Corresponsalía Rosario
En Coronel Arnold, un tranquilo pueblo de unos mil habitantes del sur santafesino, las principales preocupaciones giraban en torno al clima y el precio de los granos. Pero ayer un extraño hecho policial conmocionó y desconcertó a los habitantes de esa localidad que se encuentra a 50 kilómetros al sudoeste de Rosario. Durante la mañana se conoció que habían desaparecido dos féretros de un panteón del cementerio comunal, que se encuentra en las afueras de la comuna.
En uno de los ataúdes se encontraba el cuerpo de Emilio Tiberi, quien fue un histórico dirigente peronista del lugar y ocupó la presidencia de la comuna durante 16 años, y en el otro su sobrino Edgardo Rosati, que murió en 1993 en un accidente de tránsito.
El cuidador del cementerio Cristo Redentor, que se halla sobre la Ruta 17-S a unos 200 metros del pueblo, se percató de lo sucedido ayer a la mañana cuando vio que el candado y la cadena que cierran el panteón -el más importante del predio, que pertenece a la familia Rosati- habían sido forzadas.
El empleado se acercó a inspeccionar qué había sucedido y se sorprendió al observar que faltaban los dos féretros. En la puerta de acceso al panteón halló un teléfono celular, algo que desconcertó a la policía y a su vez encendió decenas de versiones y comentarios en Coronel Arnold.
Entonces se dirigió a la comisaría del pueblo -perteneciente a la Unidad Regional XVII- para alertar a la policía de lo que había sucedido. Los efectivos se trasladaron al camposanto y confirmaron que el panteón de la familia Rosati había sido profanado y que alguien se había llevado los dos ataúdes y también se había preocupado por dejar un teléfono celular.
Osvaldo Marzetti, actual presidente comunal de Coronel Arnold, dijo a El Litoral que "nadie puede entender que en un pueblo como éste, donde la gente deja la puerta abierta de su casa, se hallan robado dos muertos del cementerio".
Una de las hipótesis que maneja la policía es que hallan "secuestrado" los féretros para pedir rescate a la familia de Tiberi, que tiene un muy buen pasar económico. Esa era la única respuesta con cierto sentido que le encontraba la policía no sólo al robo de los ataúdes y cuerpos sino también al celular que habían dejado en el panteón los profanadores. Otra hipótesis que manejan los pesquisas es que se trata de una venganza familiar o bien de una vendetta política de algún nostálgico militante justicialista de la zona.
"Estimamos que todo sucedió en el transcurso de la madrugada y en el lugar sólo faltan los cajones de Tiberi y de Rosati, quien era su sobrino. No hay signos de violencia más allá de la puerta de ingreso, ni roturas en el lugar", dijo a este diario el comisario Carlos Astrada.
Antecedentes.
Hace pocos días en la localidad de Venado Tuerto trascendió un hecho de similares características al de Coronel Arnold. El extraño episodio tomó estado público el martes pasado y a diferencia de lo que ocurrió en la pequeña localidad del sudoeste santafesino es que en Venado Tuerto los profanadores sólo se llevaron del panteón el ataúd y dejaron los restos óseos.