Pide "acciones de emergencia"
Desde la Antártida, el secretario de la ONU alerta sobre el calentamiento
El incremento de la temperatura global comienza a derretir vastos sectores del continente blanco. Foto: AFP

Ban Ki-moon aceptó la invitación del gobierno chileno para visitar una base antártica de ese país. Allí pudo observar personalmente la gravedad de los efectos del cambio climático.

AFP

El continente antártico, que con todo el rigor de su frío es sin embargo el más castigado por el calentamiento global, fue el destino que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, escogió para lanzar su voz de alerta sobre un problema en ascenso.

Ban aceptó sin vacilar una invitación del gobierno chileno a la base Presidente Eduardo Frei, en la Isla Rey Jorge, a mil kilómetros del extremo sur de América, para ver los daños que comienza a causar el alza de la temperatura en los -hasta ahora- invulnerables hielos de esta vasta región, un remanso de 14 millones de km2 donde la nieve y la paz son los únicos amos.

"No estoy aquí para hacer eco-turismo, estoy aquí como mensajero de todas las advertencias sobre el cambio climático", y "para observar el impacto del fenómeno, ver por mí mismo y aprender todo lo que pueda sobre lo que sucede en la Antártida y en realidad en el resto del mundo", dijo Ban tras dar sus primeros pasos en la pista aérea de la base Frei, enfundado en una chaqueta roja y azul que se calzó en el C-130 de la Fuerza Aérea Chilena.

Los expertos en ecología de Chile lo habían puesto al día, durante el viaje de dos horas y media desde la ciudad patagónica de Punta Arenas, de las tristes novedades que ofrece el derretimiento de los glaciares de la Antártida y el sur de los Andes.

La plataforma Larsen, por ejemplo, era una masa de hielo marino de 400 km2 que desapareció en veinte días. Otro fatídico sitio antártico, el glaciar Hannah Point, retrocedió 120 metros, aunque se tomó varios años.

Pero un recorrido aéreo en un Twin Oter bimotor fue incluso más eficaz en el objetivo didáctico de la expedición del secretario general de la ONU. Desde las alturas observó la belleza de estas latitudes, donde miles de témpanos flotan a la deriva con el fondo salpicado de elevaciones rocosas.

Y también contempló la evidencia de un mal en curso, al aterrizar sobre la resbaladiza superficie del glaciar Collins, cerca de la base Frei, que cada año se reduce diez metros de fondo y un metro de altura. Tal como sintetizó un científico que viajaba con Ban, el glaciar "pierde por todos lados".

"Todo lo que he visto es extraordinariamente hermoso, pero al mismo tiempo es inquietante", dijo Ban. "He visto el derretimiento de los glaciares. Los glaciares de la Isla Rey Jorge se han reducido un 10 % recientemente. Si la comunidad internacional hace algo ahora vamos a poder detener el avance del calentamiento global".

Sobrevuelo

Ban sobrevoló varias de las once bases y refugios de otros tantos países asentados en la Isla Rey Jorge. Son pequeñas comunidades donde trabajan efectivos de la fuerza aérea, científicos, médicos y otros profesionales a cargo de los respectivos estados.

Y una de ellas es la base coreana de Sejong, que el también coreano Ban tuvo la satisfacción de visitar, después de atravesar en lancha una breve bahía que lo separaba de sus felices anfitriones.

Allí lo agasajaron con sonrisas, discursos y ceremoniosos saludos, además de un buffet de camarones y otros frutos de mar. Lo más sustancioso fue, sin embargo, la charla que sostuvo con los científicos de la base, que lo informaron sobre sus investigaciones del cambio climático.

Como dijo a la AFP el jefe de la base, Kevin Kihm Kim: "La Antártida es el 20 % del total de la superficie de la Tierra, pero un pequeño cambio en el equilibrio de la temperatura antártica puede amplificarse varias veces en el resto del planeta".

"Tenemos los recursos, tenemos la tecnología, tenemos el dinero", dijo Ban de regreso a la base Eduardo Frei y antes de salir de nuevo hacia Chile, con los motores del C-130 rugiendo a sus espaldas. "Todo lo que falta es voluntad política. El objetivo principal de mi visita es galvanizar esa voluntad política. Necesito una respuesta. Ésta es una emergencia, y para una situación de emergencia necesitamos acciones de emergencia".

Un presidente que no cree

El presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, calificó la lucha contra el cambio climático de "ideología" que atenta contra la libertad y atacó a la canciller alemana Angela Merkel por su compromiso con ésta.

En unas declaraciones que publica la revista "Wirtschaftswoche" en su edición de la próxima semana, Klaus señaló que "el movimiento por la protección del clima representa una ideología. Es sorprendente que precisamente Merkel la defienda. Ella vivió en una sociedad socialista y sabe los peligros que conllevan esas ideologías dirigidas contra la libertad".

Klaus agregó que todo parece indicar que Merkel cree en esa "ideología", lo que le resulta desconcertante tratándose de una física que podría cuestionar hipótesis que él califica de problemáticas.

"Ella cree en esas ideas y eso me sorprende, porque precisamente ella, como física, podría revisar hipótesis cuestionables", dijo Klaus.

El hecho de que Merkel, como física, no cuestione las hipótesis relacionadas con el cambio climático muestra, según Klaus, que la lucha por la protección del clima "no tiene nada que ver con la ciencia".