| |
Los acontecimientos se suceden a partir de la muerte "programada" de Gabriel, lo que provoca que en sus funerales se reúna toda la familia que logró fundar a partir de su particular negocio.
Nicky es un amigo, casi hermano, que le debe mucho a Gabriel. Tuvo una esposa, Alice (Catherine Deneuve), con quien tuvo a Nino, un muchacho profesional exitoso y gay. Paralelamente, en una relación ocasional con Simone (Miou-Miou), tuvo a Marianne, así que ambos medio hermanos son casi de la misma edad. Pero en la actualidad, Nicky está de novio con Léa (Emmanuelle Béart), la cantante estrella del cabaret.
Todos tienen cosas que decirse y que ocultarse y la muerte de Gabriel, algo así como el alma pater (o mater) de esta singular familia, los ha reunido en una especie de ceremonia entre nostálgica y esperanzada.
Los jóvenes, que según el testamento han quedado a cargo de El Loro Azul, tienen sus propios planes y sólo piensan en vender. El problema más grave lo tiene Nicky, quien si eso sucediera, se quedaría sin trabajo. En tanto que Léa, joven y exitosa, ya tiene otras perspectivas laborales, y las maduras Alice y Simone, se las arreglan solas desde hace años.
El tema predominante de esta deliciosa comedia salpicada de drama es el amor y sus múltiples maneras de manifestarse, todo en un ámbito donde se vive y se come de las ilusiones del espectáculo.
Esta película presenta dos aciertos que, combinados, contribuyen a un resultado encantador: el guión y los actores. Christopher Thompson pone su sello en el primero, junto al director Thierry Klifa. Thompson es conocido aquí por haber sido también guionista y protagonista de "Lo mejor de nuestras vidas", una comedia fresca muy celebrada. En tanto que el elenco no necesita presentación y funciona muy afiatadamente enhebrando un relato coral lleno de encanto, sutilezas, finas ironías y amor por la vida.
En el subtexto, se puede interpretar al cabaret como un ámbito, un reducto de cierta manifestación cultural ahora ya en decadencia, exponente de un mundo crepuscular que se va apagando lánguidamente y con él, las personas y los oficios que allí han encontrado un modo de vida.
Que Gabriel haya dejado todo en manos de los más jóvenes y que justamente sean los que han encontrado un desarrollo profesional en otros ámbitos, es el desafío que todos deberán afrontar. Gabriel, aun muerto, sigue decidiendo y liderando.
Es así que Nino y Marianne, alejados, ahora deben obligadamente tratarse y en todo caso, congeniar. Mientras que Nicky tendrá que arreglárselas por su cuenta, ya sin la protección de su entrañable amigo.
Así, entre encuentros y desencuentros, todos los protagonistas van saldando cuentas con el pasado, se posicionan en el presente y se proyectan hacia el futuro. Pero lo que todos temían, que El Loro Azul cierre sus puertas, tal vez no ocurra y continúe, aunque diferente.
Un melancólico canto a la vida, refinado y de buen gusto, muy a la francesa.
Laura Osti