Contrapunto
"La extinción del peronismo se formalizó en el acto de Ezeiza"
Con Juan José Sebrelli conversamos en el bar de una librería de calle Santa Fe, en Buenos Aires. La victoria electoral del oficialismo no le agrada, pero tampoco le sorprende. De alguna manera, asegura que nos merecemos el populismo, aunque advierte que la Argentina paga un precio muy alto por ese merecimiento.
Por Rogelio Alaniz
-¿Qué opina de la victoria del peronismo en las recientes elecciones?
-Yo diría, mejor, la victoria del populismo, porque la palabra peronista ya no tiene sentido. Hoy hay varios peronismos y, por otra parte, Kirchner y Cristina poco y nada citan a Perón y a Evita; ya Menem no lo hacía.
-O sea que, según usted, ¿el peronismo está muerto?-Yo creo que el peronismo murió cuando Perón regresó al país en 1973. Considero que la extinción del peronismo se formalizó en el acto de Ezeiza, cuando Perón no pudo bajar del avión. A partir de ese momento, Perón deja de manejar a su movimiento y, si hubiera vivido un año más, seguramente que lo habrían derrocado a él.
-El kirchnerismo, entonces, ¿es populismo más que peronismo?-Es un populismo a medias, porque el populismo para funcionar necesita de plata. A Kirchner le gustaría ser como Chávez, pero no puede.
-¿Se puede aceptar la hipótesis de Halperín Donghi de que el peronismo fue el fascismo posible en la Argentina?-Estoy de acuerdo. El peronismo fue la experiencia más fascista que un país como la Argentina puede aceptar. El problema es que hoy no pueden ser lo suficientemente populistas. En la época de Perón, había muchas reservas; hoy apenas está la soja. Pero la soja no sabemos cuánto va a durar.
-La hipótesis de que el peronismo más que un modelo económico social es, en lo fundamental, un sistema de dominación política en el cual Perón, Menem y Kirchner están de acuerdo, ¿usted, la comparte?-Claro y en eso se parece a los fascismos: en que, en lo fundamental, es un sistema de control político. Diría que en el peronismo hubo un amago de reforma con la derrota de 1983. Por primera vez, se formó el Partido Justicialista, porque en la época de Perón el partido era un departamento más del Estado. El Partido Justicialista nació con Cafiero y Menem. Entonces, entró a parecerse a un partido más o menos decente, dejó de considerar al adversario como un enemigo.
-¿Qué es el kirchnerismo, entonces?-Es una conjunción de una serie de saldos y retazos.
-Rodolfo Ghioldi, en 1945, en un acto en la plaza España de Santa Fe definió a la coalición del peronismo como un "cóctel atroz de restos de mesas diferentes".-El peronismo ya era eso, siempre fue eso, una mesa de saldos y retazos, sobras de radicales, socialistas, conservadores, fascistas...
-Pero, ¿cómo lo definiría hoy al kirchnerismo?-Yo diría que es un populismo de derecha disfrazado de populismo de izquierda.
-Admítame que el kirchnerismo no tiene arrebatos totalitarios como el primer peronismo...-Es verdad. No es totalitario; tiene arrebatos autoritarios, pero no es totalitario. Lo que pasa es que el totalitarismo hoy no existe en Occidente. Incluso el propio Chávez habría sido un cuasidemócrata en la época de los totalitarismos.
La sucesión
-¿Cómo evalúa la sucesión entre marido y esposa?
-Eso es un mamarracho, un acto casi monárquico.
-Admita que Cristina no es Isabel.-No es Isabel, en efecto. Pero, de cualquier manera, Isabel también había sido votada. Isabelita estaba tan legitimada como puede estarlo esta mujer. Pero, volviendo al tema, lo que hicieron es de una grosería política increíble. Además, quieren perpetuarse en el poder. Después de ella, vuelve él y, después de él, regresa ella. Es el modelo de los Juárez, en donde Cristina cumple las funciones de Nina; pero, si a los Juárez se les cortó, a ellos también se les va a cortar.
-Pero ganaron con el 45 por ciento de los votos...-De todos modos, están en declinación. Si las elecciones las hubieran hecho seis meses atrás, habrían ganado con casi el sesenta por ciento y hoy ganaron por el 45, o sea que decayeron.
-Decayeron, pero siguen siendo mayoría.-Yo creo que hay que analizar bien la ley de la mayoría en política. Condición necesaria de la democracia es, evidentemente, el principio de la mayoría, pero no suficiente porque hacen falta las libertades cívicas, división de poderes, libertad de expresión, todas condiciones que en la Argentina se dan de manera muy retaceada. Por otra parte, la mayoría no expresa la verdad. De una cantidad no podemos extraer una cualidad, un valor.
-O sea que usted no está de acuerdo con el principio peronista de que el pueblo nunca se equivoca.-Yo lo que digo es que, en una sociedad democrática, el pueblo tiene derecho a equivocarse dentro de elecciones libres y periódicas.
-¿Es una fatalidad que en estos países siempre gane el populismo?-Recuerde que le ganaron Alfonsín y De la Rúa. Que hayan terminado mal es otra cosa. También perdieron en Capital y en Santa Fe con los socialistas, en una experiencia que recuerda lo mejor de la Unión Democrática.
La Unión Democrática
-No me diga que defiende la Unión Democrática.
-Siempre la he defendido. Fue la candidatura más progresista que hubo. Lo otro era la continuidad del golpe fascista de 1943. Tuvimos mala suerte.
-Si no se hubieran muerto Alvear, Justo y Ortiz, ese coronel aventurero ni se habría animado a meterse en aventuras políticas.
-Es cierto y fue un error en el contexto del fin de la guerra y de la derrota del nazismo, error que le vino muy bien a Perón. Pero si la Unión Democrática estuvo con Braden, Perón estaba con los nazis, lo cual es bastante peor... Pero, como le digo, somos un país de mala suerte, hemos tenido que padecer al peronismo cuando lo poco bueno que hizo se hubiera podido hacer de otra manera, es decir, con democracia, sin corrupción, sin fascismo...
-Que no se preparó adecuadamente. Fíjese que la oposición triunfó en los centros urbanos, pero en las provincias atrasadas, en donde predomina el caudillismo y abunda la ignorancia, el peronismo es invencible.