Consecuencias de la crisis ganadera

Confederaciones Rurales Argentinas denunció que la matanza de vientres "ya está trastornando directamente al tejido social del país".

"Los 277 operarios despedidos por la industria frigorífica la semana pasada son sólo la punta de un iceberg. La crisis que se está generando en el sector de ganados y carnes está afectando no sólo a los productores -para quienes resulta cada vez más difícil alcanzar una rentabilidad razonable- sino también a miles de trabajadores de la agroindustria que ven peligrar su actividad".

CRA sostiene que además de los hombres y mujeres vinculados con el sector que hoy sufren la terrible problemática por la que están atravesando -de continuar con esta política perversa y dañina para con la ganadería-, los principales perjudicados serán los consumidores, puesto que la producción nacional no estará en condiciones de satisfacer la demanda interna. "No basta con controlar el precio, urge tomar una serie de medidas concretas para fomentar la producción y asegurar el abastecimiento interno en el mediano plazo", indica la entidad ruralista.

Según datos oficiales, en noviembre la faena vacuna llegó a 1.396.110 cabezas y marcó un nuevo máximo para la serie mensual que se inicia en 1990. Se supera así el récord de agosto pasado.

Pero es importante resaltar que el crecimiento de la faena estuvo explicado totalmente por la mayor matanza de hembras. En noviembre esta situación se profundizó, ya que se llegó al segundo guarismo más alto del año (48,9%). Así el período de liquidación de vientres pasó a acumular catorce meses ininterrumpidos.

"En los primeros once meses de 2007, las hembras mantuvieron una participación de 47,2% sobre la faena total, estableciéndose como la cifra más alta para el período considerado desde 1990 hasta la actualidad", dice CRA.

Y la única forma de garantizar el abastecimiento es incentivado por la ganadería. Si bien es cierto que el primer estímulo para la producción es el precio, de igual forma se puede mejorar la rentabilidad a través de una serie de beneficios que impacten sobre los costos, sigue la entidad.

En la parte final, CRA considera que hay que tender a una modernización del consumo, dividir la res de acuerdo con las necesidades de la demanda y no dejar de exportar ni las menudencias, ni las vacas conserva, ni los cortes traseros de alto valor. Estos cortes exportadores alientan la producción de carnes y permiten garantizar un mayor abastecimiento de carne destinado al consumo masivo y popular. "Desde la conducción de CRA estamos convencidos de que este tristemente récord de matanza de vientres trae aparejado una menor producción de carne, desaparición de puestos de trabajo y un achicamiento de la economía nacional", concluye la confederación ruralista.