SEÑAL DE AJUSTE
La televisión en la campaña

Luego del traspié de las primarias de Iowa, la candidata demócrata Hilary Clinton hizo pucheros ante las cámaras. Según entendidos, con ese juego de lágrimas para la tele habría logrado, días después, su apretado triunfo sobre Barack Obama en New Hampshire, ya que su humanización ablandó el corazón de los electores.

Los comicios primarios, que son el vestíbulo de la convención donde los grandes partidos eligen a su candidato a la presidencia de Estados Unidos, al parecer, hasta hace treinta años fueron de interés puramente local. Y entonces llegó la televisión: es un proceso por eliminación tan fascinante como la Copa Libertadores.

Desde las elecciones de 1976 y 1980, la atención nacional, que antes se concentraba sólo en las convenciones, encontró una vidriera anticipada en las primarias estatales gracias a la difusión montada por la televisión, que se convirtió en la principal vía de acceso a los ciudadanos, o sea, en un factor de peso en los procesos políticos. A través de la televisión, las primarias se fueron pareciendo a un torneo deportivo, aunque el nuevo perfil sería responsable de un fenómeno positivo al romper la indiferencia de un electorado que se mantenía al margen de los comicios.

GANARON LA LOTERIA

Las campañas se fueron transformando en un atractivo drama televisivo, aunque en esta nueva instancia electoral el poderío de la tele se convirtió en un negocio y una herramienta de manipulación de alcances insospechados en otros tiempos, según revela Amy Goodman en un artículo titulado "El día en que a las cadenas de televisión les tocó la lotería". La periodista norteamericana sostiene que en la presente campaña se están gastando miles de millones de dólares, como nunca antes, y que la mayor parte va a la televisión.

En Iowa, según un seguimiento de la publicidad electoral, la suma gastada por la totalidad de los candidatos fue de 50 millones de dólares, cuando, en 2004, en el mismo pequeño Estado, la suma fue de 9 millones. Luego de Iowa y New Hampshire, las primeras a nivel nacional, los candidatos viven una necesidad imperiosa de recaudar fondos, en tanto se aproxima el 5 de febrero, llamado el "súper martes", con primarias en más de 20 Estados, ahora transformados en mercados mediáticos. Se trata de reunir recursos que en su mayor parte se destinarán a la televisión y que, además, no parece portarse bien con algunos candidatos, según cuenta Goodman.

Un par de días antes de la elección en New Hampshire, el canal Fox News influyó en el escenario político excluyendo a Ron Paul de un panel de candidatos republicanos. Ron Paul había derrotado claramente a Rudolf Giuliani en Iowa, pero Fox invitó a debatir al derrotado y dejó afuera a quien le había ganado.

Los republicanos retiraron su apoyo al debate de Fox, y la periodista cita a Fergus Cullen, presidente del partido, quien declaró que las primarias de New Hampshire "sirven al propósito nacional de proporcionar a todos los candidatos las mismas oportunidades en un terreno neutral". Eso representa la posibilidad de "luchar para establecerse con las mismas oportunidades de participar en los debates y foros previos a las elecciones primarias" a "los candidatos menos conocidos y con menos fondos".

DISCRIMINACION

Paul se presentó en el "Tonight show" de Jay Leno, de la NBC, quien le preguntó por la discriminación de Fox. "Comprendí que tenía cierta capacidad de decisión en función de sus derechos de propiedad", dijo, pero pensó en demandarlos "por fraude, debido al concepto de noticias justas y equilibradas que pregonan".

Sin embargo, la autora de la nota advierte que la víctima "ignora lo esencial del asunto: las ondas públicas no son la propiedad privada de Fox, ya que Rupert Murdoch y su empresa News Corp. obtienen ganancias del usufructo de las noticias, lo que conlleva la responsabilidad de servir al interés público".

También cita una maniobra similar cuyo damnificado fue Dennis Kucinich, a quien ABC News negó la participación en un foro que se transmitió en cadena. El candidato demócrata se quejó a la Comisión Federal de Comunicaciones.

"La mayor parte del dinero que los candidatos se ven obligados a recaudar se destina a anuncios de televisión", escribe Amy Goodman, quien recuerda que las ondas son patrimonio nacional. "Deberían usarse para enriquecer nuestro proceso electoral", pero "están siendo explotadas por emisoras altamente rentables, obligando así a los candidatos a depender de poderosos intereses económicos".

ROBERTO MAURER