Entrevista con Alberto Binder, especialista en seguridad
"Mientras la criminalidad va en jet, la Justicia va en carreta"
Para Alberto Binder no se puede revertir con una política de seguridad lo que no se logró contener desde las políticas de contención social.. 

El jurista instó a modernizar la Policía y la investigación, con energía pero sin mano dura. Advirtió que si no se revierte la exclusión, no se podrá resolver desde la seguridad lo que no se contuvo con políticas sociales.

"Encontrar formas eficaces para controlar la criminalidad". Para el jurista argentino, Alberto Binder, ésa es la deuda pendiente de la democracia.

El especialista es miembro del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (Ilsed) y estuvo en Santa Fe para disertar en la Jornada Nacional sobre Seguridad Pública, que se realizó en el Paraninfo de la UNL.

Binder aclaró que no es posible un control eficaz del crimen, si no se moderniza la policía y la idea misma que se posee sobre la seguridad. De allí su afirmación: "La criminalidad anda en jet mientras la Justicia y el sistema penal, en una vieja carreta de bueyes". Binder encontró "atinada" la comparación, para explicar que se sigue trabajando con sistemas judiciales y policiales del siglo XIX para una criminalidad del siglo XXI.

Y de inmediato lanzó una advertencia: "No es que esto no se puede solucionar, porque a veces se instala esa idea. Tampoco es cierto que la solución deba pasar por políticas duras. Lo que hay que hacer es tener políticas modernas, transparentes y enérgicas para un fenómeno extremadamente complejo", aclaró.

La cuestión plantea entonces un doble desafío: combatir la criminalidad, y hacerlo en democracia. Consultado por El Litoral, Binder focalizó su atención en la policía. "Hay que reorganizarla, modernizarla y profesionalizarla. Hay que cambiar los modelos de formación que todavía son los verticalistas de hace cien años", comentó.

La investigación

La modernización debe llegar también a los mecanismos de investigación, sugirió el especialista. En tal sentido, valoró que Santa Fe esté "a las puertas" de un cambio en la administración de justicia por la sanción de un nuevo Código Procesal Penal, pero advirtió que ello debe ir acompañado de una manera distinta de encarar la criminalidad.

"No se puede tomar caso por caso; es necesario ver qué hay detrás del delito. No es que uno tenga que ir corriendo detrás de cada auto que se roba, cuando todos sabemos que existe un mercado de robo de vehículos -ejemplificó-. Si no se lo desarticula, podemos estar toda la vida detrás del robo individual y no lo vamos a combatir. En cada uno de los grandes fenómenos de la criminalidad urbana nos encontramos con estructuras de mercados ilícitos que hay que enfrentar de un modo distinto".

Sobre la tradicional receta de poner más policías en las calles para mitigar la inseguridad, Binder dejó su punto de vista. "En primer lugar, tenemos que tener una distribución atinada y reducir los niveles de burocratización interna. Porque siempre se habla en bloque y se dice `tengo 15 ó 20 mil policías' pero después, la desesperación de todos los ministros de Seguridad es que cuando empiezan a contar cuántos están de servicio, los números varían enormemente". La salida, sugirió, es encontrar formas de patrullajes y de distribución territorial de la policía "mucho más pensadas y administradas que con el modo tradicional".

La exclusión

Binder reconoció a la inseguridad como un fenómeno multicausal donde intervienen, por ejemplo, los problemas urbanos. "Las ciudades son lugares hostiles, donde se les declara la guerra a determinados sectores. Hay que resolver problemas de hábitat -sostuvo- porque hasta en las ciudades medianas provocan una conflictividad que se vuelve fácilmente violenta", subrayó.

Sin embargo, negó que la pobreza sea la causa central de la inseguridad.

"La pobreza no es el fenómeno; este problema va de la mano de muchos factores y sin dudas, de la exclusión. El ejemplo es Buenos Aires -dijo-, donde venimos diciendo desde hace años que tenemos un millón de jóvenes que no trabajan, no estudian, no hacen nada. Entonces, si un número mínimo de ellos genera un problema de criminalidad, se vuelve un tema insoluble para las ciudades", resaltó.

Frente a ese panorama, el especialista consideró imprescindible empezar a "tomar en serio" el problema de la exclusión.

"Si no tomamos este tema en serio, no podemos pretender después resolver con políticas de seguridad lo que no se ha sabido anticipar con casos muy notorios. Porque esto no es ningún romanticismo; hay cosas evidentes que después derivan en las políticas más caras y complejas que son las de seguridad. La exclusión es, sin dudas, el tema central", concluyó.

El caso Santa Fe

Con 116 homicidios en lo que va del año en el departamento La Capital, la ciudad de Santa Fe se ubica dentro de las más violentas de Latinoamérica. La mayoría de los crímenes, según la información policial, se produce por conflictos interpersonales. Sin embargo, Binder advirtió que ésa no es una razón que justifique el fenómeno.

"Seguramente muchos de esos conflictos, como pasa con la mayoría de los homicidios vinculados con situaciones de familia, han tenido síntomas anteriores que se han dejado pasar -respondió a El Litoral-. La idea clave es la de tener mecanismos de gestión de los conflictos que vayan anticipando los problemas y no esperar que se produzca el incendio. Todos sabemos que cuando se ha desatado el fuego en un bosque es muy difícil controlarlo".

Asimismo, consideró que desde el Estado también es posible intervenir para desarmar a la población civil, y evitar esos desenlaces trágicos.

"Si uno sabe que tiene situaciones conflictivas en determinadas áreas con homicidios en cantinas o familia, es una medida de prudencia extrema hacer políticas de desarme", opinó. En este sentido, consideró "buenas iniciativas" las impulsadas a nivel nacional (como el canje voluntario) que buscan motivar la entrega de cualquier tipo de arma.

Quién es

Alberto Binder fue vicepresidente del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), profesor en numerosas universidades de América Latina; autor de varios libros de derecho penal, procesal penal y política criminal, y de numerosos artículos. Fue asesor en las reformas procesales penales y policiales en Guatemala, El Salvador, Honduras, República Dominicana, Chile y Venezuela. Participó de la Comisión de Verdad de Guatemala, y en los procesos de paz de ese país y Colombia. Fue uno de los principales protagonistas de la reforma de la policía bonaerense que encabezó el ex ministro León Arslanian. Hoy integra el Instituto Latinoamericano Sobre Seguridad Y Democracia (Ilsed).

Ivana Fux