Unas 140 mil personas asistieron a otros dos recitales de Soda Stereo en Buenos Aires, cuya próxima escala en la gira "Me verás volver" será la ciudad mexicana de Monterrey.
Fue otro momento mágico de revival en el estadio Monumental de River Plate, donde el trío abrió el cajón de los recuerdos para vivir un deja vu con todas las ganas y, al cabo, un ejercicio retro.
Fue el sábado cuando los músicos anunciaron que habrá un sexto recital, el último, y será el 21 de diciembre en el mismo Monumental.
"íOlé, olé, olé, olá... Sodá, Sodá!" -con acento en la á, para no desafiar las reglas de la rima-, cantaba y saltaba la multitud durante el fin de semana que pasó.
Y después de una treintena de canciones, el cantante Gustavo Cerati jugó también con aquella famosa frase de la despedida en 1997, al gritar desde el escenario: "íGracias!" y extender enseguida el brazo con el micrófono hacia los fanáticos para que se escuchase un estruendoso: "íTotales!".
El clímax de euforia lo había logrado Soda pocas veces, sin embargo, con su rock sobrio, de estupenda técnica, pero algo frío con la belleza melancólica de sus letras y sin el fuego de la transgresión o el alarido visceral.
La gente deliró y bailó en las tribunas y la cancha, con "De música ligera", que siguió encadenada sin pausa detrás de "Un millón de años luz", en un espectáculo exquisito, con pantallas y efectos lumínicos que nada pueden envidiar a los mejores shows roqueros de países desarrollados.
"Me gustaba la idea de que mis hijos vieran a Soda Stereo alguna vez", declaró Cerati, quien vistió de negro, como el bajista Zeta Bosio y el baterista Charly Alberti, prodigiosos al interpretar "Disco eterno".
Cerati salió de las sombras con un sombrero de western para tocar los celebrados bises de "Nada personal" y "Te hacen falta vitaminas".
La banda había mostrado su virtuosismo en "Juegos de seducción" e hizo de nuevo saltar de sus asientos a quienes colmaban las plateas al tocar "En la ciudad de la furia".
Pero en otras canciones de estilo intimista, Soda invitaba a escuchar sin fervor, como si el estadio de fútbol fuera el living de la casa y no el escenario de un ritual colectivo desenfrenado y vital.
"íY les decimos a los periodistas que publican que estamos peleados que aquí hacemos el amor juntos arriba del escenario!", bramó en un instante Cerati, como sacándose un peso de encima y respondiéndole a alguien anónimo.
Cada expresión suya fue festejada por un público formado por una abrumadora mayoría de jóvenes adultos que los idolatran desde los años 80, mezclados con adolescentes y no pocos cincuentones.
Una vez más
El operativo retorno de Soda Stereo, después de diez años, había arrancado con otros tres recitales en River en octubre y uno en Santiago de Chile, para saltar ahora hacia el Estadio Universitario de Monterrey en México, en una gira que seguirá en Guadalajara y el Distrito Federal.
El largo adiós tendrá luego escalas en Los Angeles, Bogotá, Panamá, Venezuela, Miami, Lima y, de nuevo en Argentina, el 15 de diciembre en el Chateau Carreras de Córdoba.
De la redacción de El Litoral-AFP-DYN