Tras el ataque contra sus tropas que dejó 12 soldados turcos muertos
Turquía, dispuesta a eliminar a los rebeldes kurdos en Irak
En un comunicado, el Estado Mayor turco confirmó hoy que sus tropas no pueden contactar con ocho soldados desaparecidos en los violentos enfrentamientos acaecidos ayer en la provincia fronteriza de Hakkari con el ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Tras el ataque de los rebeldes kurdos que causó la muerte de 12 soldados suyos, el gobierno turco parecía dispuesto hoy a asumir las consecuencias de una operación militar en Irak para eliminar los campos de entrenamiento de los guerrilleros, que además retienen a ocho soldados en su poder.

"A pesar de nuestras investigaciones, no se ha podido establecer ningún contacto con ocho soldados" tras la emboscada tendida por los militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) a una unidad militar en la provincia de Hakkari (sureste), subrayó un comunicado del Estado Mayor turco.

El PKK afirmó a través de la agencia prokurda Firat haber capturado vivos a ocho soldados.

La agencia divulgó hoy la identidad de siete de ellos, "conducidos a un lugar seguro", y precisó que la del octavo sería proporcionada posteriormente.

El ministro de Defensa, Vecdi Gonul, había desmentido sin embargo la víspera, durante una visita a Kíev, que los soldados hubieran sido capturados.

Unos 200 insurgentes que se infiltraron desde el territorio iraquí fueron los protagonistas del ataque contra una patrulla turca que se saldó con la muerte de los 12 soldados y de 34 rebeldes.

El incidente bélico provocó manifestaciones de cólera en varias ciudades turcas.

Busca consenso

El presidente Abdulá Gul se disponía esta mañana a recibir al conjunto de las fuerzas políticas para reunir el consenso político necesario en caso de una operación militar.

Unas dos mil personas volvieron a salir a las calles en Estambul hoy para gritar consignas contra el PKK y pedir al primer ministro, Reccep Tayyip Erdogan, que responda militarmente sin más dilaciones.

Esta nueva escalada de violencia se produjo cuatro días después de la luz verde que dio el Parlamento turco para atacar las bases de los rebeldes en el norte de Irak.

Un comunicado publicado ayer, al término de una reunión de crisis convocada por Gul con los máximos dirigentes civiles y militares, resaltó la determinación de Ankara.

"Turquía no dudará en pagar el precio, sea el que sea, para proteger su derecho, su unidad indivisible y sus ciudadanos", señaló el comunicado.

"El combate contra la organización terrorista (en referencia al PKK) continuará con determinación, hasta el final", precisó el comunicado.

El episodio eclipsó también el resultado de un referéndum sobre una reforma constitucional que fue favorable al gobierno de Erdogan.

El primer ministro esperaba que la autorización del Parlamento no llegara nunca a ser utilizada y resolver el problema por vías diplomáticas, pero no obtuvo resultados ni con Bagdad ni con Washington.

"Actuaremos con tranquilidad", declaró ayer a los periodistas.

El primer ministro reconoció que la secretaria de Estado norteamericana, Condolezza Rice, le había pedido paciencia durante unos cuantos días.

"Esperamos de Estados Unidos que tomen medidas rápidas (contra el PKK), teniendo en cuenta nuestra alianza estratégica", declaró Erdogan ayer.

Presión opositora

"Estamos en una nueva etapa de nuestra lucha contra el terrorismo. El terrorismo es ahora claramente apoyado por nuestros vecinos. No llamar a la organización (PKK) `terrorista' es un desafío de la administración del norte de Irak a Turquía", sentenció hoy Deniz Baykal, líder del opositor Partido de la Justicia y el Desarrollo (CHP).

"Turquía tiene uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Por supuesto que actuar tendrá un costo, pero el costo de no actuar será mayor", advirtió, tras acusar a los líderes iraquíes Massoud Barzani y Jalal Talabani de "deshonrar" a Turquía y propiciar "una guerra encubierta, dirigida contra nosotros y ejecutada a través del PKK".

Las protestas populares por el asesinato de los soldados turcos continuaban hoy en la plaza de Kadik�y de Estambul y en la de Kizilay de Ankara, donde los manifestantes llegaron incluso a pedir la dimisión del gobierno.

