Caso Aguirre: descartan red de prostitución

Paraná, (Télam)- La Cámara en lo Criminal de Paraná reconoció que en el juicio oral por el secuestro de Fernanda Aguirre, que culminó el 17 de diciembre, no se pudo demostrar que la adolescente haya sido derivada a una red de prostitución tras ser secuestrada.

Esa teoría venía siendo sostenida en la investigación policial, por la familia de la chica y los abogados querellantes, pero al leer esta tarde los fundamentos del fallo que condenó a la principal imputada, la sala I del tribunal descartó esa posibilidad.

"Ha perdido asidero, casi por completo, la posibilidad de que la niña secuestrada haya sido víctima de una red de prostitución, toda vez que ninguno de los datos aportados al respecto ha sido corroborado mínimamente", destaca la resolución.

En los fundamentos de la sentencia se señala que, por el contrario, los peritajes han demostrado que las notas y esquelas con pedidos de auxilio encontradas en distintos lugares del país no pertenecen al "patrimonio escritural" de Fernanda Aguirre, sino que, probablemente son burdas imitaciones "plantadas" o hasta "bromas de mal gusto".

Las pericias fueron practicadas por la Policía Científica de la Gendarmería Nacional y por el perito del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos.

Fernanda fue secuestrada en julio de 2004 en la localidad entrerriana de San Benito por Miguel Angel Lencina, un preso que cumplía una condena y que cuando la capturó tenía una salida transitoria.

Lencina fue detenido por el hecho, pero luego apareció ahorcado en su celda.

En el juicio, la esposa de Lencina, Mirta Chaves, admitió que realizó llamadas extorsivas a la familia Aguirre para pedir un rescate de 2.000 pesos, pero dijo que las hizo porque su marido la amenazaba y golpeaba.

Los jueces condenaron a Chaves a 17 años de prisión y absolvieron a Raúl Monzón, primo de Lencina, quien estaba acusado de haber tenido participación en el secuestro.

Pese a esto, el tribunal sostuvo en el fallo que "es doloroso que, pasados más de tres años del secuestro, la familia de la víctima no pueda conocer realmente lo que ha sucedido" y que "la circunstancia de no haberse encontrado a Fernanda después de tanto tiempo resulta desalentadora".

"Las esperanzas de que algún miembro del clan Lencina se conmoviera con la situación y -si es que lo saben- aportara algún dato cierto, se han evaporado, ya que ha sido imposible pretender que abandonen sus discursos contradictorios o sus silencios", afirmó el presidente de la Cámara, José María Chémez.