Federer demuestra una consistencia increíble, incluso con Rafa haciendo resultados formidables", comentó.

Después, dio una particular visión de los atributos del jugador helvético: "A Roger parece que nunca le pasa nada. Otros jugadores sufrimos más, tenemos lesiones, y él siempre está fresco para jugar el siguiente partido. Por eso ganar un Grand Slam es tan complicado. Sacarle el número uno del mundo es muy difícil, pero todos tienen ese objetivo", advirtió quien reconoció que viene trabajando duro desde Wimbledon para recuperar confianza.

En definitiva, el argentino manifestó no sentirse sorprendido por su actuación en Madrid, ya que "a partir del US Open estaba jugando bastante bien y sólo me faltaba tener un poco más de confianza", algo que terminó por desarrollar en la capital de España, donde desempeñó una actuación brillante para quedarse con su primer título de la serie Masters.

Sólo tres

Para levantar el trofeo de Madrid, Nalbandian debió superar a los tres mejores tenistas del mundo consecutivamente: en cuartos, a Rafael Nadal (2); en semifinales, a Novak Djokovic (3); en la final, a Federer (1). Esta hazaña sólo fue lograda por otros dos jugadores en la Era Abierta. Ellos son el mismo Djokovic este año en el Masters Series de Canadá (a Roddick, Nadal y Federer) y el alemán Boris Becker, quien en Estocolmo 1994 dejó en el camino a Michael Stich (3), Pete Sampras (1) y a Goran Ivanisevic (2).