Miles de peregrinos llegaron al predio ubicado en las cercanías de la ciudad correntina de Mercedes, donde se rindió homenaje al Gauchito Gil al cumplirse hoy un nuevo aniversario del día en que, según la historia, fue asesinado por una patrulla policial y desde la cual se le atribuyen poderes milagrosos.
Según informaron fuentes del municipio y policiales, fieles de todas las latitudes ocuparon desde ayer las instalaciones adyacentes al lugar donde se encuentra enterrado Jesús Antonio de la Cruz Gil, más conocido por el Gauchito Gil.
En ese lugar fue construido una especie de oratorio y se fue levantando después una romería de comercios de toda naturaleza, convirtiendo el rito popular en un negocio lucrativo.
El santuario del Gauchito Gil, ubicado a unos 8 kilómetros del centro de Mercedes y a unos 275 kilómetros de la ciudad de Corrientes, alberga cada año para esta fecha a profesantes de distintos puntos del país y aún de países vecinos.
En 2007 más de 120 mil personas se dieron cita el 8 de enero para "saludar" al Gauchito. Un operativo conjunto de la policía provincial y de Gendarmería Nacional, fue montado en la zona desde el último domingo.
Se trata de evitar no sólo accidentes o reyertas, algo común debido a la aglomeración de gente y a la ingesta excesiva de alcohol, sino también otro tipo de delitos como contrabando de mercancías y tráfico de drogas, que en los últimos tiempos proliferaron de manera significativa.
En las primeras horas de hoy llegó el grueso de los promesantes, sobre todo de las delegaciones de otras provincias, que arribaron en colectivos para pasar "sólo unas horas" en el santuario.
De acuerdo con la tradición popular, el Gaucho Gil vivió en esa zona entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX.
Para sus seguidores se trataba de alguien encargado de aportar un poco de justicia en las asimetrías de la época, robándole a los más pudientes para ayudar a los necesitados.
Sin embargo, para las autoridades de entonces, Antonio de la Cruz Gil era un gaucho matrero, desertor, ladrón y asesino, al cual buscaban con intensidad, hasta que pudo ser atrapado en una emboscada en la cual murió como consecuencia del enfrentamiento.
La "leyenda" señala que en los momentos previos a su muerte, alcanzó a hablar con el policía que lo había herido, indicándole que el hijo que éste tenía y que se encontraba gravemente enfermo, estaría curado para cuando retornase a su hogar.
Al parecer, cuando el policía regresó a su vivienda, halló a su hijo restablecido de su dolencia y a partir de allí se generó la creencia de las propiedades milagrosas del Gaucho Gil.
La leyenda se fue acrecentando con el tiempo, ganando cada vez más adeptos hasta convertirse en uno de los ritos más populares en todo el territorio argentino.
Para Félix Coluccio, investigador del folclore americano, el gaucho Antonio Mamerto Gil Núñez, o Antonio Gil, o Curuzú Gil tenía a mediados del siglo pasado, una banda que "despojaba de dinero a los ricos para dárselo a los pobres". La denominación "curuzú" significa cruz.
Su mayor trascendencia transcurrió entre 1840 y 1860, época de caudillos y montoneras. Su vida está envuelta en mil enredos, se dice que fue peón explotado que se volvió matrero, también que actuó en la Guerra del Paraguay bajo las órdenes del General Madariaga, y que fue ejecutado por desertor.
Según contaba doña Anabel Miraflores, su madre Estrella Díaz de Miraflores, una rica estanciera, tuvo amoríos con Gil, y a la vez era pretendida por el comisario del pago. Esta situación, más el odio que le tenían los hermanos de la estanciera, hizo que el Curuzú huyera de Pay Ubre y se fuera a alistarse en la Guerra del Paraguay.
Los federales litoraleños, después de la caída de Rosas, se dividieron en rojos (tradicionales de la divisa punzó o autonomistas) y celestes (liberales), y según cuentan las historias, Gil fue reclutado por los celestes del coronel Juan de la Cruz Salazar, y como el gauchito era netamente colorado, aprovechó un descuido y se dio a la fuga con el mestizo Ramiro Pardo y el criollo Francisco Gon�alvez; compañeros a los que el derrotero convirtió en cuatreros famosos.
Sus compinches fueron muertos a tiros de trabuco y el gaucho fue detenido y llevado a Goya. A pesar de la intercesión del Coronel Velázquez, en el camino, fue colgado cabeza abajo desde un algarrobo (en camino a Goya, a unos 8 kilómetros de Mercedes) y degollado. Aparentemente fue colgado de esa forma para evitar los supuestos poderes hipnóticos que tenía y para que no influyera el payé de San la Muerte que tenía colgado al cuello.