Mesa de café
El tren bala

José está muy contento. La noticia de que la provincia de Santa Fe va a contar con un tren bala lo ha puesto eufórico. Exagerado como es, ha dicho que desde los tiempos de la nacionalización de los ferrocarriles ordenada por Perón que no recibe una noticia tan buena.

-A los peronistas las desmesuras los excitan de una manera muy singular -comenta Marcial.

-No sé qué pasa con ese tren bala -añade Abel- pero les recuerdo que la decadencia de los ferrocarriles empezó con su nacionalización, pagamos un ojo de la cara por hierro viejo...

-Ese es el caballito de batalla de todos los gorilas... fue un acto de soberanía nacional -exclama José.

-Un acto de soberanía nacional muy parecido al que cuarenta y cinco años más tarde iba a hacer el otro gran presidente peronista llamado Menem, privatizando y cerrando todos los ramales -susurra Marcial.

-Menem nunca fue peronista -corrige José.

-Tengo entendido que estaba afiliado al partido Liberal de Noruega -responde Marcial con su típica sonrisa.

-No nos vayamos por las ramas... -advierto.

-A los gorilas les gusta andar por las ramas -interrumpe José.

-No nos vayamos por las ramas -insisto- y regresemos al tren bala. Tengo entendido que sale más de tres mil millones de dólares.

La cifra provoca un hondo silencio que matizamos tomando un trago de cerveza y haciéndole señas a Quito para que traiga otra vuelta de lisos.

-Con esa plata arreglamos el transporte ferroviario de carga de todo el país -dice Abel.

Otra vez la máquina de impedir -sentencia José con un suspiro-, la vez que a alguien se le ocurre hacer algo empiezan los "Mordisquito" de siempre a poner palos en la rueda.

-Tengo entendido que en Europa -digo- el tren bala es un lujo para pocos.

-En la Argentina no tenemos caminos como la gente, las muertes en las rutas son tragedias cotidianas, los camiones arruinan las rutas porque van cada vez más cargados, pero íeso sí! nosotros nos vamos a dar el lujo de tener un tren bala -dice Abel.

-No sé por que estás tan en contra si tu jefe, Hermes Binner, dice que está a a favor -señala José.

-A caballo regalado no se le miran los dientes -sentencia Marcial.

-Yo en lugar de Binner le diría al gobierno nacional que se preocupe por asegurar el transporte de cargas, que en Santa Fe es una necesidad de primer orden.

-Lo será para Santa Fe, porque me temo que los rosarinos deben estar chochos con su tren bala -observa Abel.

-Tan chochos como lo estaban con su puente Rosario-Victoria -dice Marcial. Y agrega: -en Rosario nunca ganó el peronismo, pero pareciera que lo que les ha quedado del peronismo es la afición por la desmesura, esa manía de nuevo rico por todo lo que sea grande y exagerado.

-Me parece un error enojarnos con los rosarinos -observo.

-Yo con los rosarinos no me enojo, me divierto -responde Marcial-. Hacer un tren bala en este país es como almorzar con caviar en un rancho, un disparate o una exquisita exhibición de humor.

-Acepto que lo ideal sería recrear el sistema ferroviario, pero lo que ahora hay a mano es esto... �por qué lo vamos a rechazar? -dice José.

-Porque es antieconómico, porque sospecho que es un negociado, porque hay otras prioridades en materia de transporte y porque si lo que quieren es quedar bien con el Club de París hay otro modo de hacerlo, sin pagar un precio tan alto.

-No comparto -concluye José.

Erdosain