Se diluye la hipótesis presidencial
Ahora sospechan que la muerte de los policías fue por una venganza
Pocas horas después del triple homicidio, Néstor Kirchner y su esposa se apresuraron a vincular lo ocurrido con cuestiones políticas o con los juicios contra represores de la dictadura.

El presidente Néstor Kirchner en la Casa Rosada. Su esposa Cristina, candidata a sucederlo, en Rafaela. Ambos en escenarios diferentes pero con un discurso casi uniforme, vincularon los asesinatos de tres policías bonaerenses con cuestiones políticas y judiciales. Dijeron que no cambiarían el rumbo del actual gobierno, que el gobierno por venir mantendría el mismo camino y que se seguirá adelante con los juicios contra ex represores.

Sin embargo, en estos momentos las principales hipótesis comienzan a alejarse de aquella teoría conspirativa y apuntan a una posible venganza contra, al menos, dos de los tres policías asesinados.

Según publica hoy el diario La Nación, se sospecha que los asesinos de los tres policías ultimados el viernes en Arana (sur del conurbano bonaerense) conocían a dos de las víctimas, que vivían en el mismo barrio: La Cumbre, en las afueras de La Plata.

Una fuente relacionada con la investigación le dijo al mismo diario que "sin duda, en los próximos días, estos muchachos van a caer. Son unos patos tuertos y les faltan un par de escalones para llegar a ser chorros".

También pierde fuerza la versión que le adjudica al caso el carácter de un "mensaje mafioso" ejecutado por policías exonerados por el ministro de Seguridad, León Arslanian.

Los dos policías, que al parecer conocían a sus asesinos son Alejandro Vatalaro, de 27 años, y Ricardo Torres Barbosa, de 26. Ambos vivían en el barrio La Cumbre. Allí, en la calle 45 entre 145 y 146, dejaron abandonada la camioneta de la policía, en la que escaparon.

Estudios

Los investigadores aguardan para esta semana los resultados finales de diversos informes periciales sobre los rastros de la escena del triple crimen, en tanto que siguen con la búsqueda de testigos que puedan aportar a la causa.

Estos estudios consisten en una serie de peritajes balísticos, planimétricos y médicos en los cuales trabajan tanto los expertos de la Policía científica como de la Procuración de la provincia de Buenos Aires.

"En la escena del crimen se hallaron varios elementos pero recién se sabrán si son ricos en información una vez que estén terminados todos los estudios", explicó a Télam una fuente de la investigación.

En el lugar donde asesinaron a los tres policías se levantaron vainas servidas y rastros de sangre que tras ser peritados pueden llegar a permitirle a los investigadores determinar cuántas armas se usaron y si hay rastros genéticos de los homicidas.

La fiscal platense a cargo del expediente, Leyla Aguilar, analizó durante este fin de semana los informes preliminares de esos estudios, aunque aguarda los resultados finales para poder avanzar en las diferentes pistas con las que ya cuenta y así profundizar alguna de las varias hipótesis que maneja.

El pesquisa consultado indicó que otra medida en la que se trabaja fuertemente es en la de encontrar más testigos del hecho que puedan aportar datos sobre lo ocurrido.

Los restos de los oficiales Alejandro Rubén Vatalaro, de 27 años, y Ricardo Germán Torres Barbosa, de 26, fueron velados el sábado en el centro de La Plata, mientras que los del sargento Pedro Díaz, de 45, en la Catedral.

Con las banderas a media asta en toda la ciudad, los restos de los oficiales fueron llevados al cementerio de La Plata, pero sólo se depositó en el panteón policial el féretro de Vatalaro, ya que los familiares de Torres Barbosa aguardaban una autorización judicial para cremar su cuerpo.

Escenas de dolor también se vivieron en el cementerio de Berisso, donde fue enterrado el sargento Díaz, en medio de aplausos de sus familiares y compañeros.

El triple homicidio de los policías, que no tiene antecedentes en la fuerza desde el regreso a la democracia, ocurrió cerca de las 2 de la madrugada del viernes último en el predio de la planta transmisora del Ministerio de Seguridad, del barrio Aeropuerto.

Aquella noche fatal

Los investigadores determinaron que los dos oficiales fueron sorprendidos cuando se hallaban en una garita de vigilancia ubicada junto a la central de comunicaciones y fueron asesinados de un balazo en la cabeza.

En tanto, el sargento, que estaba descansando en una habitación cercana, escuchó los disparos, salió corriendo e intentó escapar por los fondos del predio, pero fue perseguido por los asesinos y lo ejecutaron de cuatro disparos en la espalda.

Tras los peritajes forenses, se determinó que las tres víctimas fueron asesinadas con armas nueve milímetros, el mismo calibre que utiliza la Policía, y luego, apuñalados.

Además, los homicidas se llevaron un patrullero y robaron cuatro armas, pero no hay pistas de quiénes pudieron haber sido.

Habló el hermano de Vatalaro

Cristian Vatalaro, hermano de Alejandro Vatalaro, uno de los tres policías asesinados el viernes pasado en la central de telecomunicaciones del Ministerio de Seguridad bonaerense, criticó hoy que la falta de seguridad que había en el predio semirrural donde ocurrió la masacre, así como la falta de preparación de miembros de la fuerza para afrontar ataques de esa naturaleza. Cristian Vatalaro dijo ignorar a qué atribuir el asesinato de su hermano, al señalar que "no sabemos todavía si esto puede ser político o de policías que estaban retirados"; no obstante, sostuvo que "el tema principal de esto es una barbarie que en la Argentina los policías no estén bien preparados".

Estimó, en diálogo con radio Continental, que ni su hermano ni su compañero Ricardo Torres Barbosa tenían la experiencia para afrontar una situación como la que sufrieron, al tiempo que indicó que una hipótesis indica que a ambos "los habrían dormido" para luego asesinarlos.

El hermano de una de las víctimas afirmó que Alejandro "sabía de comunicaciones y arrancó trabajando en el Ministerio de Seguridad en una pasantía, y encontró al final" el trabajo en el centro de telecomunicaciones donde lo asesinaron.

Señaló que ese sitio de tareas "era muy tranquilo", pero advirtió que "nos deja muchas dudas que ese lugar, que es muy grande, tuviera sólo tres policías, dos sin mucha experiencia, y ahí me parece que fue un error porque debía haber más policías".