Tal vez, por primera vez, se pueda sostener que los productores lecheros han tomado plena conciencia de la magnitud del conflicto que los envuelve, y del que resultan principales perjudicados, pero también como nunca se puede percibe en ellos un espíritu de resistencia contra la política que las autoridades de Economía vienen aplicando para el sector.
La concurrencia de este importantísimo número de tamberos a la Rural rafaelina, y las anteriores de Nuevo Torino y San Francisco, hablan contundentemente del estado de movilización y de compromiso con la lucha que deberán dar contra las presiones de la Secretaria de Comercio de la Nación.
El reflejo del hartazgo, ante años de incertidumbre, y la firme decisión con la que encaran esta compleja situación, encontró, quizás como en ninguna otra expresión de la noche, su mejor manifestación en una pancarta, en la que se leía: "Estamos cansados, no nos obliguen a cosas peores".
Y este fue el ánimo que dominó la reunión, como consecuencia de la desconfianza que los productores tienen sobre las intenciones de la Nación, fundada en la sospecha de que estas nuevas pautas terminen siendo una maniobra más para lograr una salida que no contemple sus intereses.
Si bien no analizó el documento con el Acuerdo Marco propuesto por Ministerio de Economía, por considerarla "poco clara" en su interpretación e implementación, fue claro desde el primer momento el rechazo las tres bandas de valores, según se trate de leche con destino a exportación, al mercado interno o por mayor productividad en el tambo y el decidido apoyo a la fijación de un solo precio de referencia en todo el país.
Igualmente, y ante la posibilidad de no llegarse a un acuerdo, fueron variadas y de distinto tenor las medidas de fuerza propuestas, que fueron desde retomar y endurecer los bloqueos, entregar la leche en el límite de temperatura requerido, hasta la de estudiar un desobediencia impositiva.
A pesar de ello, vale destacar que, en todo momento, los dirigentes lecheros encausaron la reunión hacia la instancia de negociación y diálogo, postura que tuvo aceptación de la amplia mayoría de concurrentes, para lograr, según Roberto Socín, "de una vez por todas el ordenamiento definitivo de la lechería, a través de un sistema transparente y previsible para ser competitivos".
Tampoco la industria fue ajena a las críticas y se la acusó de haber firmado el acuerdo en Santa Fe "porque sabía que en Buenos Aires lo tumbaban", según la opinión de uno de los concurrentes. Ante ello, los tamberos exigen que para continuar con la negociación se debe tener como base la inclusión de los acuerdos de Santa Fe y Córdoba.
Finalmente, la reunión que fue convocada como de carácter informativa se transformó en el cierre en una asamblea que facultó a la dirigencia a disponer a medidas de acción directa (bloqueo a las industria) en caso resultar en defraudación o engaño las tratativas en marcha.
De aquí en más vendrán diez días de consulta a las bases, para analizar una respuesta al "Documento de Acuerdo Marco" presentado por el Gobierno nacional, una vez concluida esta etapa la Mesa Nacional de Productores de Leche dará sus conclusiones a través del Grupo Lácteo.
Néstor Víttori formuló un análisis político de la situación y recordó "que este Gobierno no se conduce en orden al Estado de Derecho. No existen obligaciones y derechos de los ciudadanos si no tienen la lógica de la fuerza y la presión". Seguidamente señaló: "el enfoque de esta presión se orienta al disciplinamiento de sectores que tienen tendencia al reclamo con tendencia a sacar los pies del plato".
Ante esto, sostuvo el dirigente ruralista "Tenemos dos alternativas: nos disciplinamos y defraudamos todo esta movilización o practicamos el `activismo' que significa ejercer presión contra la presión y luchar con los mismos términos y las mismas armas con las que nos presionan. Si no entendemos esto, muy posiblemente terminemos sufriendo una estruendosa derrota", agregó Víttori.
Juan Carlos Scalzo