En la quintas de Santa Fe casi no se está sembrando tomate. Y esta situación preocupa porque a partir de marzo podría reducirse notablemente el stock local de esta hortaliza. "Nadie quiere sembrar porque los costos no cierran", advierte Guillermo Beckmann, presidente de la Sociedad de Quinteros de Santa Fe, entrevistado por Campolitoral.
Con el asesoramiento de ingenieros agrónomos, esta entidad calculó cuánto cuesta producir cada cajón de tomate. La conclusión es que sale entre 12 y 16 pesos. "Pero el problema es que el año pasado los productores recibieron un promedio de 7 pesos por cada cajón, y sienten que están trabajando a pérdida", agrega Beckmann.
En el cinturón verde santafesino se siembra tomate dos veces por año. A partir de enero comienza el primer ciclo para luego cosecharlo en abril, "antes de que arranquen las primeras heladas", explica Roque Braccio, vicepresidente de la Sociedad de Quinteros.
La segunda etapa comienza en junio o julio y termina entre noviembre y diciembre. "Por eso, ahora hay un volumen importante de tomate; se acaba de cosechar", agrega Beckmann.
El análisis que hacen los representantes de los quinteros es sencillo. Si los productores no siembran tomates ahora, en el otoño la cosecha se va a reducir al mínimo y el mercado local va a depender casi exclusivamente de las hortalizas que se traen de La Plata, Mendoza, Corrientes y Mar del Plata, ciudades con sistemas de producción de hortalizas tecnológicamente muy competitivos.
Además, a partir de abril, este escenario podría presionar sobre los precios volviendo a encarecer el precio de la hortaliza en nuestra región.
Si no siembran tomate, �qué hacen los productores santafesinos? "Se vuelcan a la soja, para aunque sea ocupar la tierra, o venden sus campos", resume Beckmann.
Hace dos semanas que los representantes de la Sociedad de Quinteros se están reuniendo con funcionarios del Ministerio de la Producción para comentar el complejo escenario que enfrenta este sector.
"El ministro Juan José Bertero nos escuchó durante una hora y media. Y este martes volvimos a encontrarnos con Carlos Sartor, secretario de Agricultura. Es obvio que están preocupados, pero nos pidieron tiempo para analizar el problema y diseñar medidas específicas", destaca Braccio.
Los quinteros le solicitaron al gobierno provincial varias cosas. En primer lugar, necesitan créditos blandos para invertir en mejoras tecnológicas. "Hay que hacer invernaderos, comprar mediasombras y sistemas de riego por goteo", dicen a duo Braccio y Beckmann. Este salto técnico es clave para que Santa Fe pueda competir con los tomates que se producen en otras regiones.
"Pero nuestros productores además tienen que capacitarse y aprender buenas prácticas agrícolas", agrega Beckmann. En este punto, los representantes de los quinteros reclaman un rol más activo del Programa Frutihortícola Santafesino, que depende del Ministerio de la Producción.
También plantean problemas en la cadena de comercialización. "En el Mercado de Productores, la venta recién comienza a las 12.30 y se realiza en un lugar sin ventilación, sobre piso de cemento y con temperaturas de entre 40 y 45 C°. Este contexto afecta la calidad de nuestros verduras", dice la nota que Beckmann y Braccio le dejaron al ministro Bertero.
A estos reclamos se agrega la situación laboral de las personas que trabajan en las quintas. "Queremos que el Gobierno se involucre en la discusión de un sistema de trabajo -una legislación específica- que sea viable y se adapte a las características del sector", insiste Beckmann.
El cinturón hortícola santafesino hace décadas que está en crisis. La producción de tomate, lechuga y zapallito cayó un 70% en veinticinco años, según las cifras que maneja la Sociedad de Quinteros, el INTA y el Ministerio de la Producción.
El tomate es un caso paradigmático. En 1979, en las quintas de Guadalupe, Recreo, Angel Gallardo y Monte Vera se sembraban 1.000 hectáreas de esta hortaliza. Hoy, apenas se alcanzan las 50; es decir, veinte veces menos y la cifra podría seguir retrocediendo.