SOCIEDAD / VERANO
Minitest para distraerse del calor
A responder y entretenerse. Para sobrevivir este verano, te proponemos unos divertidos test para que te olvides, aunque sea por un ratito, de las temperaturas agobiantes del enero santafesino.

Con largas horas de luz ardiente en las tardes santafesinas, cuando ya no alcanza ni la pileta, la manguera o el fuentoncito, ni las bebidas heladas o el acondicionador de aire...acá van algunas preguntas disparadoras para pasar un momento de relax mientras quema el sol.

Niveles de superstición

Sí, ya sabemos, las supersticiones te dan risa... Hacés un gesto de incredulidad cuando escuchás la conocida frase: "las brujas no existen, pero que las hay ílas hay!". Pero como estamos intentando olvidarnos del calor, proponemos que contestes íhonestamente!

•1) No creés en el mal de ojo pero, por las dudas, usás una pulserita roja (íya te vi! No importa que agarres la revista con una sola mano para esconder la otra detrás de la espalda).a -Sí.b -Sólo cuando estás salado/salada.c -Tal vez. En contadas ocasiones, cuando te combina con la ropa.d -No. •2) íEl gato negro! No lo patees, no tiene la culpa del color de pelaje que tiene. Es preocupante que los gatos negros y los cuervos, que comparten la mala fama por el tono del plumaje, se unan y formen una agrupación, junten firmas y nos denuncien por discriminación. Les decimos que traen mala suerte y que son aves de mal agüero. �Qué hacés si se te cruza un gato negro?a -Pegás media vuelta y volvés sobre tus pasos en cuanto te vuelve a latir el corazón.b -Le chistás y gritás para que sea el minino el que vuelva por donde vino.c -No le das artículo, pasan los dos y se ignoran mutuamente.d -Tratás de hacerle una caricia, pero no para repeler el maleficio, sino porque te agradan los felinos. •3) Hay una escalera en tu camino, y no para subir o bajar, (por obligación íobvio!, no entiendo a la gente que usa las escaleras por deporte) sino para cruzar ípor debajo! íChan! �Y ahora? �Qué hacemos?a -Haciéndote el/la distraído/a cruzás la calle y seguís por la vereda del sol, aunque sentís que se te achicharra el cerebro.b -Pasás medio nervioso pero por delante de la escalera. No exagerás cruzando la calle como el/la del ítem de arriba.c -Mirás si no hay nadie subido en la escalera que te pueda tirar algo sobre la cabeza y pasás por donde podés.d -Te mandás por abajo. Es más seguro lidiar con la mala suerte que con el tránsito santafesino. •4) En una cena familiar o entre amigos, se volcó sobre la mesa el vino, el champán, el fernet o la cerveza. Se escuchan insultos de diverso calibre (íherejes! el alcohol no se tira), aplausos y a continuación:a -Tomás una copa y una cuchara y las hacés sonar para conjurar las lágrimas que, según el dicho popular, se van a derramar por haberse derramado el licor espirituoso, al grito de "íAlegría, alegría de panderetas!". (Depende del costo del contenido de la botella, la posibilidad de lágrimas es muy real).b -Con dos dedos tocás el líquido volcado y te mojás la frente.c -Le pegás un cariñoso coscorrón al que produjo el accidente y con sonrisa malévola, le prohibís seguir tomando hasta que no se tome lo que volcó, aunque haya caído al suelo.d -Sacás el mantel y lo ponés en remojo en seguida. •5) En una conversación agradable, de pronto se cuela subrepticiamente la palabreja "víbora". Es un buen momento para leer el lenguaje corporal de quienes participan en la conversación, porque:a -En cuanto oís la palabra te tocás la "lola" o el "mellizo" izquierdo, mientras decís "no la nombres, que aparece". b -Proponés varios sinónimos para reemplazar el vocablo fatídico: la bicha, la que se arrastra, el animal que se parece a mi suegra, la de la lengua bífida.c -Te matás de risa de los crédulos/as que mantienen todavía las manos en sus atributos. Lo tuyo fue un toque fugaz, casi con descuido, no un reconocimiento clínico a conciencia.d -Pacientemente, explicás que no es posible que una serpiente aparezca de la nada en medio la ciudad. Este hábitat de ladrillos y cemento sólo es apto para las especies de ofidios suegras y amigas malintencionadas.

Resultados

íLlegó el momento de la verdad! Ahora vamos a ver los resultados del test. Prometemos no contarle a nadie cómo saliste.

•Mayoría de respuestas A:Probablemente esto no sea una sorpresa, pero te lo demos igual: sos híper supersticioso/a. Sos de los/las que no sale ni a la vereda en martes 13, ni viste la película ni sus remakes, no porque fueran malas, sino por las dudas de que te trajeran yeta. Cumplís con cada regla que marca la tradición popular en estas lides. Y es casi seguro que por observar a rajatabla cada conjuro de superstición que pulula por el imaginario colectivo, es que no tenés mala suerte. Si algo malo te pasa, es culpa del destino. •Mayoría de respuestas B:Sos el/la supersticioso/a negado/a que no salió del clóset. Creés que no creés en supersticiones, pero acatás los conjuros por las dudas. La forma de asustarte en serio es romper un espejo cerca tuyo. Cuando caminás, no cortás la suerte, te volvés sobre tus pasos si quien camina con vos pasó por otro lado o tironeás sin miramientos al que por distraído pasó del otro lado del árbol o poste. La racionalidad y la creencia popular están en pugna permanente en vos. Pero jamás -superstición o no- irías a un estreno en teatro con ropa amarilla. De buena onda nomás. •Mayoría de respuestas CSos el supersticioso/a pragmático/a. Le sacás el jugo a la creencia popular y le das un giro divertido. Pensás que hace bien reírse de uno mismo y de sus temores. Y, de paso, medís el grado de superstición de tu entorno. Sabés que hay cosas que el raciocinio no puede explicar y, por otro lado, también sabés que la fe mueve montañas y que un placebo cura. Ponerle un poco de magia y fantasía a tu día es la receta para hacerlo más llevadero. Y cuando algo sale mal, no es a causa de las leyes de Murphy, es porque hay mala vibra en el ambiente. •Mayoría de respuestas DSos el agnóstico/a de la superstición. Las creencias populares no entran en tu universo más que para el análisis sociológico. Si hiciste un desarreglo con la comida, no vas a que te curen el empacho, te tomás un medicamento hepático y un antiácido. Para vos, el mal de ojo es una conjuntivitis o la miopía. Pensás que el único que puede curar con la palabra es el psicólogo. Pero ahora, a causa del calor, estás considerando seriamente bailar la danza de la lluvia, para ver si refresca un poquito y afloja el calor de los días de enero en Santa Fe.

textos de Romina Santopietro. foto de El Litoral

Romina Santopietro