La hipocresía antiinflacionaria
Por Eloy Rodríguez Las elecciones ya pasaron. El país había entrado en el freezer de la conveniencia. "De esos temas no se hablan" edificó un mutismo de los aliados que mal entonaron a los ganadores. Quienes "chapean" un 45%, como abolengo aciago, son los mismos que fueron minorías absolutas y hoy están a cinco puntos de la mayoría despótica, aunque ya comenzaron a ejercerla, ya que el 55% restante piensa diferente. Congelador para el tema Botnia, para salarios, con la anuencia de los acólitos que simulan ser sindicalistas, para la crisis energética, para otros temas, y puntualmente para el escenario agropecuario, solapadamente mantenido por la promesa del diálogo. Ahora llegó el momento del "microondas" que muestra los gestos familiares hacia quien promete profundizar la política económica. Han vuelto a aumentar las retenciones a las exportaciones agropecuarias, con el mismo desangelado fundamento de siempre: "evitar que la suba de los precios internacionales tengan impacto en el mercado interno", la usanza de estos términos fueron muy útiles a una campaña de grandilocuencia serenamente populista. Los incrementos porcentuales han representado el ejemplo más claro de usurpación de la renta agraria. Las retenciones a la soja se elevaron del 27,5% al 35%; el trigo del 20 al 28% y el maíz del 20 al 25%. Es muy difícil proponer un diálogo cuando se actúa justamente en sentido contrario al caletre del desencuentro. Los que sienten malquerencia bucólica, aducen que el campo se benefició con un dólar alto y que licuó sus deudas financieras en el derrotero convertibilidad-pesificación. Es un fundamento tan cierto como fugaz. Las retenciones han sido una distorsión usuraria a un estentóreo beneficio coyuntural, convertidas en la caja pagadora de cuanto desequilibrio dinerario merodee las arcas oficiales : gasto público, subsidios, cuentas energéticas, deudas con cláusula CER, bonos "bolivarianos", superpoderes, deuda de U$S 6.300 millones al Club de París pronto a negociarse, etc. El ministro duhaldista, Remes Lenicov acudió a esta usurpación retencionista para alimentar los primeros planes sociales y abortar el inminente estallido social del 2001-2002. El fantasma inflacionario llevó a Lavagna a la metodología baladí de aumentar los porcentajes, a Felisa Miceli se la conoció no justamente por sus virtudes técnicas económicas y ahora, el actual Ministro de Economía, Miguel Peirano, anunció otra piedra en el camino reconciliatorio. Tanto Miceli como Peirano fueron parte del equipo económico de Lavagna y del solipcismo kirchneriano. Están los que sostienen que, si los precios de los commodities permiten obtener, accidentalmente, una mayor recaudación (casi U$S 7.000 millones más que el año pasado), las retenciones, por relación directa, tendrían que bajar (a los U$S 1.600 millones anteriores habrá que sumarle más U$S 1.500 millones de esta última exacción). Si bien el FOB de la soja ha aumentado, también subieron los insumos y el aporte en dólares por área sembrada. Economía piensa exactamente lo contrario y llegó a la pantagruélica realidad de que un camión de soja de cada tres pague el maremágnum de desaciertos, con el implícito "superpoder" ante un ingreso no presupuestado. No faltará el hipócrita que afirme que este "extra" será destinado a desconcentrar la acumulación de la riqueza. Lisandro de la Torre decía "lo que preocupa no es la corrupción sino la impunidad", a lo que podríamos agregar que la corrupción no sólo es impune sino que se exhibe impúdicamente. |
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