SOCIEDAD / HISTORIAS DE VIDA
Cuando se aprende del encierro
El regreso a las cosas simples. Jesús Leyes es boxeador. Tiene 32 años, pero pasó los últimos ocho en prisión, tras haberse sumergido en los oscuros y violentos designios de la droga y el alcohol. Hace poco recuperó su libertad y quiere encausar el tiempo perdido a través del pugilismo, porque siente que ha pagado su deuda con la sociedad.

"A veces, la cárcel al hombre no le hace mal", supo expresar el escritor uruguayo José Laurino a principios de los años noventa, preguntado sobre la situación del inolvidable Carlos Monzón, "porque allí se conecta con sus peores miserias, sí, pero también con sus orígenes y sus más fuertes convicciones". Por eso mismo, el 27 de setiembre de 2007 fue un día realmente distinto y significativo para Jesús Alejandro Leyes, pugilista profesional de 32 años (nació el 15 de febrero de 1975), que actualmente entrena a las órdenes de Miguel Soriani en el Club Piquete Las Flores. Leyes, a quien apodan "Indio", después de pasar sus últimos siete años y once meses en prisión, pudo recuperar la condición de hombre libre, ya que el tiempo de la condena que le resta cumplir -hasta el 9 de marzo de 2008-, podrá cubrirlo fuera del Instituto de Detención La Capital, Unidad Penitenciaria N° 2 de Las Flores que dirige el subprefecto Jorge Garello. En dicho lugar Leyes pasó toda su reclusión, desde 1999, siendo el interno N° 11078.

"Me enterré y no pude salir"

"Quiero mostrarle a la comunidad que estoy apto para volver a formar parte de ella; he pagado con parte de mi mismo acá adentro", supo contarnos el "Indio" cuando lo visitamos en el Penal. "Cometí un error y lo pagué con mi vida; siete años y once meses no es poco; por eso espero demostrar que ya estoy rehabilitado; y a esto lo digo con todas las letras, porque yo tomé esto como una rehabilitación, no como una cárcel", siguió contando. "Mi vida pintó oscura: me metí en el alcohol y en la droga, lo que me llevó a sumergirme en la delincuencia; por eso terminé en prisión", describió también.

"Yo soy de San Javier y me vine a vivir a Santa Fe siendo muy pibe, cuando falleció mi madre; después quedé huérfano y empecé a dedicarme al boxeo (con Marcelino Martínez), como una manera de salir de abajo; pero en Buenos Aires, donde había ido a entrenarme al Club Mariano Moreno de Tigre -donde llegué a guantear con Jorge Barrios, "La Hiena"-, me fui mezclando en otros ambientes y conocí gente que no tenía que haber conocido", acotó. "Comencé a juntarme con gente de otro nivel, relacionada con el tema drogas y me enterré... me enterré feo, tanto que empecé a delinquir, hasta que caí en una pesquisa y no pude salir más", completó Leyes.

"Me sentía ajeno a mi propia familia, era como que no la tenía; hasta llegó a estar en prisión mi señora (Gladis Galván) por culpa de lo mío; porque ella también llegó a vender (droga)", describió luego.

"Todo fue muy duro"

"Lo importante no es pensar en el pasado sino en el presente; es decir en el futuro; lo que hice no lo podré borrar; pero quiero que lo pasado quede en el pasado, porque deseo reintegrarme a la sociedad y quiero demostrar que estoy en condiciones de hacerlo", destacó Leyes.

"Estoy recuperado, no soy el mismo; soy un ciudadano común y corriente como cualquiera; hago las cosas bien, soy padre de cinco chicos y sé que hoy tengo una familia en la que pensar; antes no, porque estaba perdido en el alcohol y especialmente por la cocaína", remarcó después.

"Fue muy duro... sobre todo por mis hijos; pero saco algo bueno de todo esto y es que considero que estoy listo para formar parte de la sociedad, porque quiero hacer las cosas bien, para demostrar que soy un buen padre de familia", apuntó.

"Al boxeo en sí le agradezco porque me ayudó, me ayuda y me seguirá ayudando muchísimo; cuando pude pelear contra Gustavo Kapusi en San Miguel (11 de agosto de 2006, con permiso de la jueza María Ivone Bela), empecé a vivir de nuevo,... porque en ese momento subir al ring fue como volver a vivir para mí", señaló Jesús en un pasaje de la entrevista.

Paradójicamente, por esas cosas que tiene el destino, esa noche en su rincón, su director técnico fue Carlos Ríos, quien -lamentablemente- en la actualidad está detenido en España por un episodio relacionado con tráfico de drogas (se encuentra en La Moraleja, cárcel modelo ubicada en Dueñas, provincia de Palencia).

"Tengo que empezar de cero"

"Este año no me ha ido muy bien", confesó después el "Indio", en alusión a la parte deportiva que le ha tocado cumplir en 2007, puesto que ha tenido algunos traspiés y en su última presentación, el 26 de octubre en Ramón Biaux (provincia de Buenos Aires), perdió ante el peso crucero Rodolfo De Dominicis. No obstante ello, el boxeo para Jesús es más que un deporte en el que busca un resultado, o un oficio, con el que se puede ganar algunos pesitos; el boxeo es su verdadero cable a tierra; el vínculo con todo lo que lo rodea, que lo mantiene vivo y lo hace creer en sí mismo.

"Quisiera hacer una buena campaña; me siento fuerte y soy un boxeador al que no le han pegado mucho; las derrotas las tengo por no haber entrenado como se debe (en el penal sólo contaba con una bolsa para prepararse); por eso tal vez intente pelear algunos años más -como para recuperar el tiempo perdido-; además seguir en el boxeo es la única manera que tengo para comer o como para llegar a tener mi casa... porque la verdad es que tengo que arrancar de cero", aseguró Jesús, que debutó como púgil rentado el 12 de diciembre de 1996 confrontando con su `tocayo' Gabriel Leónidas Leiva en Morteros, Córdoba. "Una vez que deje de boxear me gustaría ayudar a entrenar chicos de los barrios o de las villas, que son los que necesitan tener una posibilidad que los aleje de las cosas raras; mi sueño es `sacar' algún día una campeona y o un campeón de Santa Fe; ese es mi anhelo para cuando sea entrenador", finalizó.

Recuerdos del pasado

Dos pistolas a la cintura

"Creo que soy una persona derecha, que se hace responsable de sus errores; ahora cuento con libertad asistida -no condicional-, que es la que tienen quienes fueron reincidentes; en mi caso ya había una condena en suspenso por otra causa, robo calificado, entonces unificaron las dos (la otra es por tráfico de drogas) y aplicaron la reincidencia", explicó Jesús Leyes a Nosotros.

"Adentro siempre tuve conducta y todo lo que me he ganado fue gracias a ello; si cometí algún error, me hice cargo y seguí adelante, porque el día en la cárcel no se pasa nunca; segundo a segundo, minuto a minuto, estás pensando cosas", agregó.

"Lo he tenido todo; pero la droga así como me lo dio, me lo quitó; ahora me toca empezar otra vez a vivir, a trabajar de nuevo y a seguir boxeando, al menos hasta que construya mi casa", siguió contando.

"Creo que soy un nuevo ciudadano, que no piensa como antes, en andar con dos pistolas 9 milímetros en la cintura... pienso en cosas buenas; en el futuro de mis hijos, por ejemplo", añadió Leyes. "Pero me considero rehabilitado, porque lo importante no es pensar en el pasado sino en el presente, que es el futuro; lo que hice se que no lo podrá borrar; que lo pasado quede en el pasado; quiero reintegrarme a la sociedad, por eso necesito demostrar que estoy en condiciones de hacerlo".

textos de Sergio Ferrer. fotos de Luis Cetraro