Molino Matilde planea levantar una planta en Brasil para incrementar su participación en el mercado de ese país, hacia donde exporta mensualmente 1.500 toneladas de harina de trigo de distinto tipo, unos 50 camiones cada treinta días. La firma santafesina viene trabajando desde hace tiempo con una empresa brasileña que será su socia en el proyecto.
"Ahora vamos a establecernos formalmente con infraestructura. Actualmente, tenemos dos depósitos en Foz de Iguazú. El proyecto consiste en levantar una planta para premezclas específicas y un molino pequeño. Si no surgen inconvenientes, vamos a hacer las inversiones correspondientes, que rondan los cuatro millones de dólares. El proyecto final es tenerlo armado en un plazo de cinco años, aunque puede ser menor", explicó René Mangiaterra, uno de los propietarios de la empresa.
Pero la inversión de la planta de Brasil no vendrá sola. El proyecto además incluye ampliar en un 50 % la capacidad de molienda del mencionado molino.
Molino Matilde es una empresa familiar cuyo origen se remonta, como molino harinero, a 1892. Está situado en la pequeña localidad de Matilde, en el centro-este de la provincia de Santa Fe, zona de la Pampa Húmeda en la República Argentina. Además del molino harinero, cuenta con un importante acopio de cereales y una planta elaboradora de alimentos balanceados.
"Nosotros empezamos a trabajar con una firma de Foz de Iguazú en 2001, seis meses antes de la devaluación. Vimos posibilidades para desarrollarnos en ese mercado e hicimos un convenio con esta empresa, con un control sobre la administración. Hacemos auditorías. Es un trabajo que venimos desarrollando desde entonces", explicó Mangiaterra.
Actualmente, Molinos Matilde tiene, además de los depósitos en Foz de Iguazú, distribuidores en el norte de San Pablo y en Matto Grosso, que abastece desde Argentina.
En Foz tienen la base en Brasil, "que nos facilita el flujo de mercadería y los volúmenes de exportación, desde la que llegamos a Para, Rondoña, Matto Grosso do Sul, Acre, la parte oeste de Paraná y muy poco al oeste de Santa Catarina. No hacemos ni el nordeste ni el litoral brasileño", explicó Mangiaterra.
La decisión de buscarse un socio local no es caprichosa. Por el contrario, facilita el desarrollo del negocio y acelera los tiempos. "Si una Pyme quiere instalarse en Brasil, tiene que buscar al menos un gerente brasileño y pagar un derecho de 100 mil dólares en concepto de deposito al Estado Federal para establecerse. Lo que se hace, entonces, es constituir una empresa integrada con capitales y gerenciamiento brasileño que nos evita la obligación del depósito. No están mal estas medidas porque el estado brasileño se cubre ante eventuales problemas penales, particularmente los relacionados con la cuestión impositiva", explicó.
La atención de los propietarios de Molino Matilde está puesta ahora en el cierre de las exportaciones de trigo ordenadas por el gobierno argentino porque, si bien la empresa exporta harina, este año habían firmado un convenio con un molino brasileño para moler trigo que pensaban importar desde nuestro país y que ahora tendrán que salir a importar de Estados Unidos o Canadá porque el brasileño, además de escaso, no es de buena calidad.
De lo que producen en Matilde, el 40 % lo exportan y al resto lo venden en el mercado interno, donde abastecen al 20 % de la demanda de la ciudad de Santa Fe y alrededores, y hacia el norte del país. El producto se expende en bolsas de 50 kilos. El resto de la harina que exportan la muelen en plantas de distintos lugares del país, con las que firman convenios de alquiler.
"Brasil esta consumiendo cada vez más. Ellos tiene una costumbre del hidrato de carbono proveniente del arroz, pero se encareció mucho en los últimos tiempos. Y la harina, con toda su gama de productos, es más cómoda. En cualquier negocio hay pan, bizcochos, masitas. Es más fácil y más cómodo", explicó Mangiaterra.
"En Brasil hay mercado. Argentina muele para el mercado interno casi 5 millones de toneladas anuales, cantidad que se mantiene porque tiene un crecimiento vegetativo muy bajo. Pero Brasil tiene un crecimiento vegetativo alto. Allí la demanda está creciendo. Los molinos brasileños tienen capacidad ociosa pero no tiene materia prima buena. Si levantan las restricciones desde Argentina, bienvenido. De lo contrario, tendremos que salir a buscar trigo de Estados Unidos, Canadá y México. De todas maneras y por el crecimiento de la demanda, siempre es negocio. Brasil muele 11 millones de ton y produce 4, por lo que tiene que salir a buscar 7 millones. Normalmente, toneladas de lo que quedaba de Argentina iba a Brasil. Pero en quince días abrieron el registro en Argentina y tuvieron que salir a buscar trigo de México Estados Unidos y Canadá", puntualizó.
Gabriel Rossini