Juan Raúl Moncada
Indudablemente no fue un Pellegrini más el vivido ayer en San Isidro, donde además de una carrera espectacular se produjo el retiro de las pistas del jinete argentino más ganador de todos los tiempos; que recibió el afecto de las 90 mil personas que presenciaron ayer el magnífico espectáculo brindado.
Imponente desde todo punto de vista el espectáculo brindado ayer en San Isidro, aunque lamentablemente, cada vez más, nos hace acordar a lo que sucede en la mayoría de los hipódromos del interior, donde se pena a lo largo de un año y tan sólo un día se vive a pleno; hoy por hoy es lo que el hipódromo de San Isidro muestra.
En todos los casos donde las cosas se presentan como en San Isidro, los finales no son los mejores, ya que la actividad se hace todos los días del año, tal como lo hacen los profesionales y no al glamour de un día -con desfile de moda incluido-, para el próximo miércoles, volver a una triste realidad, como la que hoy afronta el hipódromo norteño. Sería magnífico que los dirigentes se ocupen del turf a lo largo de todo el año, porque si no... Sólo quedará la fiesta del Pellegrini.
Qué más se puede apuntar de un caballo que a los seis años gana un Carlos Pellegrini de la forma que lo hizo, un caballo que hace dos años ganó el Latinoamericano en Uruguay y se convirtió en el mejor de Sudamérica, un caballo al cual muchos creían retirado y que este año regresó tras una prolongada ausencia para poco a poco recuperar su nivel y para volver a convertirse en el gran rey de la hípica sudamericana.
Y también habrá que destacar el magnífico trabajo y la elección del jinete uruguayo -radicado en nuestro país- Julio César Méndez, que tenía tres caballos para montar, entre ellos el candidato de la prensa -Candy Gift-, pero eligió con el corazón y se quedó con el caballo que más alegrías le dio, se quedó con el caballo al que más quiere y ese mismo caballo que por designio del destino, tiene dibujado un corazón en la frente, le otorgó una nueva alegría; ganando una carrera impresionante con 23 ejemplares en la grama.
Ante la indocilidad del peruano Al Kadir, se demoró la suelta, decidiendo el Starter el retiro del caballo pese al enojo del jockey Damián Ramella; enseguida se ordenó la suelta y al frente se acomodó el peruano Yabra, delante del uruguayo Amacho Carioca que salió a buscarlo, luego venía Latency, Puchet con Jorge Valdivieso, Life of Victoria y el resto en un lote interminable y muy compacto.
En el codo se produjo la violenta rodada de My Hapiness con Francisco Benítez, caballo que accionaba entre los primeros 10 participantes; sin que se produjeran mayores cambios.
En plena recta dominó Life of Victory estirando ventajas, mientras por dentro Edwin Talaverano "se comía un cajón" con Eyeofthetiger, teniendo que levantar y buscar para afuera, a la vez que desde atrás entraban en escena, Puchet, Latency, Fairy Magic y Candy Gift.
En los 300 parecía que el representante de El Gusy no perdía más, pero en los 200, apareció en escena el corazón de Latency que emparejó y pasó de largo, superando la carga de Puchet que fue segundo con Valdivieso, mientras que Candy Gift quedó tercero, delante de Life of Victory, Fairy Magic y Honey Nov.
El corazón de este caballo es tan grande que no le alcanza el cuerpo que tiene para contenerlo", con esas palabras el jockey ganador, Julio César Méndez se despachó no bien bajó de la montura del Latency y antes de cumplir con el requisito del pesaje.
Luego y de regreso a la zona donde todos querían tocar al hijo de Slew Gin Fizz, el jinete que estaba totalmente desconocido y había olvidado su clásica mesura resaltó: "Lo quiero abrazar primero a Latency, quizás antes que a mis familiares, porque lo amo, por todo lo que me ha dado y porque me la jugué, me dijeron que estaba equivocado al elegirlo para correrlo, pero yo me la jugué igual porque lo amo, este es el caballo que tiene el corazón más grande del mundo, el corazón no le entra en el cuerpo... Latency viejo nomás", gritó eufórico el jinete que había ganado esta misma carrera el año pasado con Storm Mayor, pero que indudablemente ayer vivió de manera muy distinta, por el gran cariño que tiene hacia el caballo que le dio todo.
Jorge Valdivieso monta al potrillo Puchet antes del gran premio Carlos Pellegrini que fue su última actuación como jinete, tras 33 intachables años en la actividad; el látigo mendocino es el jinete argentino que más carreras ganó y entre sus innumerables logros, también fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires; pero más allá de todo esto, se ha sabido ganar el gran respeto de todo el público que ayer coreó su nombre y lo despidió con aplausos. Se va un espectacular jinete y una mejor persona, a la que ya comenzamos a extrañar. Hasta siempre Jorge.
Flag Copado que ganó el Carlos Pellegrini en Las Flores el pasado 15 de noviembre tuvo una muy buena presentación finalizando en la séptima posición; luego de venir accionando en la mitad del pelotón: por su parte el potrillo Eyeofthetiger quedó noveno, pese a sufrir un severo traspié en los 400 finales, cuando su jinete decidió salir del encierro que venía teniendo junto a los palos.