Un tren a la nada

La semana comenzó con la trágica noticia de dos familias que perecieron en un fatal accidente sobre una de las rutas nacionales más transitadas tanto por particulares como por los vehículos de carga que trasladan la producción primaria nacional a sus destinos de manufactura o embarque. Trece argentinos, la mayoría niños, perdieron la vida sobre la ruta nacional 19 que conecta las provincias de Santa Fe y Córdoba y que, desde hace años, cuenta con la promesa de la administración nacional de transformarla en autovía y así darle la capacidad de rodamiento que corresponde a estos tiempos de cosechas y exportaciones récord, y por lo tanto de crecimiento en la circulación de camiones, prácticamente el único medio -además de ser el más cargo- para mover la producción nacional.

Sobre fines de 2006, en otra ruta nacional desactualizada, la número 11, también fueron chicos los protagonistas de una de las catástrofes viales más dolorosas de la historia argentina. El 8 de octubre un grupo de estudiantes volvían a Capital Federal desde la provincia del Chaco, en donde habían realizado tareas sociales en una escuela rural de la localidad chaqueña de Quitilipi. Nueve de ellos, de entre 17 y 18 años, más una profesora, murieron a la altura del kilómetro 650, en jurisdicción de Margarita, cuando el colectivo en el que viajaban impactó de frente contra un camión que transportaba cueros y cuyo conductor también falleció.

No son casos aislados, sino parte de una constante que se desarrolla en varias rutas nacionales, como la 34, en la que el pasado 20 de diciembre perdió la vida un hombre de 83 años en un suceso que, no por casualidad, involucró a dos camiones, uno de ellos cargado con granos. Esa muerte contribuyó a redondear el escalofriante récord nacional de 8.104 muertes en accidentes viales durante 2007: equivalentes a 675 víctimas por mes y algo más de 22 por día, según la fundación "Luchemos por la vida". En tanto, el análisis del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) arrojó que hubo 8,5 víctimas fatales cada 100 mil habitantes, 10% más que en 2006.

Las campañas oficiales de prevención insisten en evitar el consumo de alcohol o en respetar las normas de tránsito, reales responsabilidades de los conductores que sin lugar a dudas también hacen su aporte a la estadística necrológica. Pero nada dicen sobre cómo manejarse en alguna de las rutas que se saturan, por ejemplo, con algunos de los más de 3.000 camiones diarios que llevan la cosecha a los puertos (más de 1 millón al año). Entre esas rutas están la 19, la 34 y la 11.

Mientras la Argentina se encamina a levantar 100 millones de toneladas, el grueso (71.5 millones, según la Bolsa de Comercio de Rosario) se sigue transportando mal y caro. La red vial es insuficiente y el camión cuesta $ 0,06 tn/km, contra los $ 0,025 tn/ km del tren; o los ínfimos $ 0,015 tn/km de las pocas barcazas que circulan por el río Paraná.

La otra noticia de la semana se produjo el miércoles cuando la Presidente de la Nación anunció que se destinarán, en los próximos años, más de $11.000 millones en la construcción de un tren de pasajeros de alta velocidad que unirá Capital Federal, Rosario y Córdoba. Por su alto costo, estiman que el pasaje podría duplicar el precio actual de un viaje en avión. Otros calculan que con mucho menos (la mitad o un tercio de los dineros públicos involucrados) podría haberse reactivado toda la red ferroviaria nacional, para cargas y pasajeros.

Unas pocas horas antes del anuncio una formación ferroviaria cargada de turistas que retornaba a Capital Federal desde Mar del Plata estuvo varada durante horas por problemas técnicos en medio de la nada, sin siquiera tener agua potable para los damnificados. Por suerte no hubo que lamentar víctimas.