La violencia atribuida al PKK ha acabado con la vida de 114 soldados turcos desde principio de año. Esa guerrilla es considerada una organización terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea.

Estados Unidos teme que una intervención turca contra el PKK en el norte de Irak desestabilice la región controlada por sus aliados kurdos iraquíes.

El dirigente kurdo iraquí Massud Barzani advirtió que su región autónoma se defendería en caso de una invasión turca.

La presión para que se realice una operación transfronteriza e incluso para que sea dirigida no sólo contra el PKK, sino contra la administración kurdo-iraquí, va en aumento y cuenta también con el apoyo de gran parte de la prensa local.

Ertugrul �zk�k, editor jefe del diario de gran tirada Hürriyet, escribió hoy que Turquía debe decirles a los kurdos de Irak que deben elegir entre ser los vecinos o los enemigos de Turquía.

"Si eligen ser los enemigos escudándose en Estados Unidos... entonces a partir de ese momento nuestras pistolas apuntarán a (Massoud) Barzani... nuestro objetivo será convertir el sueño kurdo en la pesadilla turca", amenazó.

Eterno problema turco

El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha sido, desde su fundación hace casi tres décadas, en 1978, uno de los mayores problemas de Turquía, que de nuevo se plantea lanzar una ofensiva militar contra sus bases en el norte de Irak.

De inspiración marxista-leninista, el PKK nació de la mano de Abdulá Ocalan para que se reconociesen los derechos prohibidos de los 15 millones de kurdos de Turquía, algunos tan básicos como usar su propio idioma.

En 1984 inició la lucha armada para conseguir la independencia del Kurdistán y, desde entonces, unas 37.000 personas han muerto en un conflicto que también ha dejado decenas de miles de aldeas destruidas y cientos de miles de desplazados en el sudeste y el este de Turquía, de mayoría kurda.

Las reivindicaciones independentistas del PKK, que goza de una fuerte popularidad entre la población kurda de Turquía, pero también de Irak, Irán y Siria, fueron modificadas en los años 90, los más duros de la confrontación, por las de una fuerte autonomía, una amnistía para los miles de presos y la posibilidad de participar en la vida política.

En 1999 se produjo la detención en Kenia de Ocalan, que tras varios años de exilio en Siria había sido obligado a dejar ese país por las presiones turcas, y después fue condenado a muerte, aunque la pena se le conmutó por la cadena perpetua.

En su primera intervención ante los jueces, Ocalan pidió perdón a los familiares de los muertos por el PKK y exhortó a la guerrilla a deponer las armas.

La captura de "Apo" (tío, como era conocido el líder guerrillero) marcó una nueva época en el PKK, que decretó un alto el fuego unilateral y adoptó varias medidas destinadas a mejorar su imagen internacional. Tras cambiar varias veces de nombre, finalmente retomó el original.

Turquía, que como EE.UU. y la UE considera al PKK una organización terrorista, se negó a reconocer la tregua y a negociar.

El grupo armado reanudó sus ataques en 2004 y, tras una nueva tregua unilateral en 2006, intensificó sus acciones violentas en los últimos años.

En la actualidad el máximo responsable militar del PKK es Murat Karayilan, que tiene su base en las montañas Qandiles, norte-iraquíes, mientras que el ala política está representada por el Parlamento kurdo en el exilio, con sede en La Haya.

Turquía, por su parte, ya ha llevado a cabo antes operaciones transfronterizas en el norte de Irak, donde Ankara cree que el PKK tiene unos 3.500 combatientes.

En esas zonas montañosas, que ni siquiera el fallecido dictador iraquí Saddam Hussein logró dominar, también se supone que se esconden milicianos del Pejak, organización "hermana" del PKK para luchar por los derechos de los kurdos en Irán.

Exhortación

La Casa Blanca exhortó hoy al gobierno de Bagdad a actuar "rápidamente" para detener las actividades de los rebeldes kurdos que utilizan el norte de Irak para atacar a las fuerzas turcas.

"Queremos que el gobierno iraquí actúe rápidamente para hacer cesar las actividades" del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), declaró el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto.

Dijo asimismo que Estados Unidos estaba dispuesto a compartir su información con los turcos para combatir a los rebeldes kurdos.

AFP-EFE