¿Cuánto ejercicio es recomendable para mantener el corazón y las arterias en buena forma y reducir las posibilidades de que se enfermen y de sufrir otras enfermedades crónicas o una muerte prematura? El estudio internacional DREW demuestra que el beneficio del ejercicio depende de la dosis.
Las mejoras para la salud son mayores cuando se realiza más actividad física, aunque están presentes incluso cuando la gimnasia es moderada o leve. Ahora las sociedades médicas recomiendan al menos 60 minutos de actividad física diaria, para reducir el riesgo cardiovascular, según el trabajo presentado recientemente en la revista médica Jama.
Pero "en el otro plato de la balanza", una encuesta realizada por Bayer HealthCare con la Federación Mundial del Corazón entre 2.400 personas mayores de 40 años, de ocho países, devela que dos tercios de la población reconoce que le resulta difícil encontrar tiempo para hacer ejercicio.
Lo curioso es que muchas de esas personas "sí" encuentran tiempo para otras actividades, como mirar la televisión en el sofá durante horas.
Sea como sea, el repertorio de justificaciones que la mayoría de la gente emplea para no acudir al gimnasio, hacer aerobic, practicar un deporte o mantener un programa de actividades físicas, es tan variado como amplio.
Los expertos aportan una serie de consejos y argumentos que demuestran que la gimnasia y el disfrute no son términos antagónicos, sino que hacen una buena pareja.
Para ello recomiendan invertir una hora diaria en la salud. Con la amplitud de horarios que ofrecen los gimnasios es difícil no hallar un momento para dedicárselo a uno mismo: hay que tener claro que el ejercicio no es una obligación sino una actividad que aporta salud y bienestar, no requiere un hueco enorme en la rutina diaria y es una necesidad para quien tiene un ritmo de trabajo muy intenso. Sesenta minutos de entrenamiento bien aprovechados y con el debido asesoramiento bastan para obtener resultados.
Nada mejor que comenzar ya y anotarse en un gimnasio, donde asesoran sobre el mejor programa de ejercicios para cada uno. O simplemente salir afuera y dar un paseo a pie o en bicicleta. También puedes asesorarte con un entrenador personal, que conoce infinidad de maneras de ejercitarse. Otra idea es buscar un compañero de entrenamiento: cuando se trata de descubrir distintas formas de hacer gimnasia o deporte, dos cabezas son mejor que una, y además podrán motivarse el uno al otro.
Se puede recurrir a nuevos cambios y metas. Si no le divierte la gimnasia, pruebe cambiar, intente aprender dos ejercicios nuevos al mes, o anótese a una clase nueva cada seis semanas.
Para contrarrestar la falta de motivación es importante tomar conciencia de las virtudes del ejercicio, que no sólo mejoran la condición física y anímica, sino que además aumenta la agilidad y autoestima, aporta un aspecto más juvenil, una piel más tersa, músculos más tonificados y un cuerpo más atractivo.
Además, el ejercicio permite liberar endorfinas, unas sustancias naturales que aumentan el bienestar, y facilitan el reposo nocturno, ayuda a remodelar y tonificar el cuerpo.
Por último, al aumentar el ejercicio poco a poco, centrándose más en el bienestar que produce que en las calorías que quemas, la actividad física se disfruta como diversión y no como obligación. Asimismo, el ejercicio no es un obstáculo para los estudios o el trabajo sino un estímulo, porque al entrenar quemas energía, te relajas y despejas y vuelves a tus actividades cotidianas con más concentración y lucidez.
+ por Rocío Gaia