En la proa que el río supo formar en el extremo sur del Dique II en el Puerto de Santa Fe, Club Marinas ofrece a los santafesinos y a los visitantes, las delicias de Pacú Restó. Un servicio gastronómico que, en sólo quince meses, cautivó a propios y extraños con frutos del agua, dulce y salada, en diferentes variantes.
Con la experiencia cultivada en la cocina gourmet del Gato Dumas, y el aporte de la silueta del río que lo rodea, el plantel de este restaurante desarrolla a diario un nuevo concepto culinario: cocina fussion. En pocas palabras, toma la tradición de una de las escuelas culinarias de la Argentina que propone regionalizar la cocina gourmet, puesto que adapta a la realidad santafesina -y a su materia prima- diversos platos del mundo.
El desafío es ofrecer al paladar una cocina temática vinculada al escenario que lo enmarca: a orillas del agua dulce, degustar sus frutos. Así, sus platos toman como fuente principal, diferentes especies de pescados, como la boga, el dorado y, por supuesto, el pacú. A ellos se les suma una parrilla tradicional de varios cortes, buenas pastas y algunos productos exclusivos.
El paisaje de esta proa natural ofrece a estribor la imagen aún difusa del hotel casino que promete amarrar en Santa Fe. A babor, el verde y el perfume de las islas, a pocos metros de distancia. De frente y sobre el dique, la silueta de sombras de Santa Fe durante el día y el juego de sus luces con el agua al atardecer.
En este escenario -que a diario asombra a lugareños y visitantes-, con la llegada del calor, Pacú ofrece una terraza natural para beber liso helado junto a las tradicionales "picadas" santafesinas, pizzas a la parrilla y bocados de río.
A esta opción se suman diferentes menúes elaborados con pescados, una propuesta clásica en cinco pasos (entrada, tres platos principales y postre); y una carta completa con diversas variantes.
Según su titular, Ariel Teplitzky, Pacú Restó ostenta algunos platos de preparación exclusiva, como la Pamplona en disco de arado (ver aparte), un plato originario de España con un fuerte arraigo uruguayo, que se sirve con el disco en la mesa, listo para saborear.
Otra de sus exquisiteces incluye Salmón del Pacífico, fresco -desde Chile a Santa Fe- que, por su tamaño, se cocina "grillé" y atún rojo, un pescado de la familia de los atunes, con ese tono predominante y un sabor más original debido a la falta de conservantes.
El atún rojo se presenta en postas de un promedio de 15 centímetros de diámetro, textura sólida y sabor intenso, que se elabora con salsa mediterránea con alcaparras y aceitunas negras.
Una opción que sólo se sirve los viernes es el sushi, elaborado especialmente por un sushi man, un chef especializado en el plato que prepara distintas variantes de este clásico japonés.
Para los paladares exigentes está el plato de la casa -que da nombre al restaurante- que se llama Pacú fussion: pacú a la parrilla de estilo brasilero, servido con tres guarniciones (ensaladas, papas fritas y arroz cebollado).
En suma, a sólo siete cuadras de la peatonal santafesina, sobre el río e inmerso en un escenario natural sin par, Pacú Restó combina las exquisiteces del mundo con frutos santafesinos que se hacen desear al paladar.
El cheff de Pacú Resto propone deleitar al paladar con este menú que identifica a este servicio gastronómico.
Se trata de Pamplona en disco de arado: una porción de carne (de pollo, cerdo o ternera) rellena y envuelta en una crepine, lo que genera un sabor graso "pero no grasoso", aclara.
Este corte va acompañado con vegetales grillados, en el disco de arado a la mesa.