La Comisión Europea (CE) aprobó ayer una propuesta para regular y promover la captura y el almacenamiento en el subsuelo de emisiones de dióxido de carbono (CO2), dentro de sus planes para luchar contra el cambio climático.
Bruselas pretende con su texto abrir la vía a la utilización de esta nueva tecnología en Europa, que por el momento encuentra numerosas barreras en la legislación medioambiental comunitaria.
La CE, que apuesta a corto plazo al aumento de la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables, considera que esta técnica es fundamental para poder reducir las emisiones de CO2 a más largo plazo.
A grandes rasgos, la nueva tecnología se basa en capturar emisiones contaminantes de la industria e inyectarlas en formaciones geológicas para evitar que lleguen a la atmósfera.
Bruselas cree que el mecanismo -complejo y con unos costos todavía muy elevados- ya ha demostrado que puede funcionar sin problemas y ayudar en los esfuerzos para recortar las emisiones.
Según el texto aprobado, el CO2 que se recoja y se almacene se considerará como "no emitido" dentro del sistema europeo de comercio de emisiones contaminantes.
Así, la CE aspira a que en el futuro algunas empresas decidan invertir en esta tecnología para no tener que pagar derechos de emisión, que según el nuevo marco preparado por Bruselas ya no serán gratuitos.
La captura y almacenamiento de CO2 ha sido criticado por diversas organizaciones ecologistas, entre ellas Greenpeace, que señaló en un comunicado los riesgos medioambientales de esta técnica.
Entre ellos, mencionó la posibilidad de escapes, de contaminación de aguas subterráneas o el desplazamiento de metales peligrosos desde el subsuelo hacia capas más superficiales de la Tierra.
Greenpeace se mostró en contra de conceder "cualquier prioridad financiera o política" a esta tecnología en detrimento de las que a su juicio son las "soluciones reales" frente al cambio climático: la promoción de la eficiencia energética y de las renovables. (EFE)