Buscan nuevas alternativas productivas

Guiados por la idea movilizadora de reconvertir sus quintas, horticultores de distintas zonas de nuestra provincia, se animaron a incorporar frutales a sus propios establecimientos.

Gabriel Dalle Mole, coordinador del Centro para la producción de actividades y comercialización del departamento Garay, está muy entusiasmado con esta propuesta que se está llevando adelante con los productores de la costa santafesina.

"Es la primera vez que se analizan cuáles son las necesidades insatisfechas que hay en las industrias regionales para luego insertar los productos que tienen posibilidades de ser comercializados", resaltó Dalle Mole.

La papaya, por ejemplo, es muy demandada para ser utilizada como fruta abrillantada. Además, se analiza cómo se adaptan tres o cuatro variedades de paltas para ver cuál es la que mejor funciona en nuestra zona.

Una de las quintas elegidas para llevar adelante esta experiencia es la de Alcides Schneider, productor hortícola de Santa Rosa de Calchines (departamento Garay) que desde muy chico trabaja en el establecimiento que era de su padre. "Hoy estamos probando con las plantas de frutas que implantamos en las 25 hectáreas que están ocupadas con zanahoria, lechuga y maíz para choclo", comentó el quintero.

Para Schneider, "la incorporación de frutas a su quinta es algo muy interesante porque el precio de la verdura comenzó a bajar; a pesar de que en el mercado tenía un valor alto", manifestó.

Una realidad similar percibe José Luis Guerrero que desde hace 5 años, trabaja cerca de 35 hectáreas hortícolas en el establecimiento familiar que está ubicado en Recreo Sur (La Capital). Hoy junto a las verduras ha aceptado la incorporación de frutales -durazno, entre otras especies- a su propio predio. "Es que apostamos a otra alternativa productiva porque, en estos últimos años, hubo un decaimiento en las quintas a raíz de los problemas que tuvimos por el fenómeno climático -granizo, inundaciones, entre otros-, más allá de que los precios de las hortalizas no nos acompañan".

Con la orientación de algunos profesionales y estudiantes de la facultad, logró ocupar un cuarto de una hectárea con estas frutas.

Para José Luis, la realización de esta actividad es muy interesante porque "no ocupa tanta mano de obra y no tiene tantos cuidados sanitarios como la verdura", comentó Guerrero.

Aprender en el propio terreno

Hay intenciones de "trabajar con, aproximadamente, cinco productores de la costa santafesina y ya se encargaron las plantas de higos, paltas y papaya que se utilizarían en estas quintas", agregó Ariel Belavi, extencionista de la AER Santa Fe del INTA y agente del Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable (Profeder), ejecutado por el INTA.

Los cultivos (higo, cadota, warinta, turco, palta, beacon, ehinger, torres, níspero, golden, papaya -mamón-, marel y zarzamora) que seleccionó la facultad para realizar esta experiencia "requieren de un manejo relativamente sencillo. La fertilización, el riego y determinados tratamientos de estos cultivos son muy similares a los trabajos que se hacen con las hortalizas; mientras que en otros como el níspero y la palta requieren de una poda mínima", agregó Belavi.

Por medio de estas "parcelas demostrativas", se pretende que "el productor vea cómo evolucionan las plantas, aprenda en sus propios establecimientos y transfiera a los demás sus opiniones para que generen confianza en esta propuesta productiva".

Los productores de la costa santafesina están orientados, básicamente, hacia tres o cuatro cultivos (choclo, zanahoria, zapallito y lechuga en su mayoría). Con la incorporación de frutas a las quintas, se pretende que "un grupo de productores adopte las distintas propuestas y se asocie para realizar su comercialización", destacó el extencionista de la AER Santa Fe del INTA.