De la corresponsalía de Rosario).- El intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, logró destrabar el conflicto con el Sindicato de Trabajadores Municipales, que ayer decidió levantar la medida de fuerza prevista para esta semana -un paro de 72 horas- luego de que tras una tensa negociación el gremio aceptó la propuesta de un incremento salarial del 5% en enero y de otro 5% en febrero. También se acordó que ningún empleado municipal ganará menos de 1.200 pesos, una medida que involucra a unos 400 agentes de la Intendencia.
Este conflicto había arrancado a principios de diciembre cuando el gremio, liderado por el secretario general de la CGT Rosario, Néstor Ferraza, pidió a fin de año un ajuste salarial del 10% por el alza de precios de la canasta de alimentos. Durante 2007 los empleados municipales ya habían obtenido un incremento de sueldo del 20 por ciento, un porcentaje que no conformó a muchos empleados.
Durante la asamblea que se realizó ayer después del mediodía en la sede del Sindicato de Trabajadores Municipales se hizo visible el fastidio de varios delegados que se resistían a aceptar la propuesta que había enviado la Intendencia.
Cuando se inició el conflicto, a principios de enero, el gremio reclamó un aumento del 10% a partir del último mes de 2007. Después, como las negociaciones se extendieron, el gremio estaba dispuesto a cerrar un acuerdo que estableciera el ajuste salarial a partir de enero. Pero la Municipalidad se negó a firmar una oferta de ese tipo -cuyo monto total no representa más de 1.200.000 pesos- en momentos en que las finanzas de la Intendencia están muy lejos de atravesar un período de holgura.
Incluso, en la Municipalidad esperan que el gobernador santafesino Hermes Binner envíe un adelanto de coparticipación para hacer frente al complicado momento por el que atraviesa la administración socialista, cuyo inicio de nueva gestión fue más que difícil.
El acuerdo que logró ayer la administración de Lifschitz con el Sindicato de Trabajadores Municipales calmará las aguas durante poco tiempo, ya que a principios de abril está previsto que se inicien las negociaciones para el ajuste salarial de 2008 en el marco de las paritarias.
Horacio Ghirardi, flamante secretario de Gobierno municipal, aseguró -en diálogo con El Litoral- que la idea del intendente Lifschitz "es discutir una sola vez por año la cuestión salarial". "No queremos estar en una negociación permanente con el sindicato, porque el desgaste para las dos partes es muy grande", admitió el ex concejal.
Desde el gremio advirtieron que llegan "fortalecidos" a la discusión de fondo en las paritarias, ya que el reajuste que se selló ayer no es a cuenta de futuros aumentos.
Durante la asamblea, Ferraza lanzó fuertes críticas a la conducción de Asoem, que en Santa Fe "se cortó sola" al acordar con el intendente Mario Barletta un ajuste de sueldo a cuenta de futuros aumentos, algo que contradice -según el sindicalista- lo que había votado el plenario de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales (Festram) el año pasado.