Cinco palestinos, tres de ellos de una misma familia, y un jefe militar del grupo radical Jihad Islámica murieron ayer en ataques del ejército israelí en Gaza y Cisjordania, un día después de una jornada sangrienta y pese a las negociaciones de paz en curso.
Estas operaciones caldean los ánimos después de los 19 muertos en la incursión israelí del martes en la Franja de Gaza, la más sangrienta en más de un año. Entre las víctimas figuraba el hijo de uno de los jefes más influyentes de Hamas, Mahmud Zahar, y otros 12 militantes del grupo radical.
A raíz de este ataque, el presidente palestino, Mahmud Abas, habló por teléfono el miércoles con un responsable de Hamas por primera vez desde que el movimiento islamista tomó el poder en la Franja de Gaza en junio pasado.
Abas llamó a Mahmud Zahar para darle su pésame, comentó un responsable de Hamas que pidió el anonimato.
Sobre el terreno, Amer al Yazji, de 36 años, su hijo Amir y su hermano, Mohammed, de 25, circulaban por el centro de Gaza cuando su automóvil fue atacado por un misil israelí, afirmó una fuente médica. Otras tres personas resultaron heridas.
En un mensaje, la Jihad Islámica afirmó que las víctimas del ataque dirigido contra sus militantes eran "civiles".
"El ejército israelí reconoció que un vehículo, que estaba cerca del objetivo, fue alcanzado por error durante una operación contra terroristas en la Franja de Gaza. Se ha abierto una investigación", según un portavoz militar.
En Cisjordania, el jefe local del brazo armado de la Jihad Islámica, Walid Oubeidi, de 40 años, murió de madrugada por disparos de soldados israelíes que iban a detenerlo en la localidad norteña de Qabatiya.
Oubeidi era desde 2004 "una figura central de la Jihad Islámica que intentó lanzar numerosos ataques terroristas en Israel", afirmó un comunicado castrense.
A modo de respuesta a la operación israelí del martes en Gaza, Hamas reivindicó el disparo de ocho cohetes sobre el sur de Israel. Según fuentes policiales israelíes se dispararon unos 50 proyectiles sin causar víctimas.