Alejandro Boscarol promete terminar con el clientelismo
"No vamos a reemplazar los punteros del PJ por los del Frente Cívico"
El secretario de Desarrollo Social de la Municipalidad admite los altos niveles de exclusión, fragmentación y clientelismo que sufre la ciudad de Santa Fe. En esta entrevista anticipa cómo va a hacer para revertir la situación.
Lo que obsesiona al nuevo antiguo secretario de Acción Social (en la era de Mario Barletta el área se redefinió como Desarrollo Social) es conseguir una ciudad "más inclusiva". He ahí el soporte de su definición de lo "central" en la política de la que ahora es responsable: "La exclusión". Una vez aclarado esto, el arquitecto Alejandro Boscarol delimita el concepto que "no es lo mismo que la pobreza", sino que, si bien la existencia de una es condición de la otra, la supera ampliamente. En un esfuerzo por explicar su punto de vista, agarra una birome y dibuja en un cuaderno tres redondeles paralelos con sus respectivos nombres para simbolizar que "hay tres ámbitos" en los que la exclusión "se manifiesta fuertemente": el laboral, el de los dispositivos del Estado y el de las relaciones de reciprocidad. En el primero, Boscarol ubica todo lo que se desarrolla en el mercado: "El cambio de tecnología y la privación de su incorporación, la segregación de la creación de nuevos mercados, etc.". En el segundo, considera la exclusión que se manifiesta en el acceso -o falta de- a los dispositivos del Estado: "Las escuelas, los centros de salud y todo este tipo de servicios que brinda". Finalmente, precisa el espacio más íntimo en el que se desarrollan las personas, y lo relaciona con "la fragmentación en la familia y sus nuevas composiciones y complejidades, los barrios dentro de los barrios, las migraciones, los asentamientos pobres que generan conflictividades de vecindad". Todo lo enmarca en un territorio donde "la manifestación más palpable será a partir de una segregación espacial". Allí establece una relación directamente proporcional entre exclusión y fragmentación: "Hay una sinergia muy fuerte entre los ámbitos específicos donde la exclusión se manifiesta y el territorio donde se asienta la población". La ciudad de Santa Fe tiene todas esas conflictividades, aunque para el ex secretario de Extensión de la UNL "hay una situación territorial y social muy fragmentada, que se manifiesta fundamentalmente en el oeste y en el norte". Y es allí donde promete que se van a abocar los mayores esfuerzos de las políticas sociales del municipio.
El método
Mientras muestra el dibujo remarca la complejidad de lo que allí delineó: "No puede haber una política que se aborde sólo desde el ámbito laboral o educacional, porque va a ser parcial". Por eso su plan consiste en una "integral", que ubicará en el centro a la familia y se ejecutará a través de una Unidad conformada por Nación, Provincia y municipio. El programa, entonces, será uno; y será abordado en la familia como "unidad de trabajo". El plan lo esquematiza en cuatro etapas: 1- "Ver los problemas de cada barrio, por familia, a través de un censo que se inicia en cinco de ellos, para luego abarcar toda la zona vulnerable de la ciudad". 2- Se elabora una base de datos con toda la información, fundamentalmente las necesidades. 3- Se define la intervención integral, esto es: "Si una familia tiene el problema de que el padre no consigue trabajo, capacitarlo desde un oficio y buscar la forma de insertarlo desde la demanda del medio. Si en ese grupo hay una mujer embarazada, ver si se hace los controles y que centro de salud tiene, además de si los otros hijos asisten a una escuela o realizan actividades al aire libre". 4- Seguimiento. En cada uno de los ocho distritos en los que dividieron la ciudad para hacer todo este trabajo, se conformarán Consejos Sociales que verificarán el devenir de las diferentes medidas e intervenciones. En este punto, Boscarol enfatiza la participación, la conformación de "redes sociales en la formulación de la política y en el abordaje de las mismas". Pero aclara que será para "colocar a la gente no sólo en el lugar del reclamo, sino también en el de posibilitar la solución y hacerse cargo del problema".
Qué erradicar
-Se vio hasta ahora que se destinan muchos recursos a la asistencia social, pero falta coordinación. Por ejemplo, provincia y municipio tienen comedores en una misma cuadra de un barrio, sin intercambiar información de los beneficiarios. Los recursos van en paralelo. -Esa es la crítica principal que se le hace a las políticas sociales: la fragmentación, que se da no sólo a partir de las jurisdicciones sino también entre los mismos Ministerios. Con la Unidad Ejecutora queremos coordinar en el territorio, respetando la distribución por distritos. Vamos a trabajar las tres jurisdicciones juntas, potenciando todos los recursos.
-Ustedes fomentan cambios, pero ¿cómo van a hacer para acabar con la lógica clientelar?-No vamos a reemplazar los punteros del peronismo por los punteros del Frente Cívico. Para eso, la intención es crear más Estado, porque existe intermediación cuando el Estado está ausente. Ahora nadie va a ir en representación de... Santa Fe debe ser una de las ciudades con más alto nivel de distribución clientelar, porque hay influencia, manejo del recurso y el puntero político cuenta con información. Si todos estos recursos de poder están en el Estado y garantizás que le lleguen a las personas que los necesitan, creo que vamos a minimizar esta red clientelar.
-Pero habrá sectores con acceso a los recursos que sigan fomentando esas relaciones...-Hay una decisión muy fuerte de provincia y municipio en este sentido. Como sabemos que también hay una superposición de la Nación en terreno, creemos que también es muy importante que esté. Igualmente, hay que tener en cuenta que esto no lo vas a cortar de un día para otro, porque viene de años.
El prejuicio
Existe en la ciudad una realidad que pesa tanto como los índices de la pobreza en la exclusión social: el prejuicio. Muchas veces quienes se adiestran en los márgenes del desamparo ven vapuleada su cultura por la que se vive en otros barrios. Se constituyen así dos realidades, claras, divididas, bien diferenciadas, que "nunca terminan de articularse, de integrarse, de encajar. Y lamentablemente los códigos, la ropa, el lenguaje, hacen que se formen submundos: el mundo del chico del cordón oeste, el mundo del chico del centro, el mundo del chico de Candioti", dijo Diego Cardozo, docente en la escuela Ravera de barrio San Agustín. En la visión del sociólogo e investigador Máximo Sozo, el problema reside en que en ese querer salir de un espacio relegado por la sociedad al otro que juzga, entra en juego el "estigma" de su lugar de residencia que "lo descalifica". Boscarol reconoce esta realidad, incluso va más allá en la descripción de la mirada que algunos hacen de "los pobres": "Existe una gran preocupación o como una fuerte demanda por vigilar la moral del pobre, que no sea vago, que estudie... No hay una preocupación por vigilar la moral en general, cuando acá el problema no es el pobre, es la pobreza y la exclusión".
-¿Hay una mirada prejuiciosa?-Y sí. Tiene que ver. Y esto lleva a niveles de fragmentación muy altos.
Sol Lauría
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