César Miño
Con una producción que resultó lo suficientemente convincente para establecer las nítidas diferencias existentes, el Seleccionado Argentino de Rugby venció anoche a su par de Chile por 79 a 8, en el marco de la segunda fecha del Campeonato Sudamericano 2007, que se había puesto en marcha meses atrás.
Justamente, en la jornada inicial, concretada el 26 de agosto pasado, Uruguay había vencido a Los Cóndores por 35 a 34 en el Prince of Wales Country Club de Santiago de Chile.
En cuanto al match disputado en la víspera en la capital sanjuanina, no hizo más que denotar la falta de equivalencias entre los adversarios de turno, pese a que Los Pumas presentaron una alineación conformada íntegramente por rugbiers que militan en nuestro país, entre los que no había ninguno de los que brillaron en la VI Rugby World Cup, donde Argentina consiguió un histórico tercer puesto final.
El representativo de nuestro país, que contó con la conducción interina del inglés Les Cusworth, Mario Barandiaran y el tucumano Ricardo Le Fort, contó con una óptima respuesta de los convocados, quienes en su totalidad tuvieron ocasión de jugar, ya que se implementaron todas las variantes posibles.
La correcta conducción que el rosarino Nicolás Vergallo impuso desde la plaza de medio scrum permitió que la solidez en la obtención denotada por los forwards facilitara la fluidez expresa en la utilización de la pelota por parte de los backs albicelestes, que inexorablemente fueron convirtiéndose en elementos desequilibrantes.
El 43 a 3 del parcial refrendó lo que históricamente ocurrió en el historial sudcontinental, donde Argentina jamás encontró rivales de fuste, y menos en estos tiempos, cuando la "plataforma" nacional proyecta un caudal realmente magnífico.
Con el partido liquidado, el complemento permitió proyectar la supremacía, mantener el orden y realizar la totalidad de las variantes permitidas, para que todos y cada uno de los convocados disfrutara de la oportunidad de sumar minutos con la preciada casaca celeste y blanca, con el yaguareté sobre el corazón.
El match se disputó en el estadio del club San Martín de San Juan, ante unos 5.000 espectadores, con el referato del uruguayo Gustavo Gerbasi.
Más allá de que han transcurrido un día y varias horas desde que la noticia se consumó, aún persisten las repercusiones de un hecho inédito para la más que centenaria historia del rugby australiano.
El de que un neozelandés: Robert Maxwell Deans, se haya convertido en el primer head-coach no australiano de los célebres Wallabies.
Deans rubricó un contrato que lo mantendrá vinculado a la Australian Rugby Union hasta 2011 para conducir el seleccionado nacional, el que vale recordar fue eliminado en cuartos de final de la reciente Rugby World Cup desarrollada en Francia, Gales y Escocia.
"Estamos a las puertas de un cambio generacional y creemos que Deans es el hombre que puede dirigirnos hacia una nueva era", señaló en el momento de la asunción del flamante entrenador, Peter Mcgrath, presidente de ARU.
Deans, quien ocupa la vacante que dejó John Connolly tras el Mundial 2007, nació el 4 de setiembre de 1959 en Cheviot. En su trayectoria como rugbier se destacan las 19 caps que alcanzó desde la plaza de fullback de los All Blacks.
Como coach, dirigió a Canterbury y a los Crusaders; además de haber sido assistent-coach del head-coach John Mitchell, entre 2001 y 2003 en el Seleccionado Superior de Nueva Zelanda.