El hombre que el martes robó el corazón de fray Mamerto Esquiú del convento de San Francisco, en la capital de Catamarca, confesó ayer por la tarde el hecho tras haber sido detenido al mediodía, aunque no indicó dónde está la pieza, informaron medios de San Fernando del Valle de Catamarca.
El ladrón, identificado como Gamil Casini, de 20 años, es oriundo de Mendoza y fue reconocido por una testigo mientras estaba demorado en sede policial, tras lo cual pasó a la condición de detenido.
Durante una ronda concretada a la mañana, la testigo Rina Liliana Andrada aseguró que lo había visto en el convento, en Rivadavia y Esquiú, agazapado, con pelo largo, campera negra y pantalón jean azul, y lo reconoció pese a que hoy estaba afeitado, señalaron fuentes judiciales.
Más tarde, Casini fue indagado por el fiscal a cargo de la causa, Juan Pablo Morales, ante quien admitió haber cometido el robo, señaló esta tarde el diario digital Catamarcactual, en Internet.
Según fuentes vinculadas a la investigación, el joven, quien es posible que padezca problemas mentales, sostuvo que no recordaba dónde dejó el corazón del prócer.
Moreno declaró luego que "todo se encuentra en proceso de investigación", mientras Casini quedó detenido en la División Investigaciones.
El corazón del "Orador de la Constitución" fue robado del Convento de San Francisco, tras ser violentada la cerradura de la marmita en que se encontraba.
El hecho fue denunciado por el reverendo Jorge Martínez, de ese convento, quien dijo que "el robo fue descubierto cuando se advirtió que la urna donde estaba el corazón de Fray Mamerto Esquiú tenía el vidrio roto".
"El robo perpetrado fue por el corazón del ilustre franciscano, pues el o los ladrones no se llevaron nada más, lo que es muy lamentable y triste", añadió.
El robo adquirió tal trascendencia, que durante la mañana hubo una reunión entre el gobernador catamarqueño, Eduardo Brizuela del Moral; su subsecretario de Seguridad, Luis Baracat, y el jefe de la Policía provincial, Néstor Ortiz, para tratar el tema.
En ese encuentro, los funcionarios brindaron al mandatario provincial un pormenorizado informe de las acciones dispuestas en la policía para resolver el hecho.
Más tarde se detuvo a Casini, quien fue identificado en ronda de testigos y luego confesó ser el autor del delito, tras lo cual permanecía detenido, con el patrocinio de la defensora oficial subrogante, Graciela Vega Sánchez.
El corazón de Esquiú ya había sido sustraído el 30 de octubre de 1990, durante el desarrollo del caso de la adolescente asesinada María Soledad Morales, cuando gobernaba la provincia Ramón Eduardo Saadi.
En esa oportunidad, el órgano apareció una semana después en el techo del convento de San Francisco, aunque no fueron descubiertos los autores del robo.
Esta vez, se obtuvo la confesión de parte del acusado, aunque según lo declarado ante la Justicia y la Policía, no recuerda dónde dejó el corazón.
Télam