Entre promesas y contradicciones

Quizás el mejor parámetro para medir una gestión de gobierno sea enfrentar la realidad con las promesas o aquello que no se prometió y se hizo o se dejó de hacer. En una palabra lo malo, o lo bueno, de la verdad es que no siempre ratifica el diagnóstico, muchas veces deliberadamente populista, aunque seguramente no faltará el rosario de excusas para deslindar responsabilidades. Casi siempre la culpa la tiene el otro.

El lunes 10 de diciembre quedó confirmado el continuismo, con el mismo apellido presidencial, de un modelo económico que, a prima facie, intenta basarse en un acuerdo social donde los que dirigen dicho pacto son los poderosos que únicamente defienden sus intereses sectoriales.

Según la nueva presidenta, "uno de los capítulos fundamentales de este proceso tiene un modelo económico de acumulación con matriz diversificada e inclusión social...no he venido para convertirme en gendarme de la rentabilidad de los empresarios y tampoco he sido elegida presidenta para ser parte de una interna sindical o política".

La primera flagrante contradicción surge desde la óptima agropecuaria, el control gendármico se efectúa sobre los productores, en un falaz fundamento de resguardar el bolsillo del consumidor, (productor-consumidor, justo los eslabones que no son formadores de precios en la cadena agropecuaria), ningunéandose la vigilancia sobre los anillos intermedios y agiotistas que desvirtúan la cadena de valor, en una clara asociación lobbista con participación estatal.

Pareciera que el gobierno nacional piensa que son mayoría los disfrazados de chacareros que se visten con rastra, bombacha y sombrero, para pedir créditos bancarios, comprarse una 4 x 4 e intentar no devolver el préstamo solicitado. Pues que los hay los hay, pero es una ínfima minoría en comparación de aquellos que curten su vida en el trabajo rural.

La tan mentada distribución de la riqueza se podrá realizar, únicamente, si el control es dirigido hacia el impedimento de la acumulación patrimonial, proveniente de la usurpación de la renta del más débil, que, ante la cruel verdad, realizan los especuladores, los monopolios, los oligopolios y los grandes exportadores, íEsto si que los hay, son pocos y conocidos! Los mismos que, según el ex-presidente, "demandan inflación y que siempre lucraron a partir de la especulación. Esa es la minoría que pretende lucrar a través de la desestabilización".

Se presenta muy complicado el panorama lechero, aprovechado por empresas de capitales extranjeros: Danone (Italia), Saputto (Canadá), Bongrain (Francia), que avizoran el excelente negocio lácteo argentino, mientras algunos justicieros nacionales todavía están en la pueril investigación de cuanto gana el tambero y en la usura del centavo. Justicieros que, ante el SOS de Sancor recurrieron, por unos míseros pesos, a la avaricia venezolana.

No hace mucho tiempo, 6 años atrás, la Senadora Nacional por la minoría de Santa Cruz se oponía a la prórroga de la ley de emergencia y aducía, con razón, "no me opongo por De la Rúa ni por Cavallo, mi lucha será incansable para no permitir que las leyes se acomoden al gobierno de turno", en estos días, con las mayorías kirchnerianas en ambas cámaras, la Ley de Emergencia será prorrogada porque el gobierno de turno necesita de algunas facultades autócratas que la normativa confiere.

En esta peonza económica la suerte está echada: la cara del "todos ponen" apunta siempre al productor y cae el "toma todo" cuando es el turno de la especulación.

Eloy Rodríguez