A tan sólo 25 kilómetros de la capital provincial
Un emprendimiento florece en San Agustín
Con información bajo el brazo y una buena cuota de asesoramiento, Miguel Paganucci decidió abandonar su traje de mecánico para convertirse en floricultor. Una actividad silenciosa que, en poco tiempo, le permitió crecer.

Desde hace un año y medio, Miguel Paganucci, conduce la producción de claveles que tiene en San Agustín (Las Colonias), a 25 kilómetros de la capital provincial.

Empezó sin nada y hoy tiene 1.400 plantas en cada cantero (posee 8), es decir, cuenta con 11.200 plantas en total que están resguardadas en dos invernaderos. "Es una actividad que te insume todo el día porque si no surge una plaga aparece otra y así continuamente", comentó Miguel Paganucci que junto a Alicia Beltrán son los encargados de recorrer diariamente el establecimiento.

La actividad comienza bien temprano y hacen un corte a la siesta para retomar con el trabajo a partir de las 6 de la tarde.

Siguiendo `al pie de la letra' las recomendaciones -en el riego, siembra, fumigación, control de plagas, etc.- que les dieron desde la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), Miguel se encaminó en este emprendimiento luego de dedicarse varios años al oficio de mecánico.

Sin embargo, "como empecé a tener problemas de vista ya no podía trabajar en mi taller que está radicado en Santo Tomé y decidí trasladarme a este pueblo. Me dijeron que este tipo de actividad era interesante, busqué información y empecé a dedicarme a trabajar en esta producción", relató Paganucci.

Según comentan algunos productores del Cinturón Verde Santafesino, el clavel comenzó a "introducirse en esta zona en la década del '40, de la mano de algunos floricultores de origen italiano", manifestó la ingeniera agrónoma Marcela Buyatti, de la FCA de la UNL.

En la actualidad, "hay menos de 1.000 metros cuadrados implantado cerca de la ciudad de Santa Fe y una superficie que puede ser mayor en los alrededores de Rosario, con centro en Pérez", agregó la profesional.

Puntos clave

El clavel tiene su hábitat natural entre los 30 y 45 grados de latitud. Tanto en su forma estándar como miniatura, es junto a la rosa y al crisantemo una de las flores de corte tradicional. Además, por su fácil y rápida multiplicación, es objeto de un importante comercio internacional de esquejes o gajos.

El ciclo productivo del clavel comienza de esquejes enraizados, obtenidos de establecimientos que están dedicados a este fin. Los claveles se plantan en canteros de entre 1 metro y 1,20 metro de ancho, con pasillos de 40 ó 50 centímetros. En la actualidad, la técnica más empleada en cuanto a la distancia de plantación es a tresbolillo, entre los cuadros de una malla plástica de 12.5 x 12.5 centímetros, plantando una malla cada dos, es decir, 32 plantas por metro cuadrado (dependiendo de la variedad).

La primera labor cultural que se debe hacer luego del transplante "es el pinzado (cortar la yema terminal) de la planta para que lograr que la misma se ramifique y comience a formar la estructura de producción. Cuanto más alto se efectúa el pinzado (se dejan más yemas), más flores se obtienen"; sin embargo, "la calidad puede verse disminuida al ser demasiadas para la planta", explicó Buyatti.

Por el contrario, "si se pinza muy cerca del suelo, saldrán pocas flores aunque serán de buena calidad".

Normalmente, se efectúan dos pinzamientos: "el primero se realiza por encima del cuarto, quinto o sexto nudo (dependiendo del cultivar) a los 15 ó 20 días de haber sido plantado. El segundo se efectúa 30 ó 50 días después sobre las ramificaciones obtenidas del primer pinzamiento y por encima del tercer nudo. Este puede ser completo (todos los brotes axilares) o medio (sólo los brotes más robustos), dejando florecer el resto de los brotes sin pinzar", agregó la profesional.

La duración del cultivo es de dos años, pudiendo reducirse este tiempo si la fusariosis -enfermedad provocada por un hongo- generase daños importantes en el suelo.

Cuestión de precio

Las primeras flores que Paganucci obtuvo las vendió en la ciudad de Santa Fe. "Hay que tener en cuenta que el clavel tiene un mercado similar al de la verdura porque sus precios suben y bajan de forma constante de acuerdo a la temporada, a las fechas típicas -Día de la Madre, Semana Santa, etc.- y a la oferta y demanda que exista. El valor en el mercado puede variar desde los 18 pesos (100 claveles) hasta los 80 pesos (100 claveles)", resaltó Miguel.

La época de mayor rentabilidad es "durante el invierno que es cuando menos flores hay"; mientras que "primavera y verano es el período donde hay mayor cantidad de flores y el precio está más bajo".

Para Buyatti, "estos cultivos nos son muy rentables". Pero, "como la oferta de flores es insuficiente en nuestra zona, se logra satisfacer correctamente la demanda local. La expansión de la producción puede llevar a una saturación de esta oferta, para lo cual, se propone realizar una diversificación".

De acuerdo a las tendencias del mercado, se plantea un desafío importante en la reconversión del producto, ya que sería necesario generar un cambio hacia otras especies o híbridos más atractivos para el mercado, mejorando aspectos fitosanitarios como la introducción de resistencias, especialmente, a virus y hongos; el incremento del número de variedades para flor cortada y la posibilidad de usar estos híbridos como flor de complemento para el cultivo en maceta y jardinería (por su origen mediterráneo se adapta muy bien a jardines de rocallas).

Por lo tanto, al analizar la posibilidad de ingresar o no a la producción comercial de flores, "hay que determinar qué especies y/o variedades se pueden incorporar, qué demanda el mercado, qué se puede cultivar en la zona, en función de las condiciones edafo-climáticas y, fundamentalmente, identificar a quién se va a vender la mercadería", aconsejó Buyatti.

Requerimientos

  • Luz: es un factor predominante para el crecimiento, la floración, la rigidez del tallo, el tamaño y el número de flores. El clavel necesita una iluminación de 40.000 lux.

  • Ventilación: es muy importante porque permite controlar la temperatura y la higrometría, siendo deseable una humedad relativa del 70%.

  • Temperatura: aunque el clavel soporta hasta los -3/-4 grados sin helarse, la formación de yemas florales se ubica por encima de 8 grados C y por debajo de 25 grados C. Es necesario evitar temperaturas superiores a 36 grados C.

  • Suelo: se prefieren suelos arenosos y en ningún caso con alto contenido en arcillas. El suelo tiene que ser poroso y tener una elevada capacidad de drenaje para evitar encharcamientos y así enfermedades criptogámicas (Fusarium sp.) o asfixias radiculares. Es imprescindible partir de un suelo desinfectado, para ello, es necesario realizar algún tipo de desinfección, pudiendo recomendarse el uso de vapor.

  • Elección de vida

    Antes de empezar con la producción de flores, Miguel Paganucci estuvo en San Agustín y se vio atrapado por la tranquilidad y la seguridad del pueblo que le permitió salir del "cemento" de la ciudad.

    Ivana Zilli[email protected